sábado, 10 de abril de 2010

Al rescate de la carey


Proyecto busca preservar el sitio de anidación de la tortuga, considerada en peligro de extinción.
La vida de “Valdivia”, una tortuga marina juvenil de la especie carey, que en la lista roja mundial aparece como en peligro crítico de extinción, cambió hace unos días. Sin saberlo, se ejercerá sobre ella el rol de “Gran Hermano”, al menos cada vez que se asome a la superficie del mar para respirar.

Llamada así en honor a la comunidad del mismo nombre, localizada en la península de Santa Elena, esta tortuga empezó un nuevo ciclo en el océano, el mismo del que fue extraída hace aproximadamente cuatro años, cuando unos pescadores la rescataron de la red en la que cayó y la trasladaron al Centro de Rescate de Vida Marina de dicha localidad, según relata su director, el biólogo Luis Reyes.

Este reptil en cautiverio, liberado el 13 de enero pasado para alegría de los habitantes de la comuna, expertos biólogos nacionales y extranjeros, autoridades y curiosos, es ahora un símbolo de conservación. Es la tercera tortuga ecuatoriana de su especie de las nueve del Pacífico Oriental a las que se les ha colocado un transmisor satelital con el fin de tener datos más certeros y así emprender acciones para su rescate y conservación. 

“Machalilla” es la segunda carey ecuatoriana a la que se le instaló el dispositivo. Según los expertos, esa misma mañana -más temprano-, aquella tortuga adulta fue encontrada en estado salvaje en La Playita, en el Parque Nacional Machalilla, en Manabí. 

Tres peritos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) llegaron al país para, junto con expertos ecuatorianos, colocar sobre el caparazón de Valdivia y las otras tortugas, un transmisor o GPS, que permitirá seguir su trayectoria y aprender más de su comportamiento y alimentación, entre otros aspectos claves, información a la que cualquiera tiene acceso desde una página web.

Cada transmisor puede llegar a costar alrededor de 5.000 dólares, pero los colocados en Ecuador fueron donados por la NOAA.

A Valdivia le taparon la cabeza con una franela roja a fin de que no tuviera temor mientras le colocaban el transmisor. Los demás se agolparon alrededor de la mesa improvisada en medio de la playa, cubierta por una carpa que los protegía de la no muy fuerte pero constante lluvia que cayó esa mañana.


FOTO: JOSÉ MORÁN/ El Telégrafo
La ministra del Ambiente, Marcela Aguiñaga, y Andrés Baquero, de Equilibrio Azul (der.), cuando dejaban a Valdivia en el mar.
Muchos contemplaron escépticos el procedimiento de colocación del transmisor. La tortuga yacía tranquila mientras con un pegamento especial le fijaban el aparato (muy parecido a un ratón de computadora pero con una antena) en su caparazón. 

- ¿Eso le dolerá?  - preguntaron algunos moradores- mientras los especialistas explicaban la función del transmisor, luego de asegurarles que Valdivia se acostumbrará rápidamente a dicho objeto, y que no sufrirá daño alguno, pues el caparazón no tiene nervios; además, dos placas metálicas le fueron colocadas en las aletas delanteras. La de la izquierda con el código NL739, la de la derecha con el NL740. Valdivia se movió y emitió un sonido como de dolor. “Solo el pinchazo”, se adelantaron a aclarar.

Veinte minutos después, fue bautizada con ese nombre y acercada al mar por la ministra del Ambiente, Marcela Aguiñaga, y representantes de la Fundación Equilibrio Azul, quienes entregaron el animal a unos buzos  para que la devolvieran y adentraran en las aguas.

“Esto representa un hecho histórico para el país. Que como autoridades y ciudadanos, y con la cooperación de algunos aliados estratégicos hagamos posible este tipo de iniciativas que permitan determinar cuáles son las mejores decisiones que se deben tomar para conservar la especie”, expresó la ministra.

Fue por los estudios de la Fundación Equilibrio Azul y la organización Conservación Internacional que se descubrió en 2008 que Ecuador es uno de los pocos países en la costa del Pacífico identificado como lugar de anidación de las tortugas carey.

“El año pasado vimos por primera vez una tortuga anidando en las playas ecuatorianas. En ese momento entramos a formar parte de la Red Regional de Conservación de Tortugas Carey y junto con países como Nicaragua y El Salvador, Ecuador representa ahora más del 90% de la anidación de esta especie en el Pacífico”, indica Andrés Baquero, director de Equilibrio Azul.

El experto se refiere a Sonia, otra carey adulta ecuatoriana, la primera a la que se le colocó el transmisor y el primer animal marino en Ecuador continental con un dispositivo de esta clase (se había colocado antes en Galápagos a una tortuga verde).

En Ecuador se encontraron algunos nidos el año pasado, pero el primero dentro de esta fase del proyecto fue el de Sonia, hallado el 11 de enero pasado en la Playita, dentro del Parque Nacional Machalilla, en el cantón Puerto López en Manabí.


FOTO CORTESÍA: FELIPE VALLEJO / EQUILIBRIO AZUL.
Expertos de la NOAA y Equilibrio Azul contemplan a la tortuga carey “Sonia” la noche que salió a anidar en La Playita, parque Nacional Machalilla.
Aquel acontecimiento fue posible tras el constante monitoreo de playas de anidación de tortugas en el que actualmente trabajan entre 8 y 15 voluntarios, de los 80 con los que cuenta Equilibrio Azul en sus diferentes proyectos. “Ellos se turnan todas las noches, rastrean huellas, esperan”, acota Baquero.

El estudio es reciente por lo que no se puede todavía estimar el número de tortugas carey que habitan las aguas ecuatorianas. Lo que se sabe es que son muy pocas, como en todos los océanos, y se considera que la población de tortugas carey del Pacífico Oriental (desde México hasta Perú) es la más amenazada del mundo.

“En esta temporada, desde noviembre pasado, se han registrado alrededor de 12 nidos, en las playas del Parque Nacional Machalilla”, explica Felipe Vallejo, presidente de Equilibrio Azul. 

Incluso los expertos de la NOAA, que han trabajado muchos años con tortugas, tuvieron que llegar a Ecuador para  ver por primera vez una carey anidando, y para otro fue la primera vez que lo hacía en el Pacífico. Por esta razón estaban tan emocionados como los especialistas locales.

Las tres (tortugas carey) ecuatorianas, se suman a las seis de la región con transmisores, “lo que nos coloca como uno de los países más importantes dentro de esta iniciativa regional (ICAPO: Iniciativa Carey del Pacífico Oriental)”, agrega. 

El primer transmisor de este tipo se colocó en junio del 2008 en México.

Lo que se sabe de carey es muy poco. Se conoce por ejemplo con certeza que se alimentan casi exclusivamente de esponjas de mar y que una de sus principales amenazas a nivel mundial radica en su captura para elaborar con su caparazón joyas, peinetas, entre otros objetos. Así también la pesca incidental y el consumo de sus huevos.

“Todavía hay vacíos de información básica como dónde anidan y se alimentan, entonces gracias al transmisor satelital podremos descubrir esas interrogantes”, explica Jeffrey Seminoff, presidente de la NOAA.
Pero para los expertos es también importante recalcar que con el hallazgo de los nidos en las playas ecuatorianas se está haciendo historia en el tema de conservación de animales marinos y se rompe con la visión general de que tortugas solo existen en Galápagos. 

“En las islas casi no hay carey, pero sí en el continente”, recalca Seminoff.

Valdivia se une de esta manera a sus coterráneas Machalilla y Sonia, que junto a Isabela, Ataco y Pajarita de El Salvador; Sadir, Joalim y Penasquita de México, recorren el Pacífico oriental, seguramente rumbo a la esperanza de que la tecnología las ayude a sobrevivir en un ecosistema cada vez más devastado por la mano del hombre
La iniciativa en el Pacífico Oriental
El primer taller sobre carey en el Pacífico oriental se realizó en julio del 2008, en Los Cóbanos, El Salvador, tras demostrarse que ese país albergaba la mayor concentración de nidos de esa especie en la región.

“La tortuga carey es altamente migratoria y se requiere de esfuerzos regionales para asegurar su sobrevivencia”, explicó Alexander Gaos, representante regional de la iniciativa.

En la reunión participaron representantes de varias instituciones de diferentes países, como Conservación Internacional, Equilibrio Azul, la NOAA, la Fundación Charles Darwin, entre otras.

Conservación Internacional (CI) Ecuador ha brindado apoyo técnico y financiero a Equilibrio Azul para realizar el monitoreo de las playas en el Parque Nacional Machalilla, y para trabajar en el análisis del impacto de la pesca en las poblaciones de tortugas marinas y tiburones, como parte de la iniciativa regional del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical, que es impulsada por los gobiernos de Ecuador, Panamá y Costa Rica, según explicó Luis Suárez, director ejecutivo de dicha organización.

Fuente: El Telégrafo 

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