sábado, 16 de enero de 2010

Un 'tesoro' de nuevas especies en Ecuador

Entre las especias descubiertas destaca una serpiente devora-babosas.

Un equipo de científicos estadounidenses y ecuatorianos ha descubierto en la costa de Ecuador un nuevo y extraño ecosistema de gran valor por su diversidad biológica. La expedición fue llevada a cabo por la organización Reptile & Amphibian Ecology International.

Entre los animales que viven en este hábitat destacan una serpiente devora-babosas y 30 especies de ranas de lluvia.

El reptil forma parte de un reducido grupo de serpientes que come caracoles y babosas. Su familiar más cercano encontrado hasta ahora se encuentra en Perú. Otra serpiente de esta familia fue hallada recientemente en Panamá, y los investigadores creen que podría haber más especies de este tipo. La serpiente fue hallada por una voluntaria de 15 años que trabajaba con los científicos.

Las nuevas ranas tienen un ciclo vital extraordinario. En lugar de poner huevos en el agua que incuban renacuajos, los colocan en árboles.

Peligro de extinción
El 'tesoro' hallado durante esta expedición incluye una minúscula salamanquesa -cuya cabeza es más pequeña que la goma de un lápiz-, tres especies de salamandra sin pulmones -respiran a través de la piel- y una serpiente de cascabel muda, la vívora más grande. Este reptil aparece en muy pocas ocasiones ya que su caza incontrolada ha provocado que la especie se haya extinguido en muchos de los lugares que habita.

La mayor parte de los animales se localizaron en el Cerro Pata de Pájaro, una pequeña montaña situada a pocos minutos del Océano Pacífico rodeada por un bosque tropical y enclavada en un bosque tropical nuboso. En esta zona habitan entre 14 y 30 especies que no se dan en ningún otro lugar conocido. "Obviamente, estamos muy preocupados ante la posibilidad de que estas especies desaparezcan tan pronto como, o incluso antes, sean formalmente catalagodas por los científicos", afirma el líder de la expedición, el Dr. Paul S. Hamilton.

Y es que esta zona está amenazada por múltiples fenómenos: desde la deforestación para que pueda pastar el ganado a la tala de árboles y la caza. Asimismo, los expertos en cambio climático predicen que muchos de estos bosques, junto con los animales que dependen de ellos, podrían desaparecer debido al calentamiento global si no se toman medidas para evitarlo. Las ranas de lluvia recién descubiertas son particularmente vulnerables al cambio climático pues depositan sus huevos en árboles y éstos podrían resultar afectados por el
aumento de temperaturas.

"La buena noticia es que los animales aún están vivos por lo que todavía tenemos tiempo para salvarlos de la extinción", afirma el Dr. Kerry Kriger, director de la organización de protección de ranas 'Save the Frogs': "Hay que pasar a la acción para evitar que ocurra".

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