miércoles, 6 de enero de 2010

Amanecer amazónico

El río Napo en los alrededores del poblado de Nuevo Rocafuerte (provincia de Orellana).
Texto: Moisés Pinchevsky

Un novedoso proyecto turístico busca que los ríos enlacen los diversos atractivos de la región Oriental ecuatoriana para conformar un megadestino de aventura y cultura indígena.

La nueva propuesta del turismo nacional apunta a enlazar, unir, conectar, articular, fusionar, ligar, reunir, soldar, encadenar, vincular, eslabonar… Es decir: a dejar atrás el producto individualista para elaborar una gran cadena de servicios turísticos que brinde mayor fuerza a la creación de un Ecuador turístico que satisfaga la demanda de viajeros nacionales y extranjeros.


La Ruta del Spondylus (provincias de la Costa), el Qapaq Ñan (Camino Inca), la Ruta del Tren (readecuación de la línea férrea), la Ruta de las Flores (por haciendas floricultoras de los Andes) y la Ruta del Chocolate (por haciendas cacaoteras de la Costa) son algunos ejemplos de tales esfuerzos que aglutinan a los sectores privado y público.


El proyecto que apunta a asentar a la Amazonía ecuatoriana en el nuevo milenio se denomina Ruta del Agua, que busca conectar los atractivos fluviales de las provincias de Sucumbíos, Orellana, Napo, Pastaza, Morona Santiago y Zamora Chinchipe, para conformar un combo de servicios relacionados con el turismo comunitario y de aventura, que tendrá como columna vertebral la carretera denominada Troncal Amazónica, que atraviesa la región verticalmente.

César Grefa, director regional amazónico del Ministerio de Turismo, señala que los ríos conforman el alma de las poblaciones allí asentadas, por lo que resulta lógico enlazarlas bajo el criterio de las vías fluviales que atraviesan esa atractiva región.
El río Morona.
Los ríos de mayor influencia son el Aguarico, Napo, Pastaza y Upano, cada uno aglutina un abanico de escenarios naturales y poblaciones indígenas que ya trabajan en turismo. “En el Aguarico tenemos la reserva del Cuyabeno y a las comunidades Siona, Secoya, Cofán y Quichua. En el Napo está la reserva del Yasuní y las comunidades Huambi, Shuar y Quichua; en el Pastaza habitan los Shiwiar, Záparas, Huaoranis, Andoas y Quichuas, mientras que en el Upano residen las poblaciones Shuar y Achuar”, indica.

Tal multiculturalidad será el sello principal de esta ruta que abrirá la Amazonía ecuatoriana al turismo de una manera más ordenada, según el propósito de este proyecto que apunta a brindar capacitación y asesoría a las comunidades allí asentadas para mejorar el servicio al visitante.

El siguiente paso será enlazar los servicios ecuatorianos con los ofrecidos en Colombia, Perú y Brasil, lo cual será posible gracias a las vías fluviales y carreteras que permitirán circuitos internacionales.

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