jueves, 13 de mayo de 2010

Galápagos controla las aguas residuales

FOTO: Archivo / El Telégrafo

Mientras más capacidad tiene una embarcación, más cantidad de aguas residuales iban a parar al área protegida de las islas.

Redacción Sociedad
sociedad@telegrafo.com.ec


Las aguas residuales de las embarcaciones que se considere que tengan un impacto negativo en el ambiente tendrán que ser tratadas bajo normativas vigentes de la Organización Marítima Internacional (IMO, por sus siglas en inglés).

Con este parámetro, la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG) trabaja en la instalación de sistemas de tratamiento de aguas grises y sentinas (restos de agua de cocina y aceites de máquinas) que antes iban a parar a la Reserva Marina de Galápagos (RMG).

Mario Villalta, responsable de Recursos Marinos de la DPNG, indica que el tema de los sistemas de tratamiento de aguas residuales es una normativa ambiental.

El funcionario revela que por los líquidos que evacuan las embarcaciones grandes hacia el océano, “la reserva tiene una carga contaminante un poco grande (no específica de cuánto)”.

Precisa que en vista de la cantidad de embarcaciones existentes, 84 son las que tienen patente de operación, es necesario empezar a dar ejemplo en el manejo de las aguas residuales.


“Nos vimos en la necesidad de buscar un equipamiento que cumpla con las normativas internacionales...”, precisa Villalta.


Los equipos adquiridos para este fin, según el representante de la DPNG, funcionan a base de electricidad, que es un componente necesario para el proceso.

“El agua de mar tiene la propiedad de oxidar todos los contaminantes y finalmente evacuar agua limpia (al océano), es decir, con muy poca carga de contaminantes en el caso específico de las residuales: baños, lavabos, cocina...”, sostiene Villalta.

Expresa que dependiendo del tipo de embarcación son bastantes graves los desechos. “Este sistema lo que hace es separar el combustible, los aceites, las grasas del agua, para luego volverla a un recipiente. Se evacua el agua pura y en el reservorio queda el contenido de hidrocarburos (contaminante)”.

Eso -sostiene Villalta- va a parar a tierra y se lo descarta a través del sistema de salubridad de la isla. “Esos son básicamente los procedimientos que nosotros tenemos ahora y que se están ejecutando en las embarcaciones”.

Según él, este sistema opera desde el pasado noviembre y actualmente son dos las naves que trabajan en este proceso.


FOTO: Cortesía DPNG

La implementación de estos sistemas son una normativa para conservar la Reserva Marina de Galápagos (RMG).

Las embarcaciones que están a cargo del tratamiento son las tres lanchas patrulleras oceánicas Yoshka, Sierra Negra y Guadalupe River. También está la base de control Tiburón Martillo, ubicada en la isla Wolf, al norte del Archipiélago.

Los equipos para tratar los líquidos funcionan a través de procesos de electrólisis, que consiste en emplear agua de mar y electricidad, ambas como materia prima, para la depuración de los desechos.

La inversión que ha hecho la DPNG para adquirir estos sistemas es de US$ 300.000, porque “todo lo que tiene que ver con tratamiento ambiental siempre va a tener un costo elevado”, refiere el funcionario.

La DPNG no maneja una cifra de cuántos metros cúbicos de aguas residuales se han echado a la RMG, porque, según Villalta, eso depende de la capacidad que tiene cada embarcación, principalmente las de turismo.

“Mientras más pasajeros vayan a bordo se desecha más cantidad de aguas residuales. Es importante que estos vehículos vayan teniendo algún tipo de información para que poco a poco la normativa se implemente”, indica Villalta.

Con la ejecución de esta normativa, la DPNG busca reducir al máximo los impactos que generan las operaciones de los navíos dentro de la RMG.

En mayo de 2004, la Unesco y la comunidad científica internacional alertaron al mundo del peligro que corren los océanos y mares con la contaminación de CO2.

Según el informe The Waste Magazine se revela que el tráfico de barcos en los mares y océanos es la tercera causa de contaminación marina.

Con esto coincide un estudio elaborado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que indica que las emisiones de C02 de la flota mercante mundial alcanzan a 1.120 millones de toneladas anuales y que aumentarán un 30% hasta 2020 si no se actúa.

En el referido estudio se añade que el 80% de la contaminación por hidrocarburos proviene de actividades realizadas en tierra.

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