Mostrando entradas con la etiqueta Turismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Turismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de febrero de 2015

La nolana de Galápagos: Única en el mundo

La nolana es un arbusto que crece en varias islas de Galápagos.
Desde Las Encantadas 
Paula Tagle

“Es un hermoso arbusto de 1,5 metros de alto con numerosas ramas laterales. Las hojas tienen la forma de un bate de béisbol y se encuentran en agregados ceñidos, sencillos”.
Muchas plantas de la zona litoral de Galápagos son reconocibles en el continente. Son especies que se han adaptado a sobrevivir en un ambiente salino, que en marea alta, o durante los aguajes, pueden incluso llegar a cubrirse de mar, y que pasan también largos periodos no expuestos, ni al agua del océano, ni de ningún tipo, durante la estación seca.
Estas especies, en su mayoría, son dispersadas por corrientes marinas lo que explica que se encuentren en playas a lo largo del mundo y que por tanto, casi en su totalidad, no sean endémicas. Recordemos que endémico significa único a un lugar específico, y el requisito fundamental para que una especie evolucione a algo único es el aislamiento. Si se dispersa con facilidad, no hay tal.
Caminando por el litoral de Manabí, Guayas o Santa Elena nos topamos con los mismos mangles de Galápagos, el de botón, el rojo, el blanco y el negro. Cada uno tiene una adaptación especial que le permite sobrevivir en condiciones adversas y extremas. El mangle negro (Avicennia germinans), por ejemplo, posee extensiones de sus raíces, conocidas como pneumatophores, que llegan hasta la superficie y lo ayudan a respirar oxígeno del aire. El mangle requiere de estas estructuras porque pasa sumergido en suelos lodosos, saturados de agua. Además las hojas cuentan con glándulas especializadas que le permiten eliminar el exceso de sal.
Otra especie que crece tanto en Galápagos como en la costa ecuatoriana es la Ipomoea pes-caprae, que lastimosamente ya casi no existe en Punta Carnero porque se asume que una playa libre de rastreras luce mejor, cuando son ellas justamente las que retienen la arena y han sido responsables de la edificación de la misma playa. Otro ejemplo es el Sesuvium, con hojas suculentas entre verde y rojo, más rojizas en la época seca en que la planta guarda la clorofila en su interior. Está la Maytenus octogona (rompe ollas), de hojas gruesas, con la aspereza del cuero, que crecen paralelas a los rayos del sol, para evitar el exceso de pérdida de agua por evapotranspiración.
Sin embargo hay una planta de la zona litoral de las islas que no existe en ningún otro lugar del mundo, la Nolana galapagoensis. Es un hermoso arbusto de 1,5 metros de alto con numerosas ramas laterales. Las hojas tienen la forma de un bate de béisbol y se encuentran en agregados ceñidos, sencillos. Sus flores son solitarias, de blanca corola, en forma de embudo y con cinco lóbulos.
El nombre del género proviene del latín nola que significa pequeña campana. Se considera rara. La he visto en Punta Cormorán, en la isla Floreana; en Puerto Villamil, Isabela, donde incluso la utilizan como planta ornamental, y en Punta Pitt, isla San Cristóbal. En este último sitio sirve como arbusto ideal para la anidación de piqueros patas rojas.
A lo largo de los acantilados de la zona es una delicia observar el contraste de colores entre la verde nolana con el rojo intenso de las patas de los piqueros. Imagino que los polluelos crecerán contentos en tan acolchonada mata y que habrá intensa competencia por construir nidos en la mencionada planta, en lugar de hacerlo en las desnudas ramas de los palos santos, o en un debilucho crotón. Fantaseo en lo maravilloso y delicado que sería un ramillete de flores de nolana, pequeñitas, blancas, como campanitas del mejor cristal de Bohemia.
 
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

sábado, 25 de mayo de 2013

Pájaros ostreros

El ostrero americano tiene un pico largo y rojo anaranjado.

Desde Las Encantadas
Paula Tagle Saad

La pareja de Galápagos

“A través de los pájaros entendemos y apreciamos el medio ambiente. Los ostreros fueron mi primera especie favorita. Un par de ostreros se robaron mi corazón”.

Una de las aves que más me impresionó cuando descubrí mi pasión por los seres alados fue el ostrero americano.

Para mí, veinte años atrás, el observar pájaros era tarea de locos. No entendía la obsesión de andar con binoculares tratando de identificar los colores de la panza o del cuello de un pajarito fugaz. Había tantas otras cosas que descubrir, que me parecía un antojo neurótico ese de querer tachar todas las especies de una lista de aves.

Poco a poco le fui cogiendo el gusto, y hoy me parece una afición encantadora. Desarrolla el sentido de observación al máximo, además, qué puede ser más inofensivo para la naturaleza que un humano mirando hacia la copa de los árboles; peligroso eso sí para el humano, que suele tropezarse por no fijarse por dónde pisa. Sobre todo, a través de los pájaros entendemos y apreciamos el medio ambiente.

Así que, volviendo a los ostreros, ellos fueron mi primera especie favorita. No así los piqueros patas azules, que cubrían bulliciosos los senderos, o los de Nazca, con sus comportamientos fratricidas, también abundantes; a mí me atrajeron los colores sencillos y contundentes del ostrero, pancita blanca, cuello y alas negros y pico extremadamente rojo. Fueron un par de ostreros los que se robaron mi corazón. Nunca les di nombre, pero sí a sus sucesivos polluelos que me tocó ver desarrollarse desde que fueran huevos.

Los ostreros son monógamos, así que por tres años seguí de cerca la vida de esta misma pareja que habitaba Puerto Egas, en la isla Santiago. Cuando descubrimos su primer nido, lo rodeamos de una pequeña muralla de lava, para que nadie se confundiera caminando sobre los huevitos; un nido de ostrero está conformado simplemente por unas cuantas piedritas amontonadas, sin mayor orden, y los huevos son blancos salpicados de puntitos negros, que así están camuflados contra predadores, pero no a prueba de despistados.

Del primer nido nacieron Christian y Tavito, así los llamé y así los quise por más de seis meses, en que cada semana los encontraba a lo largo de la costa de Puerto Egas junto con sus padres. Al principio tanto el macho como la hembra les traían pedacitos de erizo, pero luego se iba la familia entera a buscar sayapas o cualquier criatura de entre mareas. Tienen el pico tan fuerte que pueden incluso abrir ostras, pero en Galápagos su dieta consiste básicamente en cangrejos y erizos.

Y así, en mi primer año de guía en las islas, gasté cientos de rollos (porque era época de rollos) en la evolución de Christian y Tavito. Una preciosura de pequeños, que nacieron ya con plumón y patas fuertes para caminar, y se convirtieron en hermosos adultos, que un día no estuvieron más.

Al año siguiente, la misma pareja tuvo a Ramita, y en su tercer año, a pesar de haber puesto dos huevos, solo sobrevivió Tavito II. Luego me fui de las Encantadas por un tiempo y me perdí de seguir esta historia de amor. Sin embargo, como los ostreros pueden vivir hasta veinte años y suelen ser fieles a su territorio, tengo la ligera sospecha de que aquella pareja que sigo observando en las costas de Santiago se trata de mis viejos amigos, aquellos que despertaron en mí el cariño por las aves.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

martes, 21 de mayo de 2013

Naturaleza ‘encantada’: lagartijas de lava

La lagartija de lava de Galápagos es depredadora por excelencia y de vez en cuando come flores, hojas; es oportunistamente herbívora.
Desde Las Encantadas
Paula Tagle Saad
Estos animalitos son únicos en estas islas. Se han diversificado en nueve especies diferentes y tienen estrategias de supervivencia bastante interesantes.
Conocemos bien el cuento de que al cortarle la cola, el animalito sigue vivo, sale corriendo y eventualmente regenera un nuevo apéndice. Esto no ocurre con las iguanas mayores, como la iguana verde o la marina, parientes de las lagartijas (misma familia, guanidae, pero subfamilias distintas).
Cabe anotar que es una muy útil estrategia. Ante la presencia de un depredador, la lagartija sacrifica un pedazo de sí misma para salvar la mayoría de su integridad. La cola que regenera nunca va a ser igual, siempre más corta, y ya no de hueso, sino de cartílago (con terminaciones óseas para lograr movilidad), pero es una privación que vale la pena.
¿Y qué del ingenio de algunas lagartijas machos? Cuando son jóvenes aprenden a caminar como hembras, a hacer  flexiones de pecho típicas de las féminas, confundiendo a los machos dominantes y evitando convertirse en su almuerzo. Porque una lagartija macho  ingiere lo que sea, plantas, animales y también, para de paso eliminar competencia, cualquier otro macho joven que pudiera en el futuro causarle problemas.
Cada una de las nueve especies de lagartijas es única a su isla específica, y tiene su forma particular de comunicarse. Las flexiones de pecho sirven para delimitar territorio, enviar mensajes amorosos y quién sabe qué cosas que jamás entenderemos.
Es una ingeniosa estrategia de los machos aprender ambos estilos, así minimizan los malos ratos. Eso sí, llegado el momento preciso, con el tamaño debido, se declaran machos dominantes y ya no tienen nada que temer. La naturaleza no deja de sorprenderme con la creatividad y artimañas de sus criaturas; no fuimos los humanos quienes inventáramos el “aparentar ser”, eso ya ocurre en el planeta desde hace millones de años.
¿Y cómo así tantos tipos de lagartijas en un solo archipiélago? Se cree que el ancestro de las mismas llegó en dos ocasiones espaciadas en el tiempo. Una primera vez arribaría a las islas del sur, y una segunda, a las islas del centro y norte. Luego, en aislamiento, en hábitats ligeramente distintos, evolucionaron de manera única hasta que hoy hablamos de nueve especies completamente diferentes en su ADN, todas a partir del mismo ancestro del género microlophus.
No hay que confundir iguanas con lagartijas, a pesar de ser de la misma familia. Las lagartijas casi no tienen espinas, contrario a lo que ocurre con las iguanas. Las iguanas se valen de las uñas para obtener ventajas de alimentación o escape, mientras que para las lagartijas las uñas de las extremidades  sirven para la cacería, dándoles habilidades motrices para obtener su alimento.
Las iguanas propiamente dichas son omnívoras, y eventualmente se alimentan de presas animales, como insectos, por ejemplo, es decir, son oportunistamente carnívoras si se da la posibilidad. En cambio, las lagartijas son depredadoras por excelencia,  de vez en cuando comen flores, hojas; oportunistamente herbívoras si la vegetación abunda. Tenemos suerte de que las lagartijas de lava sean pequeñas. Qué pasaría de contar con criaturas tan grandes como el dragón de Komodo que es, por sus características, una lagartija, no una iguana.
Las caminatas por las islas no serían tan placenteras, con el riesgo de ser devorados por lagartijas monstruosas, que no dudo nos contemplarían como apetitoso plato de mesa.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

domingo, 5 de mayo de 2013

Azuay verde


El Parque Nacional Cajas no  es la única zona natural importante de la provincia del Azuay. Aquí les presentamos tres áreas más que sorprenden al viajero.

Bosque protector Aguarongo
Fuente de vida para el austro

Unos 45 minutos toma cubrir los 50 kilómetros que separan a Cuenca del Centro de Gestión e Interpretación de esta reserva natural embellecida por la vegetación y el canto de los mirlos, los colibríes y las ranas.
Vista desde uno de los miradores naturales de esta reserva.
Administrada por la fundación ecológica Rikcharina y las comunidades de Santa Ana, Zhidmad, Jadán, San Juan, San Bartolomé y Gualaceo, el complejo de cabañas redondas puede alojar hasta a 30 visitantes que –por $ 10 la noche– pueden compenetrarse de manera más cercana con este bosque considerado el “protector” de la vida local, además que es el principal abastecedor de agua de la zona.
Los visitantes estarán rodeados de diferentes plantas, entre ellas, la que da nombre al lugar, el aguarongo, una especie de penco que antes servía de alimento a los osos de anteojos.
El restaurante sirve el locro de papas, habas con queso, tortillas y cuy asado, entre otros platos, los cuales se preparan con productos adquiridos a los agricultores locales para beneficiar sus economías.
Los guías nativos lideran las caminatas por tres senderos, que brindan de una a tres horas de paseo en medio de todo tipo de plantas medicinales y ornamentales, identificadas cada una con letreros. Rikcharina maneja un programa de turismo educativo y  rural dirigido a la población nacional e internacional.
Contacto: Adrián Aguirre (09) 151-8593, aguarongo.com

Chorro de Girón
En el cerro de las cascadas

La tradición religiosa azuaya asegura que allí se produjo una aparición de la imagen de Cristo (El Señor de Girón o Señor de las Aguas), a quien se le suele rogar para que envíe la lluvia que detenga las frecuentes sequías en la Sierra Austral.
La primera caída de agua es de fácil acceso.
En estos meses de invierno, este conjunto de caídas de agua ruge vigorosamente a  unos 10 kilómetros de la cabecera cantonal de Girón, cuyo paisaje andino es una extensión del Parque Nacional Cajas, por lo que siempre vale ir con ropa abrigada para combatir las bajas temperaturas.
El acceso es por un camino carrozable hasta llegar a un  parador turístico, el cual cuenta con parqueo,  canchas deportivas, paseos a caballo, alojamiento ($ 5 por noche) y restaurante.
Desde el refugio empieza una corta caminata en el cerro hasta llegar a una primera cascada, de unos 40 metros de altura, la cual premia a los excursionistas con una piscina natural que invita a chapuzones en un agua que, según dicen algunos, tiene  poderes medicinales.  El ascenso por el cerro resulta mucho más exigido para llegar a la segunda y tercera caída de agua, por ello son menos visitadas por los turistas. Las tres precipitaciones conforman una misma cascada.
En el sector existen lugares en donde se crían y expenden truchas a los turistas.

Valle de Yunguilla
Cuna de hosterías y buen clima

Diversas hosterías y quintas vacacionales han aprovechado este escenario natural para brindar atención a los cientos de vacacionistas que semanalmente buscan relajarse en la zona. Este valle es una extensa depresión al suroccidente de la provincia, aproximadamente a 55 kilómetros de Cuenca, tomando la vía Cuenca-Girón-Pasaje.
Hostería Los Faiques de Caledonia.
El valle de Yunguilla,  destacado por su abundante flora y fauna, posee un clima cálido que fluctúa entre 20° y 25° y es propicio para el cultivo de tomate, cebolla, naranja y, especialmente, caña de azúcar. La caña es materia prima para que las moliendas locales elaboren el tradicional guarapo, que es una combinación de licor con  jugo de caña de azúcar (guarapo) y un poco de jugo de limón.
El valle está a una altura de 1.360 m.s.n.m. y se extiende hacia otras jurisdicciones cantonales del Austro ecuatoriano, como son Girón (Azuay) y Saraguro (Loja), pero básicamente se encuentra dentro del cantón Santa Isabel.
En las primeras décadas del siglo pasado, cuando el Gobierno había declarado ilegal la venta de licor (era considerado como una droga), desde esta región partían las caravanas de traficantes que viajaban hacia la Costa cargando el precioso líquido en burros o caballos.
En esos tiempos, una gran roca con forma de orangután protegía a los viajeros contrabandistas, quienes le dejaban al gran primate de piedra una bolsa llena de bebida como recompensa por haberlos dejado cruzar sin los problemas que les habrían causado las autoridades.
Esa es una historia a menudo comentada por los guías o empleados de las hosterías de la zona. Cuatro de ellas son: Sol y Agua, Los Cisnes, La Molienda y Los Faiques de Caledonia; cada una dispone de cabañas, restaurante con platos criollos y hasta piscinas con toboganes.
Contactos:  Los Faiques de Caledonia, km  47 vía Girón-Pasaje, (07) 301-3818, losfaiques@hotmail.com, www.losfaiquesdecaledonia.com. Hostería Sol y Agua, km  72 vía Girón Pasaje, (07) 227-0436, 227-0596, www.hosteriasolyagua.cuencanos.com. Hostería La Molienda, km 61 vía Girón-Pasaje, (07) 226-2217. Hostería Los Cisnes, a 300 metros hacia el sur del redondel de La Unión, en la vía Girón-Pasaje, (07) 226-2514.
Fuentes: visitaecuador.com, nuestrogiron.com/chorro.htm, viajandox.com, revistacuenca.com, latarde.com.ec, explored.com.ec
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador






sábado, 4 de mayo de 2013

El pulso de Baños


Moisés Pinchevsky - Fotos : Victor Álvarez
Benoit Schumacher, Naoko Yamabe y Tetsuo Mitamura en el mirador Ojos del Volcán.
El volcán ya no espanta a los turistas en este poblado andino. Ahora se ha convertido en imán de aventureros.
El velo de nubes blancas no se disipa. Se mantiene cubriendo el volcán como si fuera un paño de seda fina dedicado a proteger un tesoro.
Pero eso no desanima a Benoit Schumacher, viajero nacido en Bruselas (Bélgica) hace 38 años, quien junto con su novia, la japonesa Naoko Yamabe, de 35 años, caminó durante dos horas montaña arriba, siguiendo el zigzag de una vía carrozable de adoquines y piedras, hasta llegar al elevado mirador Ojos del Volcán, en el sector conocido como las Antenas.
“En Bélgica no tenemos montañas. Un país con montañas tiene paisaje muy especial”, indica exhausto y sentado en una rústica banca de madera, esperando que los minutos despejen las nubes para admirar un Tungurahua humeante que considera un premio inapreciable de su visita a Baños. “¿En qué otro país puedes tener tan cerca un volcán activo?”.
A esa espera se suma el japonés Tetsuo Mitamura, de 43 años de edad y siete de recorrer el mundo. “En Colombia, un viajero francés me dijo del volcán. Tenía que venir a verlo”, indica en un español que aprendió en Guatemala, y sin temor a que una erupción violenta encienda su curiosidad con cenizas y lava. “No se siente peligro, solo admiración”.
El europeo y el asiático no se conocían, pero el camino los junta en ese mirador para compartir esa magnífica espera.

Visitas volcánicas

María del Carmen Freire, propietaria del hotel La Floresta, en el centro de Baños, indica que el volcán ha dejado de ser considerado una amenaza. “Casi todos mis huéspedes llegan preguntando cómo ver mejor el volcán. ¿Dónde vamos, qué hacemos?, me dicen siempre”.
Y ella les explica la ubicación de los miradores y que la mejor hora para verlo es entre 06:00 y 07:00, y al atardecer. “Aunque también les advierto que muchas veces pasa tapado (con nubes)”.
Este momento del turismo baneño es considerado una recuperación a la crisis que nació en 1999 con el inicio del proceso eruptivo del volcán y que provocó la evacuación obligatoria del poblado desde el 17 de octubre de ese año, hasta el retorno a la fuerza motivado por los pobladores el 5 de enero del 2000.
Los meses y años posteriores fueron de picada para el turismo de Baños, hasta que una nueva erupción producida en el 2006 generó otro fenómeno: “los turistas comenzaron a darse cuenta de que el volcán es un atractivo. Y llegaron más viajeros, sobre todo extranjeros”, señala Freire, cuyo hotel mantiene un 50% de ocupación, especialmente los fines de semana. Esa cifra se reporta en la mayoría de hospedajes, que suman unas 4.000 camas, con tarifas que van entre $ 8 y $ 20 por persona en el 90% de la oferta hotelera, indica Guido Calderón, propietario del hotel Monteselva.

Más recursos

El volcán Tungurahua (5.016 m) inició su proceso eruptivo en 1999. Este mes se han reportado “cañonazos”. Foto de noviembre anterior.
Calderón considera que Baños debería aprovechar mejor la presencia del Tungurahua. “Los pobladores hemos aprendido a convivir con el volcán activo, y lo mismo está ocurriendo ahora con los turistas, que deberían vernos como un paraíso geológico y destino científico. Baños debería tener un centro de interpretación del volcán, un museo relacionado al volcán, con geólogos que expliquen este fenómeno”, dice el empresario, que aplaude la iniciativa del Gobierno de proponer a Baños como Geoparque Turístico de la Unesco.
Este programa internacional busca integrar territorios que tengan patrimonios geológicos en una estrategia de conservación y desarrollo sostenible socioeconómico y cultural. En Sudamérica ya existe uno: Araripe en Brasil, y Baños apunta a convertirse en el segundo. La Red Mundial, hasta septiembre del 2011, sumaba 87 geoparques en 27 países.
Esa declaratoria elevaría la imagen turística de Baños, afianzado hoy exclusivamente como destino de aventura y deportes extremos.
Esa fama atrajo a la española Itxaro Solar, maestra de 32 años que a las 09:10 del viernes anterior desayunaba en una cafetería en la calle principal del poblado. “Muchos amigos me dijeron que venga por las caminatas y los paisajes”. A pocos metros cruza la calle el argentino Yair López, agente de seguros de 24 años, acompañado de cuatro compatriotas. “Con mis amigos vinimos desde Buenos Aires por los deportes extremos. Luego iremos a Montañita y Quito”.
Ninguno de ellos conocía sobre la erupción del volcán Tungurahua. Pero es distinto con Luis Aguirre, guayaquileño de 48 años, que llegó a Baños con su esposa, tres hijos y suegros. A eso de las 10:00 contrataban un tour en chiva que por $ 5 por persona los llevaría por la Ruta de las Cascadas (vía a Puyo) para pasar por túneles en la montaña, cruzar por sobre el río Pastaza en tarabita ($ 1,50, opcional), volar en los cables de las tirolinas ($ 10) o realizar un salto de péndulo desde el puente del río Blanco ($ 10). Ellos eran unos de los pasajeros de las diez chivas diarias que transitan con unos 20 pasajeros en promedio. Y los fines de semana la cifra se duplica.
Y por la noche Aguirre y su familia pensaban tomar el tour nocturno hacia el mirador de Bellavista, que sale cada noche desde varias operadoras del centro para brindar a los turistas la posibilidad de contemplar la cumbre encendida del volcán, además de observar espectáculos con comediantes. Pero puede ocurrir que las nubes impidan ver el volcán. “Estamos muy entusiasmados con verlo. Que salga, que salga, que salga”.
Pocas horas después, igual llamado hacían Benoit Schumacher, Naoko Yamabe y Tetsuo Mitamura en el mirador Ojos del Volcán. Aquel día no salió el Tungurahua. El manto de nubes lo cubrió durante todo el día. Pero prometieron regresar al día siguiente en una mañana transparente en que las nubes –¡entonces sí!– se apartaron de la montaña para mostrar su humeante y monumental tesoro.

EL VIGÍA DEL VOLCÁN

Carlos Sánchez
Baños de Agua Santa (1.820 msnm) cuenta con cinco miradores empleados por los turistas para contemplar el volcán. En el lado norte está el mirador Ojos del Volcán (2.708 msnm), donde el Municipio de Baños espera construir más facilidades para el turista.
En el lado oeste está el ubicado en el caserío de Pondoa (2.497 msnm), donde opera una hostería de turismo comunitario, en las faldas del propio volcán.
Al suroeste de la urbe está el mirador de la Virgen, que exige subir más de 400 escalones.
Por el sureste está el mirador más popular: el de Bellavista (2.100 msnm), adonde enrumban las chivas nocturnas. Más arriba en la zona de Runtún está el conocido como la Casa del Árbol (2.630 msnm), que tiene efectivamente una pequeña casa levantada sobre un árbol de unos 20 m de altura.
Pero lo más característico de ese sitio es la presencia de don Carlos Sánchez, propietario de ese terreno, donde el Instituto Geofísico ha instalado sensores para medir la actividad del volcán. Sánchez es conocido como el vigía del Tungurahua, actividad que realiza como voluntario.
“Cuando regresé de la evacuación de 1999 le agradecí a Dios y le prometí que me dedicaría a servir a Baños y al turismo”, indica este exmilitar y campesino que se dedica a vigilar la actividad del volcán, “ya que los equipos técnicos registran cierta información, pero es necesario tener a alguien que observe el volumen de material descargado o las explosiones”.
Sánchez considera que es su responsabilidad estar pendiente de la actividad del volcán para alertar oportunamente a los baneños si existe alguna explosión.
El mayor experto en volcanes en el país es Hugo Yepes, director del Instituto Geofísico, quien no observa cambios drásticos en el volcán a corto o mediano plazo, por lo que propone manejar el turismo con prevención.
El presidente Rafael Correa pasó con su familia en este cantón con motivo de su cumpleaños, el 6 de abril.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

miércoles, 3 de octubre de 2012

Una reserva en Mindo alberga especies nuevas y amenazadas

La Pristimantis eremitus es una de las nueve especies de anfibios amenazadas que se registran en la reserva Las Gralarias.
La serie de puntos anaranjados sobre su espalda oscura la distinguen del resto. Su vientre es bicolor: blanco con negro.

Es la rana críptica, de nombre científico Hyloscirtus críptico. Se la encontró en la reserva privada Las Gralarias, en el sector de Mindo (provincia de Pichincha), creada para la conservación, la investigación y el turismo ecológico.

Ahí se refugia también otra nueva especie de rana de cristal, llamada Las Gralarias, cuyo nombre científico es Nymphargus lasgralarias.

Ambas clases de anfibios son nuevas. Sus características científicas se dieron a conocer al mundo en la revista especializada Zootaxa. En esta publicación, Juan Guayasamín, biólogo ecuatoriano con un doctorado en Ecología y Biología Evolutiva, y Carl Hutter, científico de la Universidad Stony Brook (EE.UU.), explicaron la biología de las ranas.

Guayasamín explica que a la críptica se la identificó por su tonalidad, mientras que a la de cristal, por su canto, que se emite en serie y pulsado. Se trata de un sonido de una menor duración, a diferencia del que emite la del género Nymphargus.

Estos hallazgos se conocieron también en un reportaje publicado esta semana en el sitio BBCMUNDO.COM sobre la reserva Las Gralarias, que alberga a decenas de especies de aves y de anfibios diferentes, que sirven para el estudio científico.

Guayasamín es parte de un proyecto cofinanciado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y por la Universidad Tecnológica Indoamérica, dedicado, entre otras actividades, al monitoreo de especies amenazadas en la zona de Mindo, en el noroccidente del país.

Esta área andina registra una mayor concentración de animales en peligro de extinción por la alteración de su hábitat y por las poblaciones restringidas que tienen algunas especies, comenta Guayasamín.

Él y los especialistas Elisa Bonaccorso, de la Universidad Indoamérica, y Jane Lyons, de la reserva Las Gralarias, lideran este tipo de investigaciones.

Solo en Las Gralarias se han registrado como amenazadas nueve especies de anfibios y una de colibrí.

Los investigadores trabajan en conjunto desde hace más de tres años en esta reserva. Han realizado varios muestreos en los riachuelos y bosques de Las Gralarias. Eso les ha permitido identificar las nuevas especies de anfibios. 

Veinticuatro meses atrás observaron por primera vez a la rana críptica y a la rana cristal. Esta última lleva el nombre de la reserva, ya que solo se la ha visto ahí. No hay registro literario de la aparición de esta clase de anfibio en otro territorio, según Guayasamín.

Es un tipo de rana de cristal porque, como las de su género, tiene el vientre parcialmente transparente, y ahí se aprecian algunos de sus órganos. Esta clase de anfibio es pequeña y de color verde. Es de menor tamaño que la críptica, a la cual se la asocia con los riachuelos.
 
La rana críptica es arbórea. Se la encuentra en los bosques primarios. Los científicos solo han registrado dos individuos de esta clase, probablemente porque se mimetizan o porque en realidad su población es limitada. A esta especie de anfibio se la ha observado también en la cordillera de Toisán (ubicada más arriba de Mindo), en una zona con presión minera.

Pero nadie conocía que la críptica era una clase nueva de anfibio ni tampoco se sabía de su naturaleza biológica. A los científicos que trabajan en esta reserva les tomó dos años investigar y describir a las dos especies nuevas.

En Mindo hay también especies de aves y de hongos endémicas y en peligro.
El colibrí zamarrito pechinegro está entre las especies amenazadas. En la reserva Las Gralarias se trabaja en su conservación.
El colibrí amenazado en Las Gralarias es el llamado zamarrito pechinegro, de nombre científico Eriocnemis nigrivestis.

La destrucción del hábitat en Mindo se ha dado en parte por una mayor presencia de la actividad ganadera y agrícola, que deforesta hectáreas de terrenos que sirven de refugios naturales de las especies, menciona Guayasamín.

“Ambas actividades contaminan (también) los ríos a través de pesticidas y plaguicidas. Y se contaminan las aguas en donde están los renacuajos”, indica.

Otro de los factores que han afectado al entorno natural es la introducción de especies exóticas, como las truchas, dice el científico, pues estas devoran todo lo que encuentran a su paso, en los riachuelos.

“Acaban con peces nativos, con los renacuajos, con los huevos de ranas, con peces recién nacidos, con algas”, agrega el investigador ecuatoriano.

Por eso, indica, se debe trabajar más en la conservación. En Mindo, las reservas dedicadas al cuidado de las especies son privadas. Una es Las Gralarias. 

Su fundadora, Jane Lyons, experta en políticas ambientales, se radicó en Ecuador en 1996 cuando trabajaba como jefa de la División para América de la ONG Birdlife International. De ahí compró un terreno en Mindo (en ese mismo año) para destinarlo a la conservación. 

El nombre Las Gralarias se lo puso en homenaje a las aves nativas de esta región, Grallaria gigantea, de las que existen unas cuatro especies en la reserva, relata Lyons a BBCMUNDO.COM.

En esta reserva se registran 24 clases de aves endémicas, 27 especies de colibríes y 114 variedades de mariposas. Algunas están amenazadas y otras aún no han sido identificadas ni descritas por la ciencia.
34 
Especies de mamíferos
registra la reserva Las Gralarias, ubicada en el sector de Mindo, en la provincia de Pichincha. Se creó en 1996 y hoy tiene 425 hectáreas de bosque.

Fuente: EL UNIVERSO Guayaquil, Ecuador

lunes, 1 de octubre de 2012

Mera, cantón más verde del país, suma visitas

MERA, Pastaza. Vista de este cantón desde el cerro La Habitagua. La población está a orillas del río Pastaza.
Carmita Argoti | MERA, PASTAZA
Mera es considerada como “La puerta de ingreso a la Amazonía”. Es la primera población oriental que se encuentra cuando la vía Baños-Puyo llega a la planicie amazónica, luego del límite provincial entre Tungurahua y Pastaza. Pero Mera es, además, un cantón catalogado como ecoturístico y que solo en lo que va de este año ha recibido a unos 70 mil visitantes.

La culminación de los trabajos de pavimentación de la vía Baños-Puyo, en octubre del 2004, abrió la puerta para que los viajeros nacionales y extranjeros consideren entre sus destinos turísticos a esta región. Desde entonces, Mera se ha ido transformando al igual que otras localidades de Pastaza.

Pese a ser el cantón más pequeño de la provincia, Mera cuenta con grandes fortalezas ecológicas como la zona de amortiguamiento del Bosque Protector Habitagua y con el 6,5% de hectáreas del Parque Nacional Llanganates, donde son liberados los osos perezosos recuperados por el Ministerio del Ambiente de Pastaza.

El área cantonal corresponde al 40% del Corredor Ecológico Llanganates-Sangay, que fue reconocido por la WWF (World Wildlife Fund International) como “Regalo para la Tierra”. A ello se suma que es considerado por el INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) como el cantón más verde del país, por la conservación de 23.82 m2 de áreas verdes por habitantes (tiene unos 8.000)

Los atractivos más visitados son las cavernas del río Anzu, donde hay figuras formadas en las rocas por el agua. Una de estas tiene la forma de la copa mundial de fútbol. Un dique construido en las frías aguas del río Tigre y otro ubicado en el río Pindo, en la parroquia Shell, son otros sitios que atraen a los visitantes, quienes también prefieren los remodelados parques donde están representadas las principales actividades a las que se dedican sus pobladores, tanto en Mera y sus parroquias Shell y Madre Tierra.

MERA, Pastaza. Parque central remodelado. El monumento representa a la producción de naranjilla.
Pero hay un proyecto turístico que también significó frustración. Celina Guano, dedicada a la preparación de fritada en el centro del poblado, lamenta que no se haya concretado el funcionamiento del teleférico. Leonor Cuesta coincide con ella y cree que este habría contribuido al mejoramiento económico de la población.

La obra, que tiene una inversión de más de $ 700.000, no funciona debido al estudio realizado por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, que determinó que la infraestructura está construida en una zona de alto riesgo, debido al choque de las aguas del río Pastaza en el talud donde se asienta una parte de Mera.

La alcaldesa, Miriam Jurado, dice que la prioridad municipal es impulsar las obras que favorezcan la actividad turística. Pese a que la obra del teleférico, construida en la administración que la antecedió, no pudo convertirse en otro atractivo turístico, está en análisis la puesta en marcha de un mirador.

Según estadísticas anuales del departamento de Turismo del Municipio, basado en los ingresos a los diques de Mera y Shell, desde el 2008 hasta el 2011, cerca de 500 mil turistas han llegado al cantón. En el 2010 arribaron 168.024 turistas, siendo el año de más visitas. En este año, hasta septiembre han llegado 69.686 turistas.

La fritadera Guano cuenta que en los feriados obtiene hasta $ 500 al día por la venta del producto a los visitantes, que especialmente provienen de la Sierra y la Costa.

Están en marcha obras de alcantarillado y de mejoramiento del servicio de agua potable en la cabecera cantonal y en la parroquia Shell. En Mera se inició la construcción de una nueva planta que se alimentará de la cuenca del río Tigre. En Shell las calles céntricas fueron intervenidas para la colocación de alcantarillado y el asfaltado.

Pese a todo, en Mera no hay infraestructura hotelera y los visitantes pernoctan en Puyo.
Datos

Localización: Es el cantón más pequeño de la provincia de Pastaza y está a orillas del río del mismo nombre.

Población: 8.800 habitantes, según censo del 2010.

Fuente: EL UNIVERSO Guayaquil, Ecuador

jueves, 13 de septiembre de 2012

HOY.com.ec presenta un especial turístico sobre San Pedro, en Baños

Sin duda alguna disfrutar de la naturaleza es una experiencia que en el Ecuador se puede vivir en distintos rincones, sea en la Costa, la Sierra, el Oriente y en Galápagos.

En esta ocasión HOY.com.ec presenta un especial sobre un lugar natural a tres horas y media de Quito, en donde el turista podrá disfrutar de la vegetación, la armonía con la naturaleza, el fluir de un río de aguas cristalinas, descender a una cascada, bañarse en ella y llenarse de energía. Observar aves en su entorno natural, cruzar en la primera tarabita motorizada del país, degustar de exquisitos frutos, hospedarse en una hostería en medio de la montaña, entre otras actividades. 

Toda esta experiencia llena de vida podrá disfrutarla en la comunidad de San Pedro a escasos 15 minutos del cantón Baños de Agua Santa, en la provincia de Tungurahua. 

"San Pedro, un rincón natural en Baños", es un especial que muestra la belleza natural de esta zona del país, que alberga una extensa vegetación, flora y fauna que el turista podrá descubrir al cruzar sobre el río Pastaza en un tarabita que recorre una extensión de 400 metros de largo, y a 180 de altura. Mientras se transporta en ella se pueden observar otras vertientes, así como el cañón del río. 

Una vez que se llega al otro lado de la carretera Baños - Puyo, un camino de piedras y de flores le invitan al turista a sumergirse en un entorno natural, a visitar el caserío San Pedro, a descubrir el sonido del agua mientras recorre el río, a bañarse en el agua cristalina de la cascada, a pescar truchas en las distintas piscinas que los moradores han construido, o si prefiere degustar de platos gourmet y hospedarse en medio de la montaña y rodeado de la naturaleza, la hostería Shuglaya le ofrece unas acogedoras cabañas. 

San Pedro está ubicada en el kilómetro 12,7 de la vía Baños Puyo, en medio de las parroquias de Ulba y Río Verde. (CIGS)


Fuente: HOY.com.ec Quito, Ecuador

sábado, 5 de noviembre de 2011

Ballena azul en Isabela

Desde Las Encantadas 
Paula Tagle
nalutagle@eluniverso.com

“Es definitivamente una ballena de barbas, criatura de más de 14 metros de largo. ¿Será que no ha sacado del agua la totalidad de su cuerpo?”.

Avistamientos inolvidables


¿Ballena de aleta o ballena de Sei? ¿Qué sería aquel cuerpo gigantesco que cruzaba el océano, como cuchilla fina deslizándose a través de un delicioso flan de coco? La neblina nos acosa desde cada punto cardinal. Sabemos que hay una isla al este de la proa, que es la más grande, Isabela, pero esto es gracias al radar. 
Es como si el mundo fuera un cúmulo de nubes rodeando escasos metros cuadrados de mar, y en ellos, una ballena. Cruza silenciosa, apenas se escucha su soplido, poderoso suspiro cargado de sal y nostalgias por aquellos días cuando eran abundantes y felices. 
La columna de vapor que emerge al aflorar de lo profundo, asemeja un gigantesco árbol de ceibo que desde el mar extiende sus ramas para tocar el cielo. Fernando, el oficial, ha sido el primero en avistarla, Fernando, el naturalista, cree que se trata de una ballena Sei. 
Yo sueño conque sea una ballena de aleta. No nos cabe duda de que se trata de una ballena del grupo de las rorcuales, ballenas sin dientes, de grandes dimensiones, comedoras de plancton, en general solitarias. No hemos podido percibir más que el soplido, casi nada de su aleta. ¿O es que no tiene aleta? ¿Cuál de las especies de ballena carece de aleta dorsal? Buscamos en los libros, la jorobada, con su giba bastante obvia. Los cachalotes que exhiben a lo largo de su lomo pequeñas hendiduras y protuberancias. 
Pero no, esto es definitivamente una ballena de barbas, criatura de más de 14 metros de largo. ¿Será que no ha sacado del agua la totalidad de su cuerpo? El capitán Pablo Garcés nos acerca. La miramos mejor. El cielo comienza a aclararse, ya se distingue el volcán Ecuador, estamos dentro de su colapsada caldera; National Geographic Islander, ballena y sesenta humanos, inmersos en el corazón de un volcán.
Gilda atina a ver el color de su piel: azul, moteado. No puede ser, no me lo creo. ¿Y dónde está la aleta dorsal? De pronto la ballena aparece junto al barco, fue ella quien vino a nosotros, que respetuosos manteníamos una distancia prudencial. ¿Será que se siente sola en estos mares donde tantos de los suyos han sido asesinados durante siglos, y, lo que es peor, siguen siendo asesinados? Hace un poco de spy hopping, es decir,  saca la cabeza mientras su cuerpo flota vertical en el agua. Nos está “espiando”, quiere aprender de esta especie rara, capaz de maravillarse ante una criatura de las profundidades, y capaz también de exterminarla. 
¿Quiénes somos? En el silencio nos identificamos en esta reflexión: ¿quiénes, o qué somos los humanos? ¿Y quién es ella? Gilda da el veredicto final, ballena azul. El mamífero más grande que jamás haya habitado el planeta. Bastante pequeña para ser azul, pero hay que recordar que los balleneros siempre prefirieron a los individuos más grandes, y a lo largo del tiempo, esta “selección” antinatural, ha reducido el tamaño promedio de las ballenas. 
¿Y qué pasó con la aleta? Está rota, como si se la hubieran mordido, ¿tal vez una orca? ¿O nació así, como el Nemo de Disney, con una aletita diminuta? ¿O habrá sido el efecto de un arponazo de balleneros? Nunca lo sabremos. La ballena se nos acerca una segunda vez, viene directo a la proa. Nos mira, así como nosotros la miramos. Trata de entendernos, tal como nosotros tratamos de entenderla. De igual a igual, con respeto de ambos lados y genuina curiosidad. Que así fueran todos los encuentros entre especies, y por qué no, entre nosotros mismos, humanos de etnias diferentes, pero habitantes iguales de este planeta azul.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

LinkWithin

Blog Widget by LinkWithin