jueves, 21 de octubre de 2010

Tierra Yumba ¿Spas Antiguos?

El “baño de los yumbos”, en la reserva Pahuma, en el
km 43 de la vía Calacalí-La independencia.
Por Moisés Pinchevsky
Es fácil imaginar cómo se desplazaban los antiguos yumbos por las colinas que hoy forman la Reserva Orquideológica Pahuma (650 ha), las cuales recorrían mientras realizaban sus tareas, entre las que se destaca el comercio con los pueblos de la Costa.
Yumbos de Nanegal, al noroccidente de Quito, posando con visitantes hacia 1925.
Retomar los pasos de los yumbos por esta zona implica asentar los pies por senderos en medio de varios microclimas y en un bosque nublado donde es posible apreciar 260 especies de orquídeas (9 endémicas, es decir, solo crecen aquí) y 170 especies de aves.


También resulta fácil entender que los yumbos hayan elegido este territorio como su hogar entre el 800 y 1400 dC., en donde realizaban sus actividades escuchando el susurro de las seis caídas de agua que provocan riachuelos serpenteantes.
Pahuma es gran jardín botánico repleto de orquídeas.
Toda la zona luce como un inmenso spa de relajación al natural, el cual tiene su joya en una pequeña piscina denominada “baño de los yumbos”, un sitio que al parecer era tan concurrido que construyeron una especie de gradas en sus alrededores y reforzaron las paredes de piedra de la piscina.


¿Quién podría resistirse a dejarse llevar por el relax sumergido en esas aguas? Sin embargo, los turistas deben resignarse a contemplarlas en seco.

Piscinas en Tulipe.
Los espejos de Tulipe
El gusto de los yumbos por las piscinas se hace más evidente en el Valle Sagrado de Tulipe, a 70 kilómetros de Quito, donde es posible aproximarse a los vestigios de un centro ceremonial conformado por seis estructuras de piedra hundidas y conectadas entre sí por acueductos: dos rectangulares, dos semicirculares, una zoomorfa y una cuadrada.
Representación de una mujer yumbo en el museo de Tulipe.
El arqueólogo ecuatoriano Holguer Jara, quien lleva treinta años estudiando la etnia yumba, encontró tales estructuras cuyo propósito no queda aún totalmente claro para la ciencia. Sin embargo, una teoría apunta a que esas piscinas se llenaban de agua para reflejar a las estrellas y propiciar su observación por parte de los chamanes u hombres de saber del pueblo yumbo.


En los lechos de los ríos aledaños se hallan también numerosos petroglifos que muestran complejas figuras, algunas de las cuales se observan también en las piscinas. Asimismo, los yumbos construyeron una gran red de caminos hacia la Costa, algunos de los cuales aún lucen visibles.
Petroglifos en Tulipe.
El Centro de Interpretación del Pueblo Yumbo, que  forma parte de este complejo arqueológico y turístico reconstruido por el Fondo de Salvamento del Municipio de Quito (Fonsal) tras una inversión de $ 531.831,67, fue inaugurado en el 2007 para ofrecer un montaje multimedia sobre el pueblo yumbo, que incluye una réplica de uno de los petroglifos, una maqueta que muestra los amplios dominios de los yumbos y elementos audiovisuales.


Este pueblo precolombino, que ahora resurge después de 350 años con la ayuda de científicos, desapareció a mediados del siglo XVII debido a erupciones de volcanes vecinos, como el Pichincha y el Pululahua. Los sobrevivientes se desplazaron a territorios de la Amazonía, donde aún es posible encontrar descendientes de esta importante etnia. (M.P.)

Informes: Pahuma: www.reservapahuma.com; fuente e informes sobre Tulipe: www.fonsal.gov.ec, (02) 285-0635.



Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

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