martes, 16 de febrero de 2010

Iguana rosada inquieta a los biólogos en las islas Galápagos

VOLCÁN WOLF, Galápagos. La iguana rosada en las manos de Gabrielle Gentile, investigador italiano, quien encabezó el estudio que permitió determinar al reptil como una nueva especie.
A la isla se llega en barco tras ocho o doce horas de viaje. El recorrido continúa con una caminata, otras diez o doce horas por un terreno agreste y escarpado, copado de negruzcas rocas puntiagudas formadas por lava volcánica. La vegetación espinosa y el suelo poblado de peligrosas garrapatas, con temperaturas que en invierno bajo el sol pueden llegar a los 65 grados centígrados.

Así es el camino para llegar al volcán Wolf, al norte de la isla Isabela, y en ese ambiente, cerca de la cumbre, habita la iguana terrestre rosada, identificada como una nueva especie, según un estudio de siete años de científicos italianos y ecuatorianos; y 173 años después de que Charles Darwin llegara al Archipiélago de Galápagos.

Por el difícil acceso al lugar y a que la mayoría de proyectos se han dirigido a especies conocidas, hasta 1986 el reptil pasó desapercibido, dice Washington Tapia, uno de los responsables del estudio que fue publicado el pasado lunes en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

El primer encuentro más bien fue casual. En dos ocasiones se le cruzaron en el camino a Cruz Márquez y otros guardaparques en 1986 y 1999 cuando recorrieron el volcán Wolf por otros motivos.

El rosado intenso de la piel con manchas negras no le llamó la atención a Márquez, en ese entonces guardaparques de la Fundación Charles Darwin, y atribuyó aquella coloración a una despigmentación.

VOLCÁN WOLF, Galápagos. La cumbre del volcán Wolf en la isla Isabela es el hábitat de la iguana rosada
Incluso en el segundo viaje para un monitoreo de rutina, en 1999, las encontró en el mismo lugar y aún se mantuvo la tesis de que se trataba de una subespecie de la conolophus susbcritatus, la que junto a la conolophus pallidus son las iguanas que habitan en las islas.

No obstante, el segundo encuentro ya despertó el interés y ante la disponibilidad de tiempo le prestaron más atención. Se capturaron algunos individuos, se los midió y fotografió, pudiendo así destacar diferencias importantes, recuerda Márquez, ahora biólogo del Parque Nacional Galápagos y uno de los autores del estudio.

La llegada de un grupo de investigadores de la Universidad de Tor Vergata de Roma, liderado por el científico italiano Gabrielle Gentile, a fines del 2000, para un estudio general de las iguanas terrestres, fue la oportunidad para iniciar la investigación del animal.

Era el primer estudio en el que se empezaba a trabajar con técnicas moleculares y genéticas, por lo que se aprovechó esa coyuntura y se inició el estudio, sostiene Tapia.

La iguana pertenece al género de las Conolophus y su rasgo más llamativo es el color rosado.

En tres viajes realizados al volcán en el 2003, 2004 y 2006 se tomaron varias muestras de sangre a 36 individuos localizados, que fueron llevadas a laboratorios en Italia para someterse a análisis genéticos, que luego determinaron la presencia de genes distintos a los de las otras iguanas terrestres.

“En este caso se utilizó un análisis de microsatélites que son unos pequeños componentes que están dentro de los genes de los individuos para poder determinar las diferencias. Con los que, en efecto, se concluyó con el hallazgo de una nueva especie”, explica Tapia.

Esta forma es muy diferente a las otras dos especies de iguanas terrestre, por caracteres morfológicos, genéticos y del comportamiento, dice Gentile.

ISABELA, Galápagos. Los científicos italianos y ecuatorianos realizaron un estudio de campo de la iguana rosada.

“Nosotros estudiamos una parte del ADN mitochondrial. Los resultados mostraron que esta iguana se originó mucho tiempo atrás, cuando el archipiélago no tenía su configuración presente”, explica Gentile a este Diario en una entrevista vía correo electrónico y agrega que la divergencia genética entre la iguana rosada y las otras dos es marcada, lo que implica que se trata de una nueva especie.

“Esta especie es la única prueba de la diversificación entre las iguanas terrestres y los documentos revelan su linaje como uno de los más antiguos eventos que se haya registrado en Galápagos”, dice el estudio publicado en la revista.

Como parte de esta primera fase de la investigación se espera que una vez cumplidas con las reglas taxonómicas (normas para definir el nombre científico) se conozca la nominación de la nueva especie de iguana rosada que pertenece a la familia de los conolophus.

No obstante, desde ya hay preocupación entre los investigadores por preservar a la iguana rosada, de la cual únicamente se conoce que forma una nueva especie, pero se desconoce la población. “El problema son los recursos”, dice Tapia tras señalar que en el primer estudio se invirtieron unos cien mil dólares que fueron financiados por la Universidad italiana, el Ministerio italiano de Educación y el PNG con la parte logística.

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