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viernes, 4 de marzo de 2011

5 Lugares para el ecoturismo

Estudiantes de la Escuela Superior Politécnica visitaron la Reserva Faunística Cuyabeno, en la provincia de Sucumbíos.

Recorridos por ríos armonizados con el trinar de millares de aves, de ruidosas colonias de loros multicolores, del eco de manadas de monos; acompañados de la presencia de delfines rosados, manatíes, caimanes en medio de árboles gigantes.

La zona es una de las áreas protegidas ecoturísticas más visitadas del país, en sus 603.380 kilómetros cuadrados de superficie. Alberga más de 550 especies diferentes de aves: 60 especies de orquídeas; más de 350 especies de peces; una gran variedad de reptiles como las anacondas, caimanes y tortugas de río. Además de 12.000 especies de plantas. Y muchas especies de mamíferos, incluyendo el increíble tapir.

Se trata de la Reserva Faunística Cuyabeno creada como zona protegida el 20 de noviembre 1979. De clima tropical, la zona cubre la mayor parte oriental de la provincia de Sucumbíos hasta la frontera con el Perú y es una de las opciones de destino ecoturístico para los amantes de la naturaleza durante el próximo feriado.

El sistema lacustre más visitado son las 14 lagunas de Cuyabeno, interconectadas entre sí y fáciles de confundir cuando se inunda la zona. Los sitios de mayor flujo turístico son las lagunas Grande, Caimancocha, Patococha y la Quebrada de la Hormiga. 

Al sitio se puede llegar a través de Lago Agrio en buses desde Quito que tardan entre 6 y 8 horas, o media de hora de vuelo si es vía aérea. Aquí es necesario coordinar con una operadora de turismo para el traslado a Tarapoa y al puente Cuyabeno, unas dos horas en carro.
La cascada La Chismosa, a 900 metros sobre el nivel del mar, es uno de los múltiples atractivos de Podocarpus, Zamora.
Desde el puente Cuyabeno a la Laguna Grande en canoa se necesitan también unos dos horas y media. El costo de acceso al área protegida es de 2 dólares para mayores de 16 años y 50 centavos para menores a esa edad, personas de la tercera edad y discapacitados, según las tarifas dispuestas por el Ministerio de Ambiente. Aparte, las empresas de turismo fijan costos por recorridos y guías.

Si el deseo es recorrer la montaña, en el Parque Nacional Llanganates la ropa abrigada es necesaria para recorrer las rutas de las 219.707 hectáreas, del área protegida que registra temperaturas según la altitud. 

La zona alberga aproximadamente el 12% de las aves existentes en la parte continental del país; en los páramos y bosques altos andinos se ha identificado el 47,8% de las especies de mamíferos presentes en la zona norte del Ecuador. Además de observación de especies como el oso de anteojos, venado, cervicabra, mono machín, tapir, jaguar, puma, puerco espín, guanta y oso hormiguero.

Un recorrido silencioso es necesario para que sea posible el avistamiento de especies de patos, la gaviota andina, curiquingue, cóndor, congos, pilco real o pollito; y, los colibríes, real, bunga y pico espada.

Declarado como Parque Nacional el 18 de enero de 1996, el área está localizada entre las provincias de Tungurahua, Cotopaxi, Napo y Pastaza.
Para recorrer las rutas de las 219.707 hectáreas del Parque Nacional Llanganates es necesario llevar ropa abrigada.
Otro de los senderos ecológicos es el corredor Llanganates-Sangay que se extiende a lo largo de la cuenca del río Pastaza, desde Baños en un tramo de unos 47 km, donde se encuentra una variedad de flora y fauna endémicas de la zona, además de atractivos turísticos como cascadas y tarabitas.
Esta ruta, también es conocida como el hogar del oso de anteojos y es parte del primer corredor ecológico oficialmente nominado en Ecuador: Llanganates-Sangay, que en el 2005 fue declarado Regalo de la Tierra por la organización internacional World Wildlife Fund.

La zona asimismo posee un sistema lacustre con más de 40 lagunas. A la reserva natural se llega a través de varias rutas de ingreso que parten desde Patate, principalmente desde el sector El Triunfo.

Más lagunas también se encuentran en el Parque Nacional El Cajas, que está ubicado en la provincia del Azuay. 

En sus 28.544 hectáreas alberga más de 235 lagunas, entre las más importantes están Lagartococha, Osohuaycu, Mamamag o Taitachungo, Quinoascocha y La Toreadora.

Las principales zonas de visita son Llaviucu y la de recreación Toreadora, donde existen senderos autoguiados y un refugio de montaña para pernoctar.
Lagunas de Lagartococha, Osohuaycu, Mamamag o Taitachungo, Quinoascocha y La Toreadora, atracciones del Parque El Cajas.
En el sitio se pueden observar con facilidad conejos, patos y truchas. Además existen venados de cola blanca, venados del páramo, curiquingues, tapir andino, gaviotas andinas y otras aves del páramo.

Para quienes prefieren rutas especificas para la observación de aves, reptiles o plantas de la zona es necesario coordinar la visita con un guía a través de las empresa de turismo.

Además del costo de ingreso al área protegida, quienes opten por dormir en el refugio deben cancelar dos dólares adicionales, en el caso de turistas nacionales, y $ 4 para extranjeros. Es necesario llevar una bolsa para dormir. En el lugar también hay restaurante desde las 10:00 hasta las 15:00. 

El clima oscila entre los 2 y 20 grados centígrados por lo tanto, además de ropa abrigada, zapatos deportivos, es necesario bloqueador solar y una gorra. El lugar es de fácil acceso a través de la vía Cuenca Molleturo y el horarios de ingreso es de 8:00 a 16:00 de lunes a domingo.

Si la opción es la zona costera, el Parque Nacional Machalilla, el área protegida más extensa de la costa ecuatoriana, incluye atractivos terrestres y marinos. Senderos dentro del Parque conducen a sitios como Los Frailes o el bosque húmedo de San Sebastián. Para visitar este último lugar son necesarios dos días, lo que implica pernoctar en carpas. Para llegar a este lugar, además de los dos dólares por el ingreso al Parque, el guía cobra $ 30 diarios y otros $ 10 si el traslado es en caballo.
Parque Nacional Machalilla, en Manabí, el área protegida más extensa de la costa, incluye atractivos terrestres y marinos.
En estos bosques es posible observar al mono machín colorado, venado encerado, puercos sahinos, armadillos, cusumbo o cuchucho. Mientras en el área marina está representada principalmente de cetáceos (ballenas y delfines).

Explorar el mar con el buceo y el snorkel es otra de las opciones en el PNM. La Isla de la Plata es una de esas rutas. Operadores turísticos en Puerto López ofrecen el servicio desde $ 30 a $ 40 por visitas que incluyen además del lunch y recorridos por senderos donde se puede observar aves marinas. 

En el área se han registrado 270 especies de aves.

Más aves y en un sitio también cálido se pueden observar en el bosque Bombuscaro del Parque Nacional Podocarpus (PNP), uno de los mayores atractivos del área por la abundante vegetación que lo rodea y entre cuyos senderos están los loros de cuello blanco. 

A este lugar se llega tras una caminata de unos 800 metros, previo un recorrido en vehículo de 6 kilómetros desde la ciudad de Zamora. 

Esa es una de las rutas más visitadas en el PNP, ubicado entre las provincias de Loja y Zamora Chinchipe y con 146.280 hectáreas. Es el área más diversa en avifauna con 629 especies, acogiendo entre su vegetación al 37,5% de plumíferos del país. Mientras, entre los mamíferos se destacan el oso de anteojos, puma, tigrillo, entre otros. 

Por su especial biodiversidad el PNP es parte de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera, que integran los principales espacios naturales del planeta.

martes, 1 de febrero de 2011

Humedales andinos, delicados defensores de la contaminación

La Laguna de Cube, dentro de la Reserva Ecológica Mache Chindul, es considerada un Humedal Ramsar desde el 2002.

Extensiones de marismas cuya profundidad en marea baja no exceda los seis metros, pantanos, superficies cubiertas de agua natural o artificial, permanente o temporal, estancada o corriente, dulce o salada, estos son los humedales. Así lo define el Convenio sobre Humedales o Ramsar, firmado el 2 de febrero de 1971 a orillas del Mar Caspio, en la ciudad iraní de Ramsar.

Desde entonces, el 2 de febrero de cada año se recuerda como el Día Internacional de los Humedales. Ecosistemas que actúan como reguladores de agua, fuente de suministro para grandes poblaciones y actividades agrícolas; como regulación del cambio climático global, a través del almacenamiento de una gran proporción del carbono fijado en la biosfera, gracias a que la vegetación predominante, los bofedales, actúan como almohadillas absorbentes, entre otras funciones primordiales en la estabilidad ecosistémica del planeta.

A fines de diciembre pasado, Fundación Eco Ciencia publicó el informe final de su Proyecto de valoración económica de humedales altoandinos, una investigación de siete meses en la que se establece la función de los humedales como un servicio ambiental, y a este se le atribuye un valor económico.

Adriana Flachier, responsable del proyecto, explica que es bastante difícil asignarles una cifra a los “servicios” que presta la naturaleza, pero lo hicieron para concienciar sobre el importante trabajo que estos ecosistemas brindan.

En esa investigación se toman como puntos de estudio el sistema Oña-Nabón-Saraguro- Yacuambi, entre Azuay, Loja y Zamora Chinchipe, y el frente suroccidental de Tungurahua. 

En la primera zona de estudio, de 218 hectáreas, ¿cuánto costaría una construcción artificial (reservorio) que regule el agua de los ríos? El documento informa que el costo sería de $ 696,9 miles por año, es decir, $ 3.196,8 por hectárea. Pero este es un trabajo que los humedales de páramo lo brindan gratis.

En el mismo espacio, ¿cuánto costaría atrapar la misma cantidad de carbono que atrapan los suelos de almohadillas? Costaría $ 13.340,62 por hectárea, es decir, $ 2,9 millones. Servicio ambiental que estas sábanas verdes proporcionan también sin costos. 
El musgo es una de las especies predominantes en los humedales de páramo, así como las almohadillas que se forman en las superficies de suelos y pantanos.
En la segunda área de estudio, de 1.971 hectáreas, en la provincia de Tungurahua, el valor económico del servicio ambiental de provisión de agua asciende a $ 196,4 miles por año; mientras que el servicio de almacenamiento del líquido llega a $ 6,5 millones, es decir, a $ 3.299,2 por hectárea.

En casi 2.000 hectáreas de bofedales, ¿cuánto costaría igualar la retención de carbono? Ese servicio hasta ahora brindado por la naturaleza costaría $ 7.787,3 por hectárea. Un total de $ 15,3 millones, según el Proyecto de Fundación Eco Ciencia, que también realizó la comparación de la capacidad de absorción de agua y carbono de los humedales intervenidos y no intervenidos.

En las 11 provincias de la región Sierra se ubican 59 humedales altoandinos, 36 grandes sistemas y 23 asilados. Entre todos suman 661.309 hectáreas, considerando sus microcuencas de alimentación de agua. 

Con tal cantidad de humedales y las óptimas funciones que poseen podría decirse que la cantidad de agua en los ríos es la indicada y que los niveles de dióxido de carbono son bastante bajos; sin embargo, estos ecosistemas altamente sensibles son más vulnerables a la degradación ambiental y a los efectos del cambio climático.

Flachier explica que estos ambientes sufren presiones a través de actividades invasivas como la ganadería, que compacta el suelo; la expansión de la frontera agrícola, que incluye drenajes, contaminación por químicos y la eliminación de desechos; la construcción de carreteras y represas, que influye en las funciones ecosistémicas y sociales de los humedales, entre otros factores.

La investigación también compara la eficiencia de los entornos intervenidos y no intervenidos. El sistema no intervenido de Oña-Nabón-Saraguro- Yacuambi, en Loja, reflejó retener el 87,45% de humedad, en promedio. Mientras, un sitio intervenido por la ganadería, del frente suroccidental de Tungurahua, solo mantiene el 60,8% de humedad, en promedio, perdiéndose la capacidad de almacenamiento de agua.

Con la intención de llegar a las autoridades, reflejando el valor ambiental en dólares, Fundación Eco Ciencia, con el apoyo del Ministerio del Ambiente, la Universidad Técnica Particular de Loja y la Fundación Wetland International, exaltan estos complejos, diversos e importantes ecosistemas húmedos.
Reconocimiento
Según el sitio web del Ministerio del Ambiente, Ecuador tiene trece humedales reconocidos como Ramsar, es decir, de importancia internacional, entre estos están el Parque Nacional Cajas, en Azuay; el Parque Nacional Machalilla, en Manabí; la isla Santay, en Guayas; la Laguna de Cube, en Esmeraldas, entre otros.

Esta última, ubicada dentro de la Reserva Ecológica Mache Chindul, recibió el Premio Internacional de Humedales 2010 en la categoría Globo Verde: por mejores prácticas de restauración de humedales.

Este premio es un reconocimiento a la gestión de la Laguna de Cube y a sus pobladores, quienes llevan a cabo varias iniciativas para conservar este lugar tanto por sus características ecológicas como por sus valores hidrológicos. 

La Laguna de Cube fue declarada como Sitio Ramsar en el año 2002, en el marco de la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional, y en sus alrededores habita una gran diversidad de plantas, aves, anfibios y reptiles. Además, en el área se constituye un reservorio natural de agua que permite controlar las inundaciones en tierras bajas. 

En el sitio, las fundaciones Conservación Internacional, El Kaimán y Jatun Sacha, mediante la ejecución de varios proyectos de reforestación, educación, saneamiento ambiental y actividades de ecoturismo comunitario, intentan fortalecer la capacidad de organización de los habitantes de la zona.

Fuente: eluniverso.com

martes, 4 de enero de 2011

Tres perlas protegidas

Parque Nacional Yacuri

Verde sureño

Loja y Zamora Chinchipe acogen áreas naturales de importancia nacional e internacional, ejemplo de la amplia riqueza que alberga el sur del Ecuador.

El Ministerio del Ambiente declaró recientemente esta área de 43.049 hectáreas como Parque Nacional por su riqueza natural. La declaratoria es el resultado de dos años de trabajo de técnicos de esa Cartera de Estado, la Fundación Arcoiris y la Fundación Naturaleza & Cultura Internacional. Entre las potencialidades a conservar y aprovechar se incluyen el servicio hídrico, la biodiversidad (esta área crea un corredor de conservación con el Parque Nacional Podocarpus), el turismo comunitario y de naturaleza, la investigación científica y el aprovechamiento de productos no maderables.

El parque está en el límite sur de las provincias de Loja y Zamora Chinchipe, entre los cantones Espíndola, Chinchipe y Palanda, y ofrece una riqueza de páramos arbustivos, bosques, corrientes de agua y lagunas, estas últimas abastecen de agua a las zonas aledañas. Para este año se tiene previsto una inversión de $ 144 mil para trabajos de mantenimiento y delimitación del Parque.

El 18 de septiembre del 2007 se dio la declaración de esta zona de 1’140.080 hectáreas en las provincias de Loja y Zamora Chinchipe, donde convergen la Amazonía, los altos Andes y el páramo. Sus rangos de altitud fluctúan entre los 700 y 3.790 metros sobre el nivel del mar, donde se han moldeado 48 ecosistemas que en solo 4% del territorio nacional albergan 7.000 especies de plantas vasculares y la mitad de especies de aves del Ecuador (800). La comunidad científica la considera un área prioritaria de investigación en el Neotrópico (América del Sur, Centroamérica y el Caribe). Su núcleo es el Parque Nacional Podocarpus y la zona poblada integra a los pueblos Shuar y Saraguro, y las ciudades de Loja, Zamora, El Cisne, Vilcabamba y Nangaritza.

El cantón Zapotillo acoge esta área protegida que desde el 2002 es manejada por la fundación Naturaleza y Cultura Internacional, conjuntamente con las comunidades humanas que viven en su perímetro. La Ceiba conserva parte de los últimos bosques secos del Ecuador continental a través de la participación de la población local en prácticas sostenibles de aprovechamiento del bosque y de sus recursos naturales. Esta reserva natural de 10.000 hectáreas alberga un alto número de especies de flora y fauna endémicas (solo existen en esta región) debido a sus condiciones naturales muy particulares. Se llama bosque seco porque los árboles pierden sus hojas en el verano, aunque reverdecen en el invierno.

Fuente y fotos: Fundación Naturaleza & Cultura Internacional, www.naturalezaycultura.org, (07) 257-3691. Algunas operadoras en Loja ofrecen ecoturismo en las áreas protegidas, como Atlantis Travel (07) 258-4295, JC Travel (07) 256-3437, Turisandi (07) 258-5190. El Bosque Petrificado de Puyango (provincias de El Oro y Loja) es otra área protegida destacada del sur del país.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

miércoles, 3 de noviembre de 2010

‘El jardín de América’ tiene enemigos: la tala y la minería

Áreas protegidas
Es un espacio de contrastes naturales y contradicciones administrativas. Empezando por su nombre, Podocarpus, que hace referencia a un árbol representativo de la zona, más conocido como romerillo, cuya altura sobrepasa los 30 metros y es la única especie conífera (con semillas en forma de cono, como las del abeto y el pino) que crece en los Andes ecuatorianos.


El Parque Nacional Podocarpus (PNP) es la zona núcleo de Reserva de Biósfera Podocarpus-El Cóndor (1’140.080 hectáreas), declarada así por la Organización de las Naciones Unidades para la Ciencia y la Cultura (Unesco) en septiembre del 2007, y por ende forma parte de la Red Mundial de Reservas de la Biósfera, que integran los principales espacios naturales del planeta.


Su especial biodiversidad responde a su ubicación, pues está en la convergencia de corrientes bioclimáticas cálidas húmedas de la Amazonía, cálidas secas de las vertientes del Pacífico, el aire seco del desierto peruano y la influencia de la corriente de Humboldt. 


El PNP distribuye sus bellezas naturales en una accidentada geografía plagada de colinas, montañas agrestes y un gran número de depresiones que dan origen a varios microclimas, nichos y hábitats, donde la diversidad y el endemismo son la norma.


El Libro Rojo de las Plantas Endémicas del Ecuador 2000 resalta un alto endemismo en el Parque Nacional Podocarpus con 211 especies registradas dentro de las 146.280 hectáreas que forman el Parque, también considerado por informes internacionales como el Jardín Botánico de América. Aunque no existen estudios recientes sobre la flora, en 1993 se registraron ocho especies de orquídeas en un solo tronco de seis metros de altura. 


Además, el PNP es el área más diversa en avifauna con 629 especies, acogiendo entre su vegetación al 37,5% de plumíferos del país. Mientras, entre los mamíferos se destacan el oso de anteojos, el puma, el tigrillo y la danta, y otros.

El río Bombuscaro, en el lado oriental del Parque Nacional Podocarpus,
 es uno de los atractivos turísticos más visitados.

Se calcula que dentro del PNP, creado hace 28 años y ubicado entre las provincias de Loja y Zamora Chinchipe, existen entre 3.000 y 4.000 especies de plantas vasculares, entre las que se destaca el romerillo.

Dentro del área nacen cuatro cuencas: la del río Catamayo, que vierte sus aguas en el océano Pacífico y es alimentado por seis pequeños afluentes; el río Chinchipe, que recibe las aguas de cinco vertientes; el Zamora, que incrementa su flujo gracias a cuatro semejantes, entre ellos, el río Bombuscaro, que es uno de los mayores atractivos del área por la abundante vegetación que lo rodea; y la última cuenca es el Nangaritza, formado por tres afluentes.

Pero las aguas cristalinas encuentran una suerte fatal en el transcurso de su camino, pues el río Malacatos, en su parte baja (fuera del área protegida, pero dentro de su zona de influencia) está contaminado por los residuos de la extracción minera. Al igual que el río San Luis, que al pasar a territorio peruano se convierte en Chira y donde los efectos del mercurio ya están afectando a las poblaciones aledañas, según las mismas autoridades del Parque. 

Luis Tambo, responsable del PNP en el sector de Loja, donde se encuentra el 20% del total del área protegida, reconoce que estos problemas responden a la falta de recursos y control. “En Loja tenemos cinco guardaparques, y no somos suficientes para controlar a los depredadores”, refiriéndose a taladores de madera, cazadores de aves y mineros artesanales. 

“Los mineros están armados, incluso nos han agredido, y nosotros no tenemos cómo defendernos. Solo cuando la Policía del Ambiente nos apoya podemos hacer algo”, añade.

El trabajo se dificulta aún más porque en el campamento de guardaparques no hay señal para celular y no pueden ocupar la oficina técnica, ubicada dentro del área, porque no cuentan con energía eléctrica. “Con esas dificultades de comunicación ni siquiera podemos dar aviso a tiempo si es que vemos alguna amenaza”, refiere Tambo.
Por el suroccidente del Parque se está construyendo,
desde el 2008, una carretera de 11 kilómetros, que atraviesa el área.
Los desechos de la construcción se están arrojando dentro de la zona
.
Sin embargo, los problemas del Podocarpus en esta zona no se comparan con los de Zamora. Mediante un recorrido realizado por este Diario, a inicios de este mes, se evidenció, por marcas en la vegetación, que los mineros estaban ingresando nuevamente al sector de San Carlos, una de las áreas más conflictivas en cuanto a minería ilegal.

En Loja, los planes de manejo del área protegida han sido difundidos con los habitantes y propietarios de terrenos colindantes de forma positiva, asegura Tambo, mientras en la provincia amazónica hay resistencia. 

“Lastimosamente, la población zamorana no entiende la importancia de proteger el ambiente y sobre todo las microcuencas de los ríos, como ya lo han hecho en Loja. Incluso hemos tenido enfrentamientos con algunos colonos de las partes altas del Bombuscaro”, refiere Frank Rojas, guardaparques de Zamora.

Este Diario intentó comunicarse con Byron Medina, representante del PNP en Zamora, pero el acceso a él no es posible en el área donde se encuentra. Sin embargo, en el recorrido se evidenció que en esta provincia el Parque no está delimitado físicamente, pues, según los guías, los finqueros de las zonas colindantes destruyen los hitos, letreros y placas que colocan las autoridades. 

Según estimaciones de los funcionarios, actualmente existen cerca de 250 propietarios de terrenos dentro del Parque. “En Loja hay 54 propietarios, pero hemos llegado a un acuerdo: nosotros respetamos sus propiedades, pero ellos no pueden hacer uso del terreno que esté dentro del área protegida”, asegura José Villa, técnico forestal y guardabosques guía del la parte lojana del Parque. 

“La gente aquí nos ha colaborado porque ha tomado conciencia de que sin los páramos no hay agua, que es lo que más hace falta del lado occidental del Parque”, añade.
El PNP alberga decenas de cuencas y microcuencas de aguas cristalinas.
Además de los conflictos con los habitantes, los terrenos irregulares del área complican los procesos de vigilancia, aunque con respecto a la tala de árboles madereros, como el cedro, nogal, laurel, entre otros, Rojas ironiza y dice que ese problema ha sido superado, “lastimosamente, porque ya no tienen madera que cortar”, refiriéndose al sector de Curintza, donde habitan cerca de 30 familias originarias del cantón Saraguro, Loja, quienes han convertido los bosques en pastizales. 

La Ley impone multas que van de $ 800 a $ 2.230 y el decomiso de producto y maquinaria utilizada para la tala madera dentro de los bosques protegidos. Pero ubicar a los infractores es una tarea casi imposible cuando, desde hace casi dos años, ninguno de los guardaparques de Zamora cuenta con un equipo de comunicación dentro de los campamentos. 

“Somos pocos guardaparques para vigilar toda el área. A veces hacemos nuestros recorridos de control sin más seguridad que nuestros celulares, y eso donde hay cobertura, que no es muy amplia. Por eso, en las partes más conflictivas, como el sector de San Luis, siempre vamos con apoyo de la fuerza pública”, asevera José Villa, guardaparque.

Pero el convenio entre la Policía y el Ministerio del Ambiente no se renovó y los uniformados se retiraron de San Luis, un sector minero ilegal ubicado a doce horas de caminata desde el refugio de Romerillos Alto, al sur de Zamora. 

Durante la entrevista ingresó una llamada al refugio. Al parecer, varios mineros artesanales habrían entrado nuevamente al sector de donde, según los mineros, se obtienen ganancias de hasta 10.000 dólares en una semana, por la extracción de oro, cifra que representa el 38,5% del presupuesto anual de toda el área protegida, sumando tres partidas: turismo sostenible, áreas protegidas y ecosistemas frágiles.

jueves, 14 de octubre de 2010

Relajamiento sureño

Vilcabamba
Las privilegiadas cercanías del Parque Nacional Podocarpus, compartido por las provincias de Loja y Zamora Chinchipe, brindan el escenario a tres centros de alojamiento que combinan paisajes naturales y variados servicios.


Vilcabamba 
Durante veinte años, la hostería de Vilcabamba ha crecido hasta convertirse en un complejo de cabañas e instalaciones que guardan armonía con el ambiente natural de la zona. Ofrecen variados tours, destacándose los que cumplen a caballo en compañía de guías nacionales por el Podocarpus.


El establecimiento se localiza en la avenida Eterna Juventud, al ingreso de Vilcabamba, a 40 minutos de la ciudad de Loja, por lo que también se ha destacado como centro de convenciones, banquetes y eventos sociales. Además, brinda diversos programas de belleza y relajación con masajes corporales y tratamientos faciales y capilares en el spa.


Su programa familiar “Vacaciones Costa” cuesta 99 dólares para dos adultos y dos niños menores de 12 años, además de las comidas, hidromasaje, sauna, turco y demás instalaciones.

Informes: (07) 264-0271/72/73, hosteriadevilcabamba@hotmail.com 

Las Lagunas
Las Lagunas
El ecosistema del sector de Cabianga, en el kilómetro 33 de la vía a Vilcabamba, acoge este establecimiento cuyas instalaciones evocan la presencia vital del agua en sus piscinas, hidromasajes y estanques. En estos últimos se cultivan las tilapias que luego son preparadas en platillos servidos como una especialidad del restaurante. 

La hostería también se jacta de enclavarse en medio de dos hermosos valles: Malacatos y Vilcabamba, en donde sus instalaciones incluyen 22 habitaciones para 100 personas, senderos ecoturísticos, canchas deportivas, sala de karaoke, sala de juegos (billar y ping pong), y dos salones para eventos.

La tarifa va desde los 25 dólares por persona, incluido desayuno.
Informes: (07) 267-3075/82, (09) 945-0198, Hosteria las lagunas.
Copalinga
Copalinga
Los turistas que llegan a las cabañas ecológicas Copalinga (Zamora Chinchipe) primero se sorprenden por la presencia de bebederos y mesas de frutas que facilitan la observación y fotografía de la alta diversidad de aves en la zona. También se destaca su orquideario con 180 especies de plantas recolectadas a lo largo de los ocho kilómetros de senderos autoguiados dentro del bosque de esta reserva privada abrazada por susurro del río Bombuscaro.

Copalinga está a 2,5 kilómetros del Parque Nacional Podocarpus, donde brinda hospedaje con cabañas privadas para dos personas estilo ecolodge y un restaurante con cocina internacional. Su filosofía de protección del ambiente se hace evidente en una visita guiada a sus sistemas de tratamiento de aguas servidas y de generación de energía eléctrica, iniciativas que les ha permitido obtener el sello verde de turismo sustentable Smart Voyager (Viajero inteligente).

La tarifa por persona con impuestos y desayuno es de 39,50 dólares, mientras que con las tres comidas es de 60,50 dólares. Debido a la reducida capacidad de Copalinga (12 huéspedes) se recomienda reserva previa.
Informes: (09) 347-7013, info@copalinga.com , www.copalinga.com

Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

jueves, 2 de septiembre de 2010

Parque Podocarpus Tesoro natural del planeta

Luisa María Heredia - heredial@granasa.com.ec
Riqueza. Alberga más de 870 especies de flora y fauna endémicas y vulnerables, y al menos 100 fuentes de aguas puras y cristalinas.
Ríos y lagunas. ‘Bombuscaro’, ‘Lagunas del Compadre’ y ‘El León’, vertientes que nacen en el occidente del Parque y forman la microcuenca del río Catamayo.
Es el núcleo de la Reserva de Biósfera Podocarpus-El Cóndor, ubicada entre las provincias de Loja y Zamora, de la que hablamos la semana anterior. Reconocido por el mundo entero como uno de los centros de conservación de especies más importantes, se trata del Parque Nacional Podocarpus que en 144.993 hectáreas concentra un alto grado de endemismo y de riqueza hídrica, faunística y vegetal. La mayoría de sus especies son únicas en el planeta, pues es una zona de "megadiversidad'.

Su principal objetivo es preservar la vida de las centenas de especies que allí habitan, un gran porcentaje de ellas en peligro de desaparecer y pese a ello, aún se reproducen en Podocarpus, en medio de una vegetación especial que encierra los beneficios en climas y suelos que ostenta la región Interandina.
Cascadas. "La Poderosa' y "La Chismosa', fuentes hídricas y atractivos turísticos del Parque en Zamora. Tienen entre 20 y 25 metros de alto.
VARIEDAD VEGETAL, SUSTENTO DE VIDA
"La capa de vegetación es importante, hay desde musgos y helechos hasta árboles de más de 30 metros de altura. En la parte de Loja se conservan bosques primarios de matorral, neblina y páramo; mientras que en Zamora, bosques tropicales húmedos que tienen otro tipo de flora y fauna", explica el técnico Luis Tambo, de la Dirección Regional de Loja del Ministerio de Ambiente.

El Parque Nacional Podocarpus cuenta con la mayor cantidad de ecosistemas protegidos de todo el extremo sur del país, en él se han identificado 5 formaciones vegetales que son la base biológica de su riqueza.

Según documentos de la Fundación Naturaleza & Cultura Internacional, se señala la existencia de bosques densos llamados "siempreverde piemontanos", "siempreverde montanos bajos", "siempreverde montanos altos" y "bosques de neblina montanos", cada uno de ellos albergan diversos tipos de animales y plantas.

Una última clasificación encierra a los "páramos arbustivos", los bosques más ricos del Podocarpus ya que de las 40.000 hectáreas de páramos que hay en Ecuador, el 25% están protegidas dentro de este Parque Nacional.

De acuerdo con los expertos Felipe Serrano y Felipe Sánchez, de Naturaleza & Cultura, se han identificado 14 tipos de páramos y 8 subpáramos con características peculiares, en los que habitan al menos 50 especies únicas en la Tierra.
Fauna y flora. Más de 600 clases de animales vertebrados y 30 invertebrados. Cerca de 70 tipos de árboles, 135 plantas y 40 especies endémicas.
Flora y fauna, endemismo nativo
Más de 70 tipos de árboles y 135 clases de plantas conforman el tesoro florístico del parque, además de las especies catalogadas como endémicas.

"La planta más famosa es la chinchonao cascarilla, que tiene un gran valor medicinal, pues de ella se obtiene la quinina, sustancia útil para la elaboración de medicamentos contra el paludismo o malaria", comenta Tambo.
También habitan alrededor de 63 tipos especiales de orquídeas, 25 de ellas consideradas como vulnerables por los principales rankings de botánica internacional.

Respecto a la presencia de fauna, se han identificado más de 600 especies vertebradas, 46 son mamíferos y la mayoría está en peligro de extinción como el "oso de anteojos', "tapir de montaña', "ciervo enano', tigrillo y jaguar", revela Fausto López, coordinador del Programa de Conservación de la Reserva de Biósfera.

Debido a las condiciones naturales que presenta el Podocarpus, muchas especies han logrado una evolución bastante peculiar, esto se evidencia más en los anfibios.

"En el interior de las bromelias, sobre los troncos de los árboles, se solía apreciar un anfibio conocido como jambato, que es parecido a un sapo. Su cuerpo es frágil como son los animales endémicos, parecía que estuviera hecho de gelatina", comenta el técnico Luis Tambo.

Aunque el inventario científico de estas especies aún no ha terminado, hasta el momento se han detectado 19 clases de anfibios y 11 de reptiles propios de la zona del Podocarpus.

Sin embargo, este no es su mayor riqueza animal, el verdadero endemismo se representa en su gran variedad de aves. "El "loro de cuello blanco' que representa a la provincia de Zamora, el "gallito de la peña', el "pájaro paraguas', la "pava de monte' y las gralarias, son algunos de los 560 tipos de aves que hay", enfatiza Byron Medina, coordinador del Área Protegida en Zamora.

La diversidad de aves del parque representa el 40 por ciento de las especies del Ecuador y el 6% del mundo. Solo en Cajanuma, una de las estaciones del parque en Loja, se han encontrado 212 clases.
Podocarpus. Árbol maderable fino, extinto en zonas aledañas al parque que lleva su nombre. Alcanza los 30 metros de alto y 4 de diámetro.
Y es que el Podocarpus posee un sinnúmero de atractivos naturales para que los turistas disfruten del avistamiento de animales, plantas y vertientes hídricas como ríos, lagunas y cascadas. Con esta finalidad se han edificado dos importantes centros administrativos con cabañas de alojamiento y senderos de acceso al parque.

La estación de Cajanuma, a 30 minutos de Loja, está conformada por 4 vías de recorrido a pie que permiten apreciar el valor ecológico del Podocarpus. Los senderos "Oso de Anteojos' de 400 metros, "Bosque Nublado' de 700 metros, "Al Mirador' de 1 a 5 kms, y "Lagunas del Compadre', permiten visitar algunos de los recursos naturales como estas famosas formaciones de origen glaciar, localizadas en la parte oriental del Podocarpus, detalla el técnico Tambo.

La estación de Bombuscaro, a 30 minutos de la ciudad de Zamora, cuenta con 123.000 hectáreas y 10 senderos que guían a los turistas hacia las cascadas "La Poderosa', "La Chismosa', y al río Bombuscaro, 3 fuentes hídricas de vital importancia para la subsistencia de muchas especies, que aún no han sido afectadas por la contaminación ambiental que genera el hombre.
Minería y colonización, dos amenazas

"Lamentablemente no todo es bueno al interior del Parque Nacional Podocarpus, existen problemas graves como la práctica de minería artesanal en la zona oriental", acota Luis Tambo.

En el sector de la cordillera que atraviesa significativamente al parque, hay 500 toneladas de oro aproximadamente, que están siendo explotadas pese a la prohibición impuesta por las autoridades.

El control en esta zona es deficiente, "tenemos solo 11 personas cuidando más de 146.000 hectáreas, por lo que esperamos que el Gobierno nos asigne los recursos necesarios para poder contratar más personal", dice el delegado del ministerio de Ambiente.
La ayuda es primordial, la práctica inadecuada de minería está provocando contaminación y la destrucción de la cobertura vegetal, así como la disminución de grandes poblaciones de especies.

Pero esto no es todo, la colonización en el sector sur del parque también está causando graves daños. Hay una tala desmedida de bosques debido a la reducción de tierras para producción agropecuaria y a la construcción de carreteras.

Ahora los habitantes de comunidades aledañas al parque, invaden terrenos del área protegida sin analizar el impacto que causan a la naturaleza.

"Podocarpus es una promesa a futuro para la conservación de especies, su valor ecológico no tiene precedentes, muchos no se han dado cuenta de su importancia y por eso siguen sin pensar cuánto daño le causan", reflexiona Byron Medina, coordinador del parque en la provincia de Zamora.

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