jueves, 28 de octubre de 2010

A buen paso de tortuga

Las tortugas pueden moverse hasta 800 metros en un día o migran de 8 a 10 kilómetros en las Galápagos.

Desde Las Encantadas
Paula Tagle
nalutagle@eluniverso.com

En Santa Cruz
“Catorce tortugas de la isla han sido marcadas para estudiar el movimiento y ecología de su población en Santa Cruz, y para entender su acción como agentes dispersores de semillas”.

Sebastián y Carolina se encontraron en mayo de 2009. Aparentaban ser la pareja del año, él grande y lustroso, ella pequeñita y ágil. Pero nunca se volvieron a topar desde entonces. ¿Y cómo lo sabemos, siendo Santa Cruz una isla tan grande? Porque Sebastián y Carolina llevan en su caparazón una unidad de GPS que permite rastrear sus pasos por el mundo.

Catorce tortugas de la isla han sido marcadas para estudiar el movimiento y ecología de su población en Santa Cruz, y para entender su acción como agentes dispersores de semillas. Este es el proyecto de Steve Blake, coordinado por el Instituto Max Planck en colaboración con el Servicio Parque Nacional y la Estación Científica Charles Darwin.

Sabemos poco de los vertebrados más emblemáticos de Galápagos, por eso el trabajo de Steve nos devela una nueva faceta en la vida en libertad de estas criaturas. Las imaginamos sedentarias y lentas, pero ahora sabemos que pueden moverse hasta 800 metros en un día, que migran distancias de 8 a 10 kilómetros, de la parte alta de la isla, a la zona árida, y viceversa.

¿Por qué tanto andar? Un poco por amor, como dice Steve “las tortugas toman muy en serio su responsabilidad de reproducirse para evitar su extinción”. Así, hembras y machos se encuentran en la parte baja de Santa Cruz para aparearse y anidar. Luego retornan a alturas de hasta 400 metros sobre el nivel del mar, donde la vegetación y el agua son más abundantes.
El aparato que llevan en el caparazón consta de cuatro partes: la unidad de GPS que graba su posición geográfica cada hora; un ‘acelerómetro’ que mide el movimiento de la tortuga en tres planos, para entender sus patrones de actividad (si se mueve de lado, hacia el frente, etc.); una radio VHF, que emite frecuencias específicas para cada una de las tortugas; una radio UHF que permite bajar toda la información del GPS y el ‘acelerómetro’. 

La capacidad de memoria del aparato es de 8 megabites, lo que equivale a tres meses en la vida de una tortuga, pero lo ideal es colectar los datos al menos una vez al mes. Para poder recibir la señal hay que estar a 50 metros de distancia del animal, por lo que el trabajo de Steve y sus colaboradores (Freddy Cabrera, Patricia Jaramillo, Ann Gezeou) es muy arduo en el campo, caminar y caminar hasta encontrar a estos elusivos animales que nadie creía se movieran tanto.

Pero Steve no se ha dedicado únicamente a la ciencia, reflexiona: “Me pagan para hacer investigación, pero soy un conservacionista de corazón, siento el compromiso de compartir lo aprendido. La mayoría de los niños de escuela, a pesar de vivir en estas islas, son más bien de cultura urbana. Por eso he integrado a la escuela Tomás de Berlanga al programa de las tortugas”.

Así, los alumnos manejan la página en Facebook de Sebastián y Carolina. Además, junto con el propietario de la tienda Lonesome George & Co, tuvieron la iniciativa de crear camisetas con la foto de Sebastián y Carolina para financiar parte del sueldo de una profesora extra para la escuela, encargada de integrar programas de conservación al currículo de estudios. Entonces con Steve Blake todo va de la mano, investigación y educación, y a buen paso de tortuga. 


Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

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