domingo, 8 de agosto de 2010

Tiburón martillo, en estado de peligro, elige como casa al Ecuador

Es una especie migratoria, sin embargo el monitoreo de la Fundación Charles Darwin registra que la mayoría vuelve a la Reserva Marina de Galápagos.
Gabriela Jiménez
De las ocho especies de tiburón martillo que existen en el mundo, seis se encuentran en Ecuador. El tiburón cachuda roja (Sphyrna lewini), como también se lo conoce, es el más común en nuestras aguas y la especie insigne del escudo del Parque Nacional Galápagos.

Ni los cinco metros de largo que alcanza en su etapa adulta, ni su lomo azul oscuro se destacan tanto como la forma particular de su cabeza, similar a la de un martillo. De esta particularidad viene su nombre, que aunque parezca un apodo de secundaria ha sido un resultado evolutivo.

César Peñaherrera, biólogo especialista en tiburones de la Fundación Charles Darwin (FCD), en Galápagos, resalta que Ecuador es uno de los pocos lugares del mundo donde aún se puede observar a estas especies en centenas, y que la forma de su cabeza responde a sus capacidades geomagnetistas (reconoce cuerpos a través de la electricidad generada por el movimiento).

Son depredadores tope y tienen las limitantes de las especies que se ubican en la cima de la pirámide alimenticia: larga vida, madurez sexual tardía y baja tasa reproductiva.

Estar en la cumbre no siempre les garantiza la inmunidad. Tal vez puedan defenderse de otros gigantes como ellos, pero no han evolucionado para desatarse de las redes de pescadores, ni esconder sus aletas cuando son apetecidas en la industria gastronómica. Pero sí han logrado fascinar a científicos, ecologistas, buzos, turistas, entre otros interesados que luchan por proteger su hábitat y formas de vida.

Dentro de los más de 130.000 km² de aguas protegidas que rodean el Archipiélago de Galápagos se muestran resultados. Fundación Charles Darwin, el Parque Nacional Galápagos y la Universidad Davis de California iniciaron en el 2006 el proyecto Marcaje de tiburones en la
Reserva Marina de Galápagos, con el fin de generar información sobre la biología y ecología de los tiburones que permita mejorar su manejo y conservación.

La investigación estudia cinco especies de tiburones: martillo, galápagos, ballena, punta negra y blanca de arrecife. En este momento se enfoca en el tiburón martillo (S. lewini) como objetivo principal.

Hasta la fecha han marcado alrededor de 130 tiburones martillo, en la zona norte del Archipiélago (islas Darwin y Wolf), y han encontrado que estas especies registran tres tipos de comportamiento, análogos al de los humanos: mañana a la escuela o al trabajo, almuerzo al mediodía y de regreso a casa en la noche.

Estos peces pesados navegan a baja velocidad por las mañanas, manteniéndose en zonas cercanas a los arrecifes rocosos de la isla Wolf; mientras que al mediodía se movilizan, ya sea a aguas abiertas o de regreso a la isla, la navegación más larga registrada hasta entonces es de 40 kilómetros; y por las noches producen movimientos erráticos, principalmente lejos de las costas, por ello presumen los científicos que aprovechan la navegación de los calamares en la noche para alimentarse.

César Peñaherrera, especialista en tiburones de la FCD, explica que la importancia de estos tiburones radica en el control del equilibrio del ecosistema marino, que impide la sobrepoblación de otras especies más pequeñas, y con el monitoreo se identifican corredores marinos que deben ser protegidos.

En el ámbito internacional, en marzo del año pasado, en Qatar, se realizó un intento de protección cuando organizaciones ecológicas solicitaron a la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de flora y fauna silvestres (Cites) que se prohíba todo tipo de caza del tiburón martillo. La petición fue negada, pero la organización Unión Internacional por la Conservación y la Naturaleza (UICN), que maneja su propia lista roja de especies a escala mundial, la colocó en la categoría “en peligro”, solo por debajo de “peligro crítico” y “extinta”.

Arturo Mora, oficial de programa de la UICN a cargo de la lista roja y especialista en conservación de la biodiversidad, explica que la institución colocó la especie en esta categoría basada en las cifras de comercialización de sus aletas.

Mora explica que del 4 al 5% de las aletas comercializadas en Hong Kong, el mercado más grande de aletas de tiburón, pertenecen a las especies martillo (S. Lewini) y martillo gigante (S. Zygaena), este último también existente en Ecuador. Además refiere que de 1,3 a 2,7 millones de aletas están en el mercado mundial cada año. Cifras recopiladas hasta el 2007.

En Ecuador, las reglas están especificadas en decretos ejecutivos (DE). Primero en el DE 2130, de octubre del 2004, donde se prohibía la exportación y comercialización de aletas. Luego, en el 2007, el DE 486 deroga al anterior mencionado y permite la comercialización de todas las partes del pez, pero bajo la rótula “pesca incidental”, y prohíbe el aleteo. Después se expidió el DE 902, en el 2008, donde se añadió que Ecuador tiene como política de Estado la conservación y manejo del recurso tiburón a través del Plan de Acción Nacional para la Conservación y el Manejo de Tiburones de Ecuador.

Sin embargo, Deborah Chiriboga, representante y fundadora en Ecuador de la red global Shark Cualition, que comparte información e intenta generar cambios sobre la conservación de tiburones, protesta ante la fragilidad de los controles para preservar los recursos.

“Ecuador tiene una institucionalidad muy débil y un estado de derecho frágil, donde la seguridad jurídica es cuestionada, y hay dificultad con el respeto y la aplicación de las leyes. Por esto es un lugar proclive para violar las normativas que protegen a la naturaleza”, refiere Chiriboga. Añade que los sistemas de control sobre el uso de artículos de pesca apropiados no tienen el monitoreo suficiente.

Mientras tanto, la población de tiburones martillo se reduce a escala global y una porción simbólica de la especie encuentra casa en las Encantadas.

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