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miércoles, 27 de agosto de 2014

Batalla marina: ¿Quién es el ganador?

Una damisela (i) protege su ‘cultivo’ de algas contra una iguana marina de Galápagos.
Desde Las Encantadas 
Paula Tagle
nalutagle@eluniverso.com

Las iguanas se alimentan también de algas. Para ello bucean, y dependiendo del tamaño o edad del individuo, irán a mayores profundidades o se alejaran más de la costa. La única criatura que se dedica a cuidar y cosechar su propia parcela es la damisela.
Les presento a Goliat y David, o más bien Godzilla versus una aparentemente inofensiva criatura. Se trata de la iguana marina de Galápagos enfrentada a la persistencia del pez damisela de cola amarilla. Este pequeño animalito compensa su tamaño con obstinación y audacia, y ferozmente intenta por cualquier medio librarse del reptil que invade su reducido feudo.
Recuerdo a Nemo y su pertinaz padre que recorriera el océano para rescatarlo. Pues las damiselas y los peces payaso son de la misma familia, Pomacentridae, y una de las características de comportamiento en la que coinciden es su territorialidad. Mientras que los peces payaso pasan la vida entera a pocos centímetros de la anémona que han elegido como hogar, las damiselas protegen incansables su minúsculo campo de algas que literalmente cultivan.
En efecto, el pez damisela y el garibaldi, también de la misma familia, son las únicas especies conocidas hasta el momento que ‘pastorean’ su propia comida. Patrullan bravamente un pedazo de arrecife para impedir que ningún otro herbívoro se acerque. Además, algunos se concentran en una especie de alga específica, desarraigando cualquier otra intrusa; es decir, practican el monocultivo bajo el mar.
Hay damiselas de variados colores y tamaños. Están las gigantes, que cuando juveniles presentan puntitos azules iridiscentes que son el encanto y la sorpresa de quienes hacen buceo de superficie. Están las damiselas cabeza chichón o la jaquea rabo blanco. La de la foto es la damisela de cola amarilla, conocida también como castañeta coliamarillo (Stegastes arcifrons), a la que Cindy Manning filmó luchando incansable por librarse de una iguana marina.
Las iguanas se alimentan también de algas. Su alga favorita es del género ulva, alga verde, y aparentemente deliciosa, porque también la prefieren cangrejos sayapas, erizos lapiceros, peces chanchos, y por supuesto, las damiselas.
Sin embargo, la única criatura de las mencionadas, que se dedica a cuidar y cosechar su propia parcela, es la damisela. Agita sus diminutas aletas pectorales, ondulando de vez en cuando la cola para ir de una esquina a la otra, rápida o lentamente, según lo que ocurra a su alrededor. Un experimento que hacía cuando recién vine a las islas era justamente probar la territorialidad de este pececito. Ponía piedritas en pleno centro del afanado jardín. Y apenas la había colocado, la damisela embestía furiosa, casi siempre valiéndose de su boca, de voluminosos labios color naranja, y con toda la fuerza de su pequeño cuerpo se libraba del estático intruso. Así ocurre con lo que aparezca en su espacio.
En ocasiones algún cardumen considerable de pez chancho invade un arrecife para devorar vorazmente cuanta alga encuentre. Entonces, frenéticas, las damiselas empujan, muerden, aletean y del esfuerzo, o el coraje, hasta cambian de color, su rostro palidece.
La batalla que Cindy capturó en imágenes duró varios minutos. La damisela mordía a la iguana en el hocico, en las patas, la empujaba con la boca, mientras el reptil, inmutable, continuaba alimentándose, esto a cuatro metros bajo la superficie del mar. Si eventualmente la iguana decidió moverse, no fue precisamente por la persistencia de la damisela, que produciría meras cosquillas en la piel escamosa del reptil. Se mudaría a buscar un nuevo jardín, tal vez de otra agraviada damisela, para continuar con el festín.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

domingo, 24 de agosto de 2014

El gavilán de Galápagos: Conocer su comportamiento

El número de gavilanes de Galápagos llega a 500 individuos en todo el archipiélago. Su espacio se ha visto reducido.
Desde Las Encantadas 
Paula Tagle
nalutagle@eluniverso.com

“Son cazadores de campo abierto, sus presas en condiciones normales son roedores, pájaros pequeños, reptiles e insectos. En la época en que los chivos devoraban plantas, los territorios de los gavilanes se extendieron a toda la isla”.
No son abundantes, a lo mucho llegan a 500 individuos. Sin embargo, últimamente, cada vez que vamos a Espumilla, en la isla San Salvador, encontramos hasta una docena de gavilanes de Galápagos, entre adultos y juveniles, que nos miran curiosos desde árboles y rocas del sendero.
Durante el programa de erradicación de chivos, el gavilán de San Salvador contó con alimento extra, y esto seguramente contribuyó a que sus números aumentaran. Porque el Buteo galapagoensis también come carroña. Para el 2006, San Salvador se convertía en la isla más grande del mundo donde se ha logrado la completa erradicación de ungulados introducidos. Desde entonces ya no cuentan con carne de chivo como fuente excedente de sustento. Pero el problema real al que se enfrentan es que la vegetación crece sin control.
Ocurre que en San Salvador los herbívoros naturales eran iguanas y tortugas terrestres. Las iguanas se extinguieron hace más de un siglo, por depredación de parte de cerdos y competencia con los chivos. Casi ocurrió igual con las tortugas, que no pasan de 2.000 individuos, número insuficiente para mantener la vegetación en equilibrio.
Son cazadores de campo abierto, sus presas en condiciones normales son roedores (hay una especie de rata de arroz única en San Salvador), pájaros pequeños, reptiles e incluso insectos. En la época en que los chivos devoraban cualquier tipo de planta, los territorios de los gavilanes se extendieron a toda la isla.
Hoy, en que las partes más elevadas de San Salvador se vuelven a cubrir de denso follaje, los gavilanes seguramente tendrán que redistribuir sus dominios, y básicamente reducirlos.
Mi hipótesis (no soy experta en el tema) es que vemos más gavilanes en Espumilla porque este sitio de visita se encuentra en la zona árida, un hábitat abierto, donde las presas son bastante visibles. A lo mejor los gavilanes que antes cazaban en zonas altas hoy buscan nuevos territorios, habrá mayor competencia, las áreas por familia de gavilanes se verán reducidas, y menor número de crías podrá alcanzar la edad de madurez sexual. Pero existe un grupo haciendo justamente este tipo de investigación. Es el estudio de tesis que se inició en el 2010, para la maestría de una estudiante ecuatoriana, el título: Ecología en la alimentación de gavilanes luego de la erradicación de chivos de San Salvador.
Estamos también aprendiendo sobre el comportamiento de los gavilanes a través del proyecto de restauración de Pinzón, una isla de 1.800 hectáreas de extensión. Aquí, el Parque Nacional Galápagos trabaja con el Centro de Raptores de la Universidad de Minnesota, la Fundación Charles Darwin, Island Conservation y laboratorios Bell.
Julia Ponder, doctora de la Universidad de Minnesota, pasó las últimas semanas del 2012 capturando los 60 gavilanes que habitan la isla. La idea era marcarlos, tomar muestras de ADN a la vez que guardarlos en cautiverio mientras se exterminaban las ratas. Si los roedores introducidos llegan a eliminarse por completo, no habrá ningún impedimento para que las tortugas que eclosionan en la isla Pinzón puedan alcanzar la madurez sexual y repoblar su isla.
Pero los gavilanes se alimentan de ratas, y el veneno utilizado para erradicarlas podría afectarlos. Por eso se los resguardó en alojamientos temporales. Entendiendo cómo funciona su ecología, podremos plantear eficientes programas de conservación.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

domingo, 5 de mayo de 2013

Azuay verde


El Parque Nacional Cajas no  es la única zona natural importante de la provincia del Azuay. Aquí les presentamos tres áreas más que sorprenden al viajero.

Bosque protector Aguarongo
Fuente de vida para el austro

Unos 45 minutos toma cubrir los 50 kilómetros que separan a Cuenca del Centro de Gestión e Interpretación de esta reserva natural embellecida por la vegetación y el canto de los mirlos, los colibríes y las ranas.
Vista desde uno de los miradores naturales de esta reserva.
Administrada por la fundación ecológica Rikcharina y las comunidades de Santa Ana, Zhidmad, Jadán, San Juan, San Bartolomé y Gualaceo, el complejo de cabañas redondas puede alojar hasta a 30 visitantes que –por $ 10 la noche– pueden compenetrarse de manera más cercana con este bosque considerado el “protector” de la vida local, además que es el principal abastecedor de agua de la zona.
Los visitantes estarán rodeados de diferentes plantas, entre ellas, la que da nombre al lugar, el aguarongo, una especie de penco que antes servía de alimento a los osos de anteojos.
El restaurante sirve el locro de papas, habas con queso, tortillas y cuy asado, entre otros platos, los cuales se preparan con productos adquiridos a los agricultores locales para beneficiar sus economías.
Los guías nativos lideran las caminatas por tres senderos, que brindan de una a tres horas de paseo en medio de todo tipo de plantas medicinales y ornamentales, identificadas cada una con letreros. Rikcharina maneja un programa de turismo educativo y  rural dirigido a la población nacional e internacional.
Contacto: Adrián Aguirre (09) 151-8593, aguarongo.com

Chorro de Girón
En el cerro de las cascadas

La tradición religiosa azuaya asegura que allí se produjo una aparición de la imagen de Cristo (El Señor de Girón o Señor de las Aguas), a quien se le suele rogar para que envíe la lluvia que detenga las frecuentes sequías en la Sierra Austral.
La primera caída de agua es de fácil acceso.
En estos meses de invierno, este conjunto de caídas de agua ruge vigorosamente a  unos 10 kilómetros de la cabecera cantonal de Girón, cuyo paisaje andino es una extensión del Parque Nacional Cajas, por lo que siempre vale ir con ropa abrigada para combatir las bajas temperaturas.
El acceso es por un camino carrozable hasta llegar a un  parador turístico, el cual cuenta con parqueo,  canchas deportivas, paseos a caballo, alojamiento ($ 5 por noche) y restaurante.
Desde el refugio empieza una corta caminata en el cerro hasta llegar a una primera cascada, de unos 40 metros de altura, la cual premia a los excursionistas con una piscina natural que invita a chapuzones en un agua que, según dicen algunos, tiene  poderes medicinales.  El ascenso por el cerro resulta mucho más exigido para llegar a la segunda y tercera caída de agua, por ello son menos visitadas por los turistas. Las tres precipitaciones conforman una misma cascada.
En el sector existen lugares en donde se crían y expenden truchas a los turistas.

Valle de Yunguilla
Cuna de hosterías y buen clima

Diversas hosterías y quintas vacacionales han aprovechado este escenario natural para brindar atención a los cientos de vacacionistas que semanalmente buscan relajarse en la zona. Este valle es una extensa depresión al suroccidente de la provincia, aproximadamente a 55 kilómetros de Cuenca, tomando la vía Cuenca-Girón-Pasaje.
Hostería Los Faiques de Caledonia.
El valle de Yunguilla,  destacado por su abundante flora y fauna, posee un clima cálido que fluctúa entre 20° y 25° y es propicio para el cultivo de tomate, cebolla, naranja y, especialmente, caña de azúcar. La caña es materia prima para que las moliendas locales elaboren el tradicional guarapo, que es una combinación de licor con  jugo de caña de azúcar (guarapo) y un poco de jugo de limón.
El valle está a una altura de 1.360 m.s.n.m. y se extiende hacia otras jurisdicciones cantonales del Austro ecuatoriano, como son Girón (Azuay) y Saraguro (Loja), pero básicamente se encuentra dentro del cantón Santa Isabel.
En las primeras décadas del siglo pasado, cuando el Gobierno había declarado ilegal la venta de licor (era considerado como una droga), desde esta región partían las caravanas de traficantes que viajaban hacia la Costa cargando el precioso líquido en burros o caballos.
En esos tiempos, una gran roca con forma de orangután protegía a los viajeros contrabandistas, quienes le dejaban al gran primate de piedra una bolsa llena de bebida como recompensa por haberlos dejado cruzar sin los problemas que les habrían causado las autoridades.
Esa es una historia a menudo comentada por los guías o empleados de las hosterías de la zona. Cuatro de ellas son: Sol y Agua, Los Cisnes, La Molienda y Los Faiques de Caledonia; cada una dispone de cabañas, restaurante con platos criollos y hasta piscinas con toboganes.
Contactos:  Los Faiques de Caledonia, km  47 vía Girón-Pasaje, (07) 301-3818, losfaiques@hotmail.com, www.losfaiquesdecaledonia.com. Hostería Sol y Agua, km  72 vía Girón Pasaje, (07) 227-0436, 227-0596, www.hosteriasolyagua.cuencanos.com. Hostería La Molienda, km 61 vía Girón-Pasaje, (07) 226-2217. Hostería Los Cisnes, a 300 metros hacia el sur del redondel de La Unión, en la vía Girón-Pasaje, (07) 226-2514.
Fuentes: visitaecuador.com, nuestrogiron.com/chorro.htm, viajandox.com, revistacuenca.com, latarde.com.ec, explored.com.ec
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador






miércoles, 1 de mayo de 2013

Vientos alisios sureños: Equilibrio natural


León marino y luna llena, foto de Enrique del Campo.
Desde Las Encantadas
Paula Tagle
“Si en algo pudiera describir el momento, usaría las palabras equilibrio e interconexión. Viento, océano, fauna, flora y yo, somos un solo ente, con la Luna, por sobre todas las cosas”.
Me encantaría saber qué hace de estos días lo que son. Casi estoy por concluir que el fenómeno acontece cuatro albas antes de la luna llena, y que las condiciones se optimizan si corren los vientos alisios del sur, fríos y esponjosos de neblina.
Seguramente meteorólogos del Ecuador ya lo han descifrado, o los viejos marineros que con el olfato perciben si habrá tormenta o mar calmo. No intento inventar el agua tibia, pero lanzo a los lectores mi pregunta: ¿Será que aquella ventana de magia y equilibrio perfecto se abre con la luna creciendo, a un asomo de ser totalmente redonda, blanca y perfecta? Me refiero al mar prístino, al aire que hiela los huesos, a las tortugas marinas flotando apacibles, a pingüinos correteando anchoas mientras los gaviotines se aprovechan de las que se escabullen en la superficie. Hablo de gaviotas de cola bifurcada reunidas en aguas someras, posadas levemente, esperando el atardecer para salir a pescar, al unísono, en mar abierto.
La marea está muy baja, casi la más baja del año, y asoman moluscos extraños, estrellas nunca antes avistadas, conchas y caracolas, púrpuras, gorgonias. Algas verdes cuelgan de las rocas como helechos, desbordando abundancia ante las iguanas marinas, que ya han comido tanto a este punto, que más bien se agrupan satisfechas y agradecidas, apilándose para enfrentar el frío de una noche que se anuncia gélida.
Un par de lobos de dos pelos aparece de una cueva e intenta pasar por sobre un gran macho lobo de Galápagos, tres veces su tamaño. El macho gruñe, los peleteros buscan alternativas entre las rocas. Sin embargo, no queda otro remedio, no hay más ruta que esta y, muy caraduras, se arriesgan a andar sobre las aletas traseras del gran macho. No estalla la guerra, más bien el gigante marino opta por fingir distracción, concediendo el paso a esta otra especie, pequeña y ágil, con quien comparte los mares y las costas de Galápagos.
Si en algo pudiera describir el momento, usaría las palabras equilibrio e interconexión. Viento, océano, fauna, flora y yo, somos un solo ente, con la Luna, por sobre todas las cosas.
Quisiera ser capaz de predecirlo, aunque también es bueno que irrumpa de sorpresa. Salgo a cubierta y una bocanada de viento me azota en la cara, alborota mi cabello y me alborota el alma. Y allí lo reconozco, es un día de esos. Miro al cielo, la Luna resplandece, cuatro de la tarde y sonríe sobre los volcanes de Isabela, aun faltándole área de blanca redondez, (se asemeja al menisco de mi rodilla izquierda, antes de una gran caída).
Hay silencio, una raya salta a la distancia, las aletas de los mola mola comienzan a hacerse visibles. No cabe duda, la rejilla se ha abierto. Hay que respirar hondo, prepararse para lo que sea. Que tal vez llegarán también delfines y ballenas, o a lo mejor Fernandina se desborda en efusiones de lava. No, no estoy loca, créanme que pasa, como cuando los astrólogos prometen una conjunción de planetas. Acá, al oeste de Isabela, con la luna casi cuajada y los vientos soplando del sur, la ventana de magia se abre y yo me pierdo. Respiro y me pierdo, totalmente, en ella.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

viernes, 26 de abril de 2013

En las profundidades. Primeros habitantes

Estrella de sol (Heliaster cumingii).
Desde Las Encantadas
Paula Tagle
“En Galápagos se han descrito aproximadamente doscientas especies (...). Hay una en particular que me ha causado curiosidad en los últimos meses, se trata de la estrella de sol (Heliaster cumingii)”.
La zona de entre mareas está llena de misterios; un mundo poblado por criaturas antiguas, que habitan el planeta desde antes que cualquier ancestro de anfibio se atreviera a pisar tierra.
Sus formas, anatomías, estrategias de supervivencia siguen siendo las mismas que hace cientos de millones de años. Seres “matusalémicos” que, obviamente, han encontrado prácticas exitosas para seguir habitando el planeta.
Están las esponjas, sí, las mismas con que enjuagamos los platos, primeros organismos multicelulares, primeros animales propiamente dichos. Se especializaron en bombear; toneladas de agua pasan a través de sus cuerpos y así, no solo se alimentan, sino que clarifican el mar, la luz penetra mejor a los arrecifes, y la vida puede seguir su curso.
Luego están los nidarios, que fueron los primeros en juntar nervios y músculos, lo que les permitió combinar movimiento y comportamiento a la vez. Un buen ejemplo son las aguamalas, que se desplazan y alimentan al mismo tiempo.
Después aparecieron los platelmintos (gusanos planos), y con ellos se “inventó” la cacería; organismos simples pero con simetría bilateral, una ventaja para el movimiento dirigido en una sola dirección.
De ahí evolucionaron los gusanos con cuerpos anillados, que hace 530 millones de años empezaron a escarbar en el fondo marino, liberando CO2 a la atmósfera. Esto contribuyó a la formación del escudo que permitiera el desarrollo de nueva vida en la tierra.
Siguieron los moluscos, con un solo pie pegajoso; desarrollaron boca, con dientes, en lugar del orificio único (para todas las funciones) de los organismos anteriores.
Finalmente llegamos a los equinodermos, criaturas con simetría radial, filtradoras, de esqueleto interno. Constituyen el más grande phylum sin representantes terrestres o en agua dulce. Tienen el poder de restaurar tejidos, órganos, patas y logran incluso la completa regeneración a partir de una sola extremidad.
En Galápagos se han descrito aproximadamente 200 especies, la mayoría de ellas a profundidades mayores de cien metros.
Dentro de este grupo se consideran erizos, pepinos y estrellas marinas. Hay una en particular que me ha causado curiosidad en los últimos meses, se trata de la estrella de sol (Heliaster cumingii). Abundaba antes de El Niño 1982-83, luego sus avistamientos escasearon.
En mis veinte años en las islas, la había observado en contadas ocasiones. Pero en los últimos meses, por algún motivo, han sido bastante conspicuas. Su cuerpo es rojizo, de un radio de 9 centímetros y con 32 hasta 40 rayos (o patas). Los rayos están libres solo en un 25%, por lo que parece más bien un erizo sin espinas.
Se alimenta de bálanos y otros invertebrados sésiles, y es endémica. ¿Cuál será el motivo de su reciente relativa abundancia? Tal vez se deba a que las aguas en Galápagos no terminan de enfriarse, presentando temperaturas de 2 a 3 grados centígrados más elevadas que lo normal para esta época del año. ¿Será que ha disminuido su depredador? Muchas preguntas se me cruzan por la cabeza. Una relativa abundancia no es casualidad, nada en el planeta lo es. Cuando una cosa cambia, todo se afecta.
Habrá que seguir observando, investigando, y gozando con la diversidad de la zona de entre mareas.
Después de los equinodermos, los mares se poblaron de artrópodos, hasta que aparecieron los cordados, grupo al cual pertenecemos, pero eso es otra historia.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

lunes, 1 de octubre de 2012

Mera, cantón más verde del país, suma visitas

MERA, Pastaza. Vista de este cantón desde el cerro La Habitagua. La población está a orillas del río Pastaza.
Carmita Argoti | MERA, PASTAZA
Mera es considerada como “La puerta de ingreso a la Amazonía”. Es la primera población oriental que se encuentra cuando la vía Baños-Puyo llega a la planicie amazónica, luego del límite provincial entre Tungurahua y Pastaza. Pero Mera es, además, un cantón catalogado como ecoturístico y que solo en lo que va de este año ha recibido a unos 70 mil visitantes.

La culminación de los trabajos de pavimentación de la vía Baños-Puyo, en octubre del 2004, abrió la puerta para que los viajeros nacionales y extranjeros consideren entre sus destinos turísticos a esta región. Desde entonces, Mera se ha ido transformando al igual que otras localidades de Pastaza.

Pese a ser el cantón más pequeño de la provincia, Mera cuenta con grandes fortalezas ecológicas como la zona de amortiguamiento del Bosque Protector Habitagua y con el 6,5% de hectáreas del Parque Nacional Llanganates, donde son liberados los osos perezosos recuperados por el Ministerio del Ambiente de Pastaza.

El área cantonal corresponde al 40% del Corredor Ecológico Llanganates-Sangay, que fue reconocido por la WWF (World Wildlife Fund International) como “Regalo para la Tierra”. A ello se suma que es considerado por el INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) como el cantón más verde del país, por la conservación de 23.82 m2 de áreas verdes por habitantes (tiene unos 8.000)

Los atractivos más visitados son las cavernas del río Anzu, donde hay figuras formadas en las rocas por el agua. Una de estas tiene la forma de la copa mundial de fútbol. Un dique construido en las frías aguas del río Tigre y otro ubicado en el río Pindo, en la parroquia Shell, son otros sitios que atraen a los visitantes, quienes también prefieren los remodelados parques donde están representadas las principales actividades a las que se dedican sus pobladores, tanto en Mera y sus parroquias Shell y Madre Tierra.

MERA, Pastaza. Parque central remodelado. El monumento representa a la producción de naranjilla.
Pero hay un proyecto turístico que también significó frustración. Celina Guano, dedicada a la preparación de fritada en el centro del poblado, lamenta que no se haya concretado el funcionamiento del teleférico. Leonor Cuesta coincide con ella y cree que este habría contribuido al mejoramiento económico de la población.

La obra, que tiene una inversión de más de $ 700.000, no funciona debido al estudio realizado por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, que determinó que la infraestructura está construida en una zona de alto riesgo, debido al choque de las aguas del río Pastaza en el talud donde se asienta una parte de Mera.

La alcaldesa, Miriam Jurado, dice que la prioridad municipal es impulsar las obras que favorezcan la actividad turística. Pese a que la obra del teleférico, construida en la administración que la antecedió, no pudo convertirse en otro atractivo turístico, está en análisis la puesta en marcha de un mirador.

Según estadísticas anuales del departamento de Turismo del Municipio, basado en los ingresos a los diques de Mera y Shell, desde el 2008 hasta el 2011, cerca de 500 mil turistas han llegado al cantón. En el 2010 arribaron 168.024 turistas, siendo el año de más visitas. En este año, hasta septiembre han llegado 69.686 turistas.

La fritadera Guano cuenta que en los feriados obtiene hasta $ 500 al día por la venta del producto a los visitantes, que especialmente provienen de la Sierra y la Costa.

Están en marcha obras de alcantarillado y de mejoramiento del servicio de agua potable en la cabecera cantonal y en la parroquia Shell. En Mera se inició la construcción de una nueva planta que se alimentará de la cuenca del río Tigre. En Shell las calles céntricas fueron intervenidas para la colocación de alcantarillado y el asfaltado.

Pese a todo, en Mera no hay infraestructura hotelera y los visitantes pernoctan en Puyo.
Datos

Localización: Es el cantón más pequeño de la provincia de Pastaza y está a orillas del río del mismo nombre.

Población: 8.800 habitantes, según censo del 2010.

Fuente: EL UNIVERSO Guayaquil, Ecuador

domingo, 9 de octubre de 2011

El Quimsacocha, una reserva de agua amenazada por la minería

Una visitante entrega una ofrenda al pie de una de las tres lagunas que componen la zona conocida como Quimsacocha que se ubica entre los 3.600 y los 3.964 metros de altura en los cantones de Cuenca, Girón y San Fernando, en la provincia del Azuay.
Sandra Ochoa | CUENCA
Provistos de chompas, gorras, guantes y bufandas de lana, así como diversos tipos de impermeables y mochilas con alimentos, centenares de jóvenes artistas y estudiantes de medio ambiente se citaron para recorrer el cerro de Quimsacocha, que en lengua quichua significa tres lagunas.

Está ubicado en la cordillera Occidental del Ecuador, a 35 km al sur de Cuenca, a una altura que oscila entre los 3.600 y 3.964 metros sobre el nivel del mar, donde las temperaturas bajan de cero grados centígrados y en días despejados y hasta soleados sobrepasan los 10 grados centígrados.

El interés de los jóvenes de aquella visita fue el deseo de divulgar a la ciudadanía lo que significa el lugar para el ambiente, según Julián Estrella, director del colectivo Huella Verde, a cargo de la organización del recorrido. 

Esta causa motiva a quienes realizan este recorrido. Y, al llegar a la parte más alta, luego de transitar en carro por un sendero de tierra y caminar por un largo y destruido sendero de madera por poco menos de 30 minutos, tuvieron una amplia vista del lugar.

Rodeados de picos y cimas, de cerros y colinas de caprichosas formas, los caminantes se ubicaron sobre la boca misma de la caldera del volcán Quimsacocha, de donde brotan a la superficie de la tierra pequeños chorros de agua. Al continuar el recorrido pendiente abajo de la montaña estos forman varios ríos que llegan a los cantones Cuenca, Girón, San Fernando y en su recorrido son parte de otras cuencas hídricas de importancia para varias provincias del país. 

La zona de la Caldera del antiguo volcán es un reservorio natural de agua y a su alrededor predomina un paisaje de coloridos matices ocres, amarillentos y verdes, que van desde pequeñas almohadillas a ras del terreno, pasando por pequeños arbustos verdes, hasta bosques de mayor altura.
En toda su área, Quimsacocha está llena de lagunas, pantanos, ciénegas y vertientes de agua. Se encuentra en peligro, pues sobre ella se asienta el proyecto minero del mismo nombre.
Luego de escuchar a los jóvenes activistas sobre la importancia de las vertientes, el periplo continúa más al sur, y durante todo el recorrido se pueden observar varias lagunas, desde donde se originan arroyos, que según un estudio de la empresa minera I am Gold, con concesiones para exploración minera en el sector, se disponen alrededor de la cota 3.700 metros sobre el nivel del mar.

“El conjunto de ríos que se originan en el área forma una cuenca de drenaje radial. Esta forma se caracteriza por una red circular con canales que proceden de un punto elevado y corren hacia una corriente colectora principal que circula alrededor de la base de la elevación”, se explica en el estudio.

Dirigentes comunitarios opuestos a la explotación minera explican que esa red de drenaje está compuesta por las quebradas Sayacu y Gúlag que corren en dirección noreste para unirse con otros ríos y forman parte del Yanuncay. 

Las quebradas Aguaorongopamba, Quinuahuayco, que van del noroccidente; Colloancay, Río Falso, Zhurucay y Lluchir de norte a sur, son parte de las corrientes principales conformadas por el río Tarqui, Girón y Jubones, los dos primeros en Azuay y el tercero que llega a la provincia de El Oro.

También está la hondonada de la quebrada Aguaros, que corre hacia el norte, se une con el río Galag, de noroeste a noreste y el Quingoyacu de oeste a este, para formar el Bermejos, el que aguas abajo da lugar al río Yanuncay.

Es fácil observar en el sector de Quimsacocha características hídricas, típicas de arroyos de alta montaña, especialmente arroyos de cabecera, caracterizados por pequeños volúmenes de agua con caudales estacionales, donde la trucha es la especie característica.
En este humedal de altura el agua es el principal factor controlador del medio, de la vida vegetal y animal asociadas a este.
La cuenca del río Irquis, al sur, con sus afluentes Quinuahuayco y Collancay, es considerada hidrológicamente importante porque con sus ramales labra la tierra a lo largo de aparentes fallas geológicas de noroeste a sureste.

Esta cuenca presenta un alto nivel de caudales desde hace miles de años. Ahí está la huella de la tierra labrada en cañones profundos desde la zona media de su recorrido, hasta la convergencia del río Irquis y Portete, que forman el río Santiago, que también se recogen en el Estudio de I am Gold.

Las cabeceras de estos ríos están constituidas por zonas de pantanos y pequeñas lagunas que mantienen agua pluvial y confinada permanentemente.

Una potencial zona colectora de aguas de infiltración se localiza en las lagunas de la cabecera alta de la quebrada Quinuahuaycu y la caldera del volcán Quimsacocha, donde se generan aguas subterráneas que se mueven a lo largo de las grietas, fracturas o fallas geológicas hacia las laderas bajas.

La alta pluviosidad, resquebrajamiento de las rocas del subsuelo y la regular morfología del terreno alrededor de Quimsacocha favorecen la acumulación de grandes cantidades de aguas superficiales en forma de lagunas y cauces de lento caudal y aguas infiltradas en el subsuelo.

En 1970, luego de que se observaran algunos rasgos geológicos únicos en sedimentos en el área, se empezó a explorar el yacimiento Quimsacocha. En 1991, adquiere la propiedad Cogema, una compañía que se asoció con Newmont Mining and TVX Gold en 1994 y continuaron explorando sin resultados prometedores.

En el 2001, las autoridades del Ecuador otorgaron a I am Gold Ecuador el derecho para explorar las propiedades de Río Falso y Cerro Casco. El 11 de octubre del 2002, el Ministerio del Ambiente entregó la primera licencia ambiental de la historia minera del país a la compañía y argumentó esfuerzos de la empresa para proteger el medio ambiente, con el permiso para extender el programa de exploración y perforación.

“Los gobiernos, antes de pensar en las rentas económicas que puede generar con la explotación de minerales en este sector, debe considerarlo como un recurso de vida para la humanidad”, concluye Estrella.

Detalles: Lo encontrado
Recursos 
Se han identificado 8,52 millones de toneladas de roca mineralizada que contienen 1,8 millones onzas de oro, 10 millones onzas de plata, 79 millones de libras de cobre. 

Superficie
El cuerpo mineralizado tiene una dimensión de 1.200 m de largo por 400 m de ancho. Este material se extraerá con el uso del método subterráneo.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Playas ecológicas

Las playas de arena blanca son un atractivo turístico en el mundo.
Desde Las Encantadas 
Paula Tagle
nalutagle@eluniverso.com

Otras maravillas 

“Si me preguntan, Galápagos tiene litorales hermosos. Unos de arena roja, otros de arena blanca, o inclusive verde y negra, pero sobre todo, son playas limpias. Inimaginable encontrarse con una colilla de cigarrillo, ni escarbando”. profundo”.

¿Dónde están las playas de arena blanca? ¿Las que se promocionan en propagandas de cigarrillos y cervezas, idílicas y perfectas? ¿Existen en Galápagos? ¿Largas, nítidas, de granos cristalinos?

Pues no, no es precisamente eso lo que prima en las islas. Son contadas, y sí, son muy bellas. Como el estereotipo caribeño, tal vez playa Gardner, en la isla Española, o Tortuga Bay en Santa Cruz, y como olvidar Puerto Villamil, en Isabela, con olas largas reventando en límpidas arenas color espuma, con manglares y flujos de lava en sus linderos.

Pero me pregunto, por qué nos dejamos influenciar por ideas preconcebidas, que nuestros gustos también se “globalicen”, sin permitirnos apreciar que en cada geografía, con morfología y texturas únicas, existen maravillas para embelesarnos.

Yo prefiero mil veces un balneario con rocas llenas de vida marina que una aburrida, interminable playa de arena uniforme. Que haya colores, muchos, mangles de raíces rojas, basaltos negro azabache, verdes montes salados, y en el agua, damiselas de labios naranja, peces ángeles con bandas blancas de cuerpos azulados, de vez en cuando una alegre tintorera. Y sobre todo, cero basura, ni una funda plástica, ni una colilla de cigarrillo, ningún vestigio de visitación humana irrespetuosa, sin sensibilidad ni buenas costumbres.

Eso vale para mí mucho más que cien litorales de sílice transparente, que en nuestra costa continental existen, y ciertamente admirables, pero inundados de basura. Por todos lados, botellas de cerveza, envolturas de “tangos”, que ni a los niños se les enseña desde pequeños a respetar y cuidar lo que debería ser tesoro nacional.

En las noches las playas se convierten en discotecas, que está bien divertirse, sin embargo, el estruendo espanta e igualmente contamina; y luego de la fiesta quedan todavía más pilas de desperdicios indescriptibles.

Muy romántico hacer fogatas, cantar a todo pulmón junto a algún amigo guitarrista con talento. Pero hay que percatarse de si estamos en sitio de anidación de tortugas, que no solamente Galápagos es rico en vida silvestre, y hay que cuidar que las rastreras no se quemen, que ellas evitan la erosión y justamente se encargan de la construcción misma de las playas.

Me encanta mi país, y amo Canoa, antes tan aislada y tan fresca, hoy cubierta de carpas coloridas, y con quioscos ruidosos y en desorden. Punta Carnero, mi sitio encantado desde que era niña, y ya quedándose sin arena porque o se la llevan o cortan sus Ipomeas para hacer canchas de vóley o “malles” de temporada que duran apenas meses, cuando su impacto se siente por lustros. Salango, que podría ser grandiosa, tiene una fábrica de harina de pescado en sus orillas que por décadas ha emanado gases con ácido sulfhídrico y trimetilamina. No es agradable, ni estéticamente ni para el olfato, que la pestilencia cubre millas cuadradas a la redonda. 

Sí, si me preguntan, Galápagos tiene litorales hermosos. Unos de arena roja, otros de arena blanca, o inclusive verde y negra, pero sobre todo, son playas limpias. Inimaginable encontrarse con una colilla de cigarrillo, ni escarbando profundo. ¿Por qué no pueden ser así todos los balnearios de nuestro país?
 
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

miércoles, 10 de agosto de 2011

El inodoro ecológico seco, una propuesta ecuatoriana

La Fundación In Terris, de Guayaquil, es una de las instituciones seleccionadas por la Fundación Bill & Melinda Gates, como parte del programa Grand Challenges Explorations (Explorando Grandes Retos) que financia investigaciones innovadoras que ayuden a promover la salud y el desarrollo.

La organización recibió 2.600 propuestas de todo el mundo, pero solo se escogieron 88. Seis de ellas provienen de Sudamérica y solo una de Ecuador. Cada una recibe $ 100 mil.

El ecuatoriano Marcos Fioravanti y los estadounidenses Chris Canaday y Charles Henry, investigadores en saneamiento y desarrollo sostenible, propusieron, a través de In Terris, ahondar durante 18 meses en una investigación para promover la salud global a través del desarrollo de un sanitario ecoeficiente que no use agua ni energía y que, además, produzca abono para plantas.

Fioravanti explica que el concepto del inodoro seco está basado en el diseño tradicional de una letrina, pero que, a diferencia de ella, su propuesta añade un sistema de procesamiento de desechos que mezcla estos residuos con aserrín o algún material secante, acelerando así la transformación de estos en abono orgánico.

Desde que recibieron el dinero, en mayo pasado, los investigadores exploran en la creación de un inodoro de una sola pieza de plástico reciclado y que pueda ser instalada en cualquier lugar, especialmente en zonas rurales sin acceso a redes sanitarias. En estas zonas se busca también incentivar la creación de empresas comunitarias que se encarguen de recolectar el abono producido para que pueda ser usado en la agricultura, en programas de reforestación, entre otros.

Pero, ¿qué sucede con los desechos almacenados? Después de haber sido procesados por un sistema continuo que transforma aquellos desechos orgánicos en abono, estos caen en una caja subterránea. Desde ese lugar ya se puede tomar el material sin riesgo alguno de contaminación, señala la propuesta ecuatoriana. Este proceso toma alrededor de un mes.

Pero el planteamiento tiene una visión intercontinental. In Terris busca que el inodoro ecoeficiente pueda ser producido en serie y distribuido en Latinoamérica, África y Asia.

Fioravanti expone que por el momento están trabajando, principalmente, en tres frentes: establecer alianzas con universidades, para realizar monitoreos científicos del abono resultante de los inodoros abono; generar acuerdos con las industrias, para lograr la producción masiva del inodoro; y coordinar estrategias con el sector financiero, para que este otorgue créditos a los posibles usuarios de inodoro ecológico seco.

domingo, 24 de julio de 2011

Reserva en Santa Cruz

Desde Las Encantadas 
Paula Tagle
nalutagle@eluniverso.com
Cerro Mesa
“Lo tiene todo, pero principalmente es ejemplo de amor y dedicación de una familia a su tierra y a los principios de conservación”. 

Difícil estar segura de los factores que determinan que un sitio me cautive; a veces es por su belleza deslumbrante o porque lo conociera en un momento de particular sensibilidad; muchas es la calidez de su gente, la historia de quienes lo habitan, lo cuidan o cuidaron haciendo de un pedazo de tierra su proyecto de vida.

En Cerro Mesa me es complejo descifrarlo, pero sé que aquí me siento bien. Intento ser objetiva, porque deseo la mejor experiencia para mis huéspedes, sin embargo, hay espacios que simplemente me llegan, sin darle mucha vuelta.

Y, por supuesto, Cerro Mesa tiene lo suyo. Está la vista desde el mismo Cerro, a 490 metros sobre el nivel del mar, de donde se observa la zona árida al norte de Santa Cruz, se divisan Baltra, Santiago y, hacia el sur, Bahía Academia, con el desorden de Puerto Ayora, una ciudad que ha crecido sin planificación ni coherencia urbanística, pero que a la distancia brilla con el encanto de su mar turquesa de locos.

Este lugar fue cantera, y de aquí se obtuvo el material con que se construyó la carretera hacia el canal de Itabaca, para cruzar al aeropuerto en Baltra. Luego lo quisieron convertir en botadero de basura, entonces la familia Zambrano Jeria, propietaria, comenzó un largo proceso de trámites y papeleos para conservar su sitio y convertirlo en una reserva natural, hoy la única reserva privada que existe en la isla Santa Cruz.

Han sido más de quince años de dedicación, erradicando poco a poco las plantas introducidas, trazando senderos interesantes, reforestando con plantas nativas y endémicas una zona que había sido ya bastante afectada por el impacto humano. Hoy se ven magníficos resultados. Pequeñas Scalesias y Darwinothamus recolonizan estas tierras que antes fueron suyas; dos especies de plantas únicas a la isla Santa Cruz, y que como género son exclusivas a Galápagos.

Lo que más me intriga es la presencia de un tipo de tortuga gigante del que desconocía su existencia. “Parece que solo quedan setenta individuos”, comenta Paola Zambrano Jeria, quien junto con sus hermanos, padres, y en el pasado su abuelita Piedad de Jeria (la visionaria que luchó por conservar Cerro Mesa en la familia) trabajan para sacar esta reserva adelante.

Santa Cruz es la segunda isla más grande. Toda la vida hemos caminado sus senderos en la zona noroccidental para observar tortugas gigantes, una subespecie colosal de las once descritas. Pero resulta que al lado este de la misma isla siempre ha habitado otra variedad, mucho más pequeña y con los bordes del caparazón levemente torcidos hacia arriba. Ignoro si se trata de una nueva especie o subespecie, porque la clasificación de los galápagos está en constante revisión. Lo que sí sabemos es que son poblaciones completamente aisladas la una de la otra, misterio que agrega encanto a mi recién descubierto Cerro Mesa.

Y para completar el sortilegio, pasando la laguna de patillos de Bahamas y un bosque de guabas nativas, se llega a un “cráter de pozo”, un agujero gigante que nunca ha erupcionado, formado más bien por grandes colapsos en la superficie, tal como se originaron los conocidos gemelos del lado noroccidental. Es decir, Cerro Mesa lo tiene todo, pero principalmente es ejemplo de amor y dedicación de una familia a su tierra y a los principios de conservación.

Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

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