domingo, 17 de octubre de 2010

Tres Lagunas Chordeleg

Las lagunas, conectadas entre sí, se encaraman en las montañas azuayas.
Por Moisés Pinchevsky
Son admiradas  por su belleza y aguas que, según los pobladores de las zonas aledañas, poseen propiedades curativas que antes eran aprovechadas por los  indígenas. Hoy, su mayor atractivo reposa en su maravilloso paisaje.

Resulta una seductora cadena de encantos que nos lleva, cada vez, paso a paso, kilómetro a kilómetro, más lejos. El viajero que llega a Cuenca, capital del Azuay, a menudo se entusiasma para recorrer los 28 kilómetros por carretera que lo llevan a la parroquia principal del cantón Chordeleg.

El viaje a caballo puede durar tres horas.
Luego de visitar las tradicionales joyerías salpicadas en los alrededores de su plaza principal –y quizá comprar unos aretes candonga o un collar de filigranas de plata–, el espíritu aventurero del viajero debería verse tentado a conocer uno de los sitios naturales más subyugantes de la zona: las Tres Lagunas, reserva en estado puro que yace ante la imponente silueta del mítico cerro Fasayñán.

Llegar allá es toda una agradable experiencia: el punto de inicio es la Junta Parroquial, ubicada a un costado de la plaza central, en donde el viajero puede contratar el recorrido hacia Tres Lagunas por una tarifa de $ 15 por un grupo de hasta diez personas.
Esta reserva natural atrae a pobladores y turistas aventureros.
La salida es a las 07:00 en vehículo para avanzar unos dos kilómetros hacia la montaña, para luego emprender una caminata de entre 3 a 6 horas, según el paso de los turistas, atravesando por improvisados senderos de vegetación andina que maravillan al visitante por su biodiversidad en flora y fauna. Las especies de este hábitat frío son los lobos de páramo, conejos, venados, chucuris y zorrillos, además de diversas aves, que revolotean en una vegetación sembrada de bosques húmedos y páramos con herbáceas, lianas, helechos y flores silvestres.
De este paisaje rodeado de montañas nacen imponentes cascadas como si fuesen hilos de plata. Más adelante es posible darse cuenta de que esa agua, que parece suspendida en el aire, llega para descansar en la primera laguna.
Esta cascada parte de la primera laguna para alimentar a la segunda.

Allí junto, como arrimadita, se halla la segunda masa de agua, dócil y colorida, que a su costado evidencia cómo a través de una bulliciosa cascada brinda su líquido alimento al tercer espejo de agua, que parece reflejar el cielo más celeste y despejado. Es allí donde se hace más evidente que son tres lagunas en orden descendente conectadas entre sí.
Ante esas escenas paisajísticas el corazón acelera sus latidos, por ello son varios quienes incluso hacen el recorrido desde Chordeleg a caballo (unas tres horas) motivados por el genuino impulso de penetrar en los mejores escenarios de la naturaleza azuaya. (M.P.)

Fuente y Fotos: VistalSur, cuyo director es Robert Puglia, que aborda los atractivos de Azuay, Cañar, Zamora, Loja y El Oro. (09) 473-9658, revistavistalsur@gmail.com. Informes: Junta 
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

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