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lunes, 13 de mayo de 2013

El misterio de Cochasquí

Las pirámides de Cochasquí guardan un aire enigmático. Su nombre viene de las voces ‘cochas’ (lago) y ‘qui’ (centro), por lo cual significa ‘centro del lago’.

Moisés Pinchevsky
A 65 kilómetros al norte de Quito, el escenario andino abraza el misticismo de 15 pirámides truncas preincaicas cuyo propósito aún se desconoce.
El Parque Arqueológico Cochasquí y sus pirámides parecen querer competir (o sintonizarse) con un paisaje embellecido por los volcanes Pichincha, Cotopaxi, Cayambe e Illiniza, que señalan con su majestuosidad al cielo celeste de la zona norte de nuestro país.
A diferencia de tales elevaciones, estas quince pirámides construidas con bloques de cangahua (material volcánico) no tienen cúspides afiladas para fusilar las nubes, ya que son montículos truncos con sus cumbres planas.
Pero, en cambio, nueve de ellas poseen plataformas que conectan el suelo con su punto más alto, evidenciando quizás un propósito práctico del cual solo se pueden tejer hipótesis lanzadas por los arqueólogos que han quedado maravillados por este complejo manejado desde 1981 por el Gobierno Provincial de Pichincha.
En 1932, el arqueólogo alemán Max Uhle realizó excavaciones que sugerían que las pirámides de Cochasquí eran centros ceremoniales donde se hacían ritos sagrados, lo cual tiene como un argumento el hallazgo de 576 cráneos hallados dentro de una de las estructuras.
Otra hipótesis apunta a que, además de sus propósitos religiosos, las pirámides eran la base de chozas circulares que alojaban a las autoridades de las culturas habitantes, los quitu-caras y, posteriormente, los incas.
Tal teoría es de otro alemán, Udo Oberem, quien junto con el Grupo Ecuador (conformado por científicos alemanes de la Universidad de Bonn) hizo trabajos en la zona en 1964 y 1965, encontrando plataformas de barro cocido construidas sobre las pirámides.
Valentín Yurevich y luego Adolfo Holguín, concluyeron que tales estructuras posiblemente tenían un uso astronómico debido a que tienen una sola orientación. Y en la única plataforma excavada ampliamente, en la pirámide 13, se pueden observar canales orientados hacia las montañas Cotopaxi y Pichincha, en los cuales se tallaron unos orificios para ubicar conos de piedra. Durante los equinoccios y solsticios, estos conos producen sombras que aparentan ser un calendario astronómico posiblemente empleado para ayudar a predecir los momentos más propicios para la siembra, el cultivo y las ceremonias.

Una visita mística

El parque arqueológico recrea la zona en una maqueta. Para llegar desde Quito se toma el desvío en el km 52 de la Panamericana Norte.
Las interrogantes se disparan para cualquiera que llegue a Cochasquí, complejo arqueológico situado en el cantón Pedro Moncayo, con alrededor de 84 hectáreas encaramadas a 3.100 metros sobre el nivel del mar, que para la atención de visitantes opera con museos arqueológicos, dos museos etnográficos, un jardín etno-botánico y un museo didáctico de instrumentos musicales, armas ancestrales y elementos de juego.
El complejo cuenta, además, con 21 tolas funerarias, que junto a las pirámides, muros, terrazas, lagos artificiales, canales y caminos forman un conjunto arquitectónico que posiblemente fue construido entre los años 850 y 1.550 d.C., y que hoy se exhibe habitado por llamas y una vegetación originaria que incluye árboles como el puma maqui, arrayán, sacha-rosa, capote, aliso y diversidad de orquídeas.
El Parque Arqueológico de Cochasquí es una parte del recorrido del Qhapaq-Ñan (Camino del Inca) y a 15 kilómetros se encuentran las lagunas de Mojanda y la elevación Fuya Fuya.
Los turistas suelen realizar la visita para luego regresar a Quito, aunque algunos prefieren alojarse en la sencilla hostería de la fundación Procultur, que opera en las inmediaciones.
Todo aquello conforma una visita que envuelve a los turistas dentro del misterio de Cochasquí.
Informes: (02) 254-9222. Horario de atención: Todos los días, de 08:30 a 16:00. Ingreso: Adultos nacionales: $ 1, estudiantes y tercera edad: $ 0,50.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Domador que educa

Juan Bernardo Bermeo trabaja con el caballo Whisky
en su centro de doma india en Cayambe (Pichincha)..
Por Moisés Pinchevsky
Fotos: Víctor Álvarez

Whisky estaba furioso. Sacudía sus patas con violencia, como queriendo golpear lo que fuera: el portón que quería aprisionarlo, el carro que acababa de traerlo, el hombre que buscaba tranquilizarlo, todo bajo un sol que brillaba intenso aquella tarde de jueves. El caballo Whisky, de 7 años de edad, llegó con mala actitud al Centro de Doma India Equinoccio (Cayambe, a 80 minutos de Quito); el mismo comportamiento irascible que, semanas atrás, lo había impulsado a sacudirse del lomo a su propietario como si fuera una pelusa. Era la tercera vez que ocurría, y desde entonces nadie quiso montarlo.

“(El animal) cuestiona la autoridad, no respeta al ser humano; patea, intenta morder, no se somete”. El quiteño Juan Bernardo Bermeo (el hombre que buscaba tranquilizarlo) pone en palabras la actitud del caballo. Lo hace un día después de su violenta llegada. “El dueño lo trajo para ver si podemos hacer algo, porque así no le sirve, no puede montarlo”, dice el experto, de 33 años.

Bermeo es un tipo alto y delgado, que ama a los caballos como quien ama el mar, la familia o la vida, o sea, de manera natural y embelesada, sin amedrentarse ante la posibilidad de que una patada lo hiera seriamente. Quizá por ello le ha ocurrido tres veces.

Aprendió a lidiar con caballos desde pequeño, ya que su abuelo tenía una hacienda en las afueras de Quito. Siendo adolescente estudió equitación y salto dentro del país y en Alemania, y a su regreso al Ecuador se convirtió en jinete para competencias provinciales y nacionales.

Por doce años se dedicó a esa actividad, pero sentía que le faltaba una pieza en su rompecabezas vivencial con esos animales. “Era la doma. Yo trabajaba con caballos que ya habían sido amansados, sometidos, por eso sentía que no comprendía la naturaleza salvaje del animal”, indica.

El destino parece ayudar a las almas que descubren su propósito. Es algo que solemos llamar casualidad. Una grande le ocurrió hace cuatro años durante una feria de caballos en Argentina, donde observó una exhibición de doma de caballos realizada por Óscar Scarpati y su hijo Cristóbal. 
Juan Bermeo toma al caballo, pero lo afloja para ganar su confianza. Estas técnicas solo son hechas por expertos y nunca agreden al animal.

Ellos habían desarrollado un sistema de doma basado en el respeto a la naturaleza del animal, no en la fuerza. “Óscar había convivido con esos animales durante muchos años de joven, incluso pasó mucho tiempo viviendo como parte de una manada. Y su hijo nació y creció entre caballos”, explica Juan sobre ese dúo que bautizó su sistema como “doma india”, ya que Óscar utilizó los principios que aprendió de un indio ranquel (originario de Argentina), quien como amigo le transmitió su cultura y su filosofía de vida, dentro de las cuales estaba el caballo, animal caracterizado por su nobleza hacia el ser humano.

Desde entonces, Juan ha viajado en ocho ocasiones a Argentina para tomar los cursos con los Scarpati, convirtiéndose en uno de sus discípulos y representante del sistema doma india para Ecuador. En ese país también tomó cursos sobre la doma del estadounidense Monty Roberts, quien escribió el best seller El hombre que susurraba a los caballos y que inspiró una película.

“Lamentablemente en el país hay mucho maltrato a estos animales. Buscan someterlos con la fuerza, los lazan, los arrojan al suelo, los montan y para avanzar utilizan látigos y espuelas”. Eso aumenta el estrés del caballo y del domador.

Tal situación se presenta tanto en el caballo de raza como en el criollo. “La doma tradicional es interpretada como un duelo entre el domador y el caballo, para ver quién gana el pleito. Esta forma de concebir al caballo es errónea. Al respetar su naturaleza nos resultará sencillo contar con su voluntad para lograr el objetivo: que aprenda lo que queremos enseñarle”, indica.

¿De manada o depredador?
Lo principal es entender los papeles que el animal tiene registrado en su naturaleza. Allí ve al ser humano como depredador, mientras que el equino es un animal de presa y de manada. Por ello el miedo del caballo cuando el hombre lo enfrenta con violencia en la doma convencional. 

En ese juego de roles el caballo pierde aquello que valora más: la sensación de seguridad. Por eso quiere defenderse del depredador, cuyo esfuerzo es recompensado con el sometimiento de su presa. 

Aquí se produce una analogía interesante. “El ser humano tiene metas a corto plazo de depredador (quiero ser primero, quiero ganar, quiero tener más, quiero ser más fuerte, quiero tener más poder, quiero estar arriba), pero a la vez sus metas a largo plazo son de animal de manada (seguridad, estabilidad, una familia, compañía) “y esto ha llevado al hombre a tener conflictos internos. Está actuando como depredador a corto plazo, pero para alcanzar metas de animal de manada a largo plazo”. Entonces se produce una sensación de necesidades no satisfechas.

El animal de manada suma voluntades para desarrollarse como individuo y como grupo en un ambiente de seguridad. Aquella armonía se rompe cuando llega un depredador violento. 

“Domar es establecer una relación armónica y no traumática. Un caballo agresivo significa que ha sido maltratado. Suele ser culpa del dueño o el entrenador, pero no del animal”, explica Bermeo antes de trabajar con el agresivo caballo Whisky. En lugar de enfrentarlo con rudeza, el experto se aproxima con sutileza y aprovecha cualquier oportunidad para acariciarlo en los sitios en que generalmente el animal sería atacado por el depredador: el cuello, el lomo, las patas. Así se va ganando la confianza del equino en un proceso que también incluye ejercicios, como hacerlo correr en círculos o sostenerle una pata delantera provocando que pierda el equilibrio, pero sin hacerlo caer. “Entonces lo suelto, para que entienda que pude haberlo tumbado pero no quise. Lo dejé libre para que me tome confianza”.
Tras una hora de trabajo, el experto se gana la confianza del caballo y logra montarlo. En este ejercicio el animal lo recibe en el suelo.
Miembro y líder de la manada
En la primera media hora, Whisky responde con intentos por patear y morder a Bermeo, quien con paciencia lo acaricia cuando tiene la oportunidad. Siguen los ejercicios (y esporádicas respuestas violentas del caballo), hasta que una hora después el animal parece someterse permitiendo que el entrenador monte con suavidad. “Es algo que mi ayudante pensaba que lograríamos después de semanas de trabajo”, pero la paciencia del jinete hizo que el animal comience a aceptarlo como parte de la manada.

Y también como su líder, aquel que le impone límites, pero le brinda seguridad. El caballo pasará un mes completo de tratamiento para asegurarle al dueño que nunca volverá a lanzarlo al suelo. “Pero también depende de que trate bien a Whisky, que lo respete”. Si no, significa que ese propietario no merece ese animal, agrega Bermeo.

Curiosamente, explica que lo mismo ocurre cuando una persona ‘depredadora’ irrumpe en los grupos (manadas) en que se desenvuelve. Todo lo que toca lo convierte en violencia. Mientras que el camino contrario, sembrado de empatía y respeto, brinda la ansiada armonía.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

domingo, 24 de octubre de 2010

Orquídeas reinan en Ecuador

Las orquídeas atrajeron a cerca de 25.000 visitantes a la Expo Orquídeas celebrada en Quito.
Por Moisés Pinchevsky

Expertas en evolución
Charles Darwin  no se percató de ellas; sin embargo, los coloridos miembros de la familia de las orquidáceas sustentan la teoría del naturalista inglés.
El labelo o pétalo modificado de la orquídea Peristera elata tiene forma de paloma.
Puede considerarse un engaño ingenioso y cruel. Pero las leyes de la naturaleza aprueban cualquier acto de supervivencia. La mariposa, por crédula, resulta víctima del magnífico disfraz del pétalo modificado de la orquídea Psychosis Krameriana, el cual por lucir como una mariposa atrae a la alada víctima que busca una pareja para reproducirse.
Una orquídea, como la Sobralia powellii, se la reconoce por tener
 tres pétalos, de los cuales uno es modificado, y tres sépalos.
La mariposa cumple su papel: llega a la orquídea, seduce, se agita, intenta copular, insiste, insiste e insiste hasta que se percata de que su mariposa no es mariposa, sino una especie de muñeca de hule que también ha cumplido su papel: atraer al insecto para impregnarle una bolsa de polen que la amante frustrada depositará en el pistilo de otra orquídea que, posiblemente, utilizará el mismo engaño para convocarla.

Este es uno de los juegos de mentiras creado por una experta en supervivencia que sabe moverse en las arenas movedizas del tiempo.
La Psychopsis krameriana se destaca por su peculiar forma de mariposa.
Un reino en Ecuador
Las orquídeas son las flores más complejas del reino vegetal, por lo que a menudo son llamadas las reinas de las flores, según el quiteño Alexander Hirtz, presidente del Consejo Latinoamericano de Orquideología, quien agrega que el Ecuador es, al parecer, el reino preferido de estas plantas ya que posee la mayor cantidad de especies registradas: 4.215 (todo Estados Unidos tiene como 350 y Brasil, el segundo país en cantidad, 3.800).
Los insectos son atraídos con engaños a la Stanhopea tricornis.
Ese récord fue oficializado en la exposición internacional de orquídeas celebrada en el 2000 en Hannover (Alemania) y fue confirmado por los expertos de 16 países convocados a la Expo Universal Orquídeas, celebrada del 4 al 9 de febrero en el centro cultural Itchimbía, bajo la organización de la Asociación de Orquideología de Quito, el Jardín Botánico de Quito, el Ministerio de Turismo, la Empresa Metropolitana de Turismo, la Cámara Provincial de Turismo de Pichincha y la empresa Ecuagenera, que exporta orquídeas.

Es así que los ecuatorianos convivimos, a veces sin saberlo, entre seres que habrían provocado que Charles Darwin escribiera un segundo o tercer tomo de su libro sobre el origen de las especies, ya que este miembro del reino vegetal es la planta más evolucionada que se conoce, indica Hirtz, de padres alemanes, quien participó activamente en el evento por ser uno de los mayores expertos en el país.
James Pérez siente una peculiar admiración por las orquídeas,
las cuales muestra en el Jardín Botánico de Guayaquil.

Más engaños, más vida
James Pérez, director ejecutivo del Jardín Botánico de Guayaquil, coincide con el estudioso quiteño, y agrega que tal evolución se debe a la necesidad de estas plantas por sobrevivir. Por ello inventaron estrategias de reproducción que no se encuentran en otros vegetales.


Por ejemplo, “son las reinas de la imitación”, señala Pérez, quien explica que hay orquídeas que simulan el olor de la feromona de la hembra de insectos como las moscas, así atraen al macho que busca reproducirse, pero sencillamente es una maniobra para utilizarlos como transporte del saco de polen. Allí justamente hay otro indicio de evolución: las orquídeas producen su polen en sacos, para así facilitar el transporte del cargamento entero en el insecto que lo recoge durante su paso.

Otro método de seducción es menos romántico: imitan el olor de la carne descompuesta, el cual resulta atrayente también para las moscas y otros insectos. Y aunque hay orquídeas que ofrecen néctar para atraer a los insectos, hay otras que imitan tal olor prometiéndoles a los insectos un banquete que no disfrutaran.
El experto Alexander Hirtz ha descubierto algunas especies de orquídeas,
 entre ellas la Dracula Hirtzii (ampliada en el recuadro), nombrada así en su honor.
Buen negocio
El mercado internacional de flor cortada de orquídea (es decir, para ornamentación) es comandado por Tailandia, país que tiene entre 15 y 20 mil productores de esa flor, especialmente híbridos, y que diariamente  envían cinco aviones jumbos con esas plantas hacia Alemania.


Ingrid de Portilla, gerente general de la empresa cuencana Ecuagenera, la mayor exportadora de orquídeas en el país, señala que esa flor puede ser un buen negocio para los ecuatorianos debido a la gran cantidad de especies que crecen en el país. Sin embargo, aclara que las flores exportables no son las silvestres, sino aquellas producidas en laboratorios. Ecuagenera, que tiene 17 años, trabaja con especies escogidas hace 50 años por el sacerdote salesiano Ángel Andreetta, quien se asoció con Mario Portilla.


La ejecutiva destaca que el principal mercado de Ecuagenera es California (Estados Unidos), y en otros países. “Por ejemplo, ahora (martes) tenemos la visita de 14 compradores de Australia y otros más de Italia, Canadá y Estados Unidos. La buenas relaciones son fundamentales en este negocio”, dice Ingrid, quien agrega que Colombia y Perú son los principales competidores de Ecuador.


“Además, los ecuatorianos cada vez compran más las orquídeas, eso no ocurría hace unos diez años, cuando se pensaba que eran solo para una elite”, concluye.


Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

viernes, 6 de agosto de 2010

En dos ruedas

Un relajado paseo a orillas del río Tomebamba, en Cuenca.
Por Moisés Pinchevsky
¡Agárrese fuerte al manubrio! Las bicicletas son un vehículo especialmente entretenido para disfrutar de paisajísticos recorridos en distintos puntos del país. A continuación los detalles de algunos programas.
Cuenca
La capital azuaya se abre al visitante en esta experiencia que se acerca de manera profunda a los paisajes, idiosincrasia y vida cotidiana de los locales.

El recorrido, que tiene una dificultad de fácil a moderada, abarca 30 kilómetros para visitar zonas como los históricos barrios de Todos Santos y Las Herrerías, las ruinas de Pumapungo, el parque El Paraíso, la línea férrea, el museo de la Quinta Bolívar, la zona de San Joaquín, Puertas del Sol, sector de El Vado, el Puente Roto y El Barranco, junto al río Tomebamba. Para este tour de cuatro horas el excursionista debe llevar una pequeña mochila con protector solar, gafas, agua y una fuente de calorías (como chocolates). Tarifa: $ 29.
La hacienda Mundo San Rafael, del Grupo Pronobis, ofrece un entretenido paseo en medio del bosque nublado de Bucay
Bucay
La hacienda Mundo San Rafael, del Grupo Pronobis, ofrece un entretenido paseo en medio del bosque nublado de Bucay, cantón que se caracteriza por su naturaleza y clima privilegiado, en plena zona de transición entre la Costa y la Sierra. Los riachuelos serpenteantes, las colinas de verde intenso y erguidas plantaciones de plátano acompañan en muchos tramos a los ciclistas en este paseo de dos horas que cumple estaciones en una finquita con un trapiche para moler caña de azúcar y otras en las límpidas vertientes para probar moras silvestres. Tarifa: $ 39,60.

Descender durante casi tres horas por los panoramas más impactantes del Parque Nacional Cotopaxi

Baños-Puyo
Las operadoras turísticas de Baños de Agua Santa comercializan lo que puede ser el tour en bicicleta más popular del país. Se inicia en esa población de Tungurahua para volcarse a los escenarios de la carretera que apunta hacia la Amazonía, que en gran parte se estira a un costado del río Pastaza y de montañas salpicadas de cascadas.

Dos horas de viaje, mayormente en descenso, llevan a los ciclistas hasta Río Verde, donde pueden caminar por un sendero cuesta abajo hasta la impresionante cascada del Pailón del Diablo. El resto del trayecto hasta Puyo puede durar unas tres horas más, para luego volver en carro a Baños. Tarifa: Desde $ 20.

Cotopaxi

Descender durante casi tres horas por los panoramas más impactantes del Parque Nacional Cotopaxi es la propuesta de este paseo que lleva a los turistas en un vehículo todoterreno al refugio del volcán Cotopaxi para, allí, prepararlos con guantes, casco, coderas, rodilleras y bicicletas.
La primera recomendación es seguir las instrucciones del guía para llevar una velocidad adecuada que permitirá una experiencia segura y emocionante a través de una vía de tierra flanqueada por arenales, lagunas y colinas, y como fondo el monumental volcán Cotopaxi (foto derecha). Tarifa: Desde $ 45.

Nono-Tandayapa
El paseo comienza en el vehículo de apoyo para dirigirse hacia el noroccidente de Quito en dirección a Nono. Cuando los turistas alcanzan los 3.800 metros de altura sobre el nivel del mar se detienen para saborear una taza de fortificante té de jengibre. Luego de una breve charla de seguridad se entregan las bicicletas y los equipos de protección, para desde allí comenzar el descenso a través del bosque nublado localizado en las faldas del volcán Pichincha.

El trayecto en bicicleta es de 25 kilómetros para llegar al colorido poblado de Tandayapa, localizado a 2.200 m de altura, en donde disfrutan de un picnic en medio de esa zona famosa por su amplia variedad de pájaros y mariposas. Tarifa: Desde $ 45.

Informes: Cuenca: Terra Diversa (07) 282-3782; Bucay: Mundo San Rafael 215-8555,lavellan@pronobis.com.ec ; Baños: Operadoras locales. Resto de programas: Arie’s Bike Company (02) 238-0802; Biking Dutchman (02) 256-8323. También hay programas de más días en estos y otros destinos. Hacer reserva previa.

Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

sábado, 24 de abril de 2010

El tesoro natural de Quito

Por ANA ROBAYO

Después de dos años de investigación, son publicados y difundidos los datos de biodiversidad de Quito.

A pocos minutos del Quito urbano, los paisajes y climas son variados. Pero hasta hace poco no se conocía cuáles eran las condiciones biológicas de estos lugares.

El Museo Ecuatoriano de Ciencias Naturales con financiamiento del Fondo Ambiental del Distrito Metropolitano desarrolló el proyecto ‘Monitoreo biológico, una herramienta para el manejo adaptativo de áreas protegidas y bosques protectores del Distrito Metropolitano de Quito’, más conocido entre los técnicos como el proyecto DMQ. El estudio empezó hace dos años. Se cubrió un área de 4 200 km2, incluído el perímetro urbano.

Los resultados son sorprendentes: 11 grupos taxonómicos subdivididos en 28 familias y 109 variedades, cuando el total en Ecuador es de 380 especies.

Los informes señalan que la biodiversidad del DMQ se compara con la Reserva Ecológica Cayambe-Coca. Pero los espacios naturales de la capital “soportan mayor presión debido a actividades humanas”, se señala en el guión de la exposición que el Museo de Ciencias Naturales montó para difundir los resultados investigados.

Los límites del perímetro analizado son: en la parte oriental, el bosque La Virgen, cerca de Papallacta; al occidente, la cuenca del río Saloya; norte, las partes bajas de Saguangal; sur, las faldas del Atacazo sin incluir al Pasochoa.

Para este estudio se dividió al Distrito Metropolitano en 21 zonas, de acuerdo con la cobertura y a la representatividad de los lugares comparándolos con los ecosistemas del área urbana, como el Itchimbía, el Parque Metropolitano y un bosque remanente en el Ilaló.

Patricio Mena, director del Museo explica que se hizo una primera fase durante un año, en la cual se inventarió la cantidad de plantas y animales (mamíferos, anfibios, reptiles y macroacuáticos, este último grupo fue muy importante porque permitió determinar la calidad del agua).

En la segunda fase se incluyó zonas en la parte sur occidental del volcán Pichincha. Se ha descubierto que hay lugares con gran riqueza y de gran extensión, pero también hay zonas pequeñas que están en alto riesgo, como el bosque protector de Mashpi.

Hay especies amenazadas, muchas de ellas endémicas y que desaparecerán si sus hábitats son destruidos. Por eso, conociendo los componentes se está promoviendo la conservación

En el guión de la exposición, denominada Quito Biodiverso, se exponen los siguientes datos sobre plantas, animales, anfibios, reptiles y peces.

La pitahaya propia de los valles secos de Guayllabamba, es endémica de Ecuador y Colombia. En el DMQ hay

2 330 especies de plantas, 254 son endémicas y 122 están en varias categorías de amenaza. “La riqueza de los flancos de la Cordillera Occidental es característica de la prolongación de la región del Chocó que va desde Panamá hasta el Ecuador”.

De los mamíferos destaca la musaraña ecuatoriana endémica. Habita solo en las estribaciones occidentales de los Andes ecuatorianos, desde Carchi hasta Bolívar.

Se la puede encontrar en Verdecocha, en el volcán Pichincha. Hay 109 clases de mamíferos, algunas importantes como el oso de anteojos, los micos Cebus y Cebus capuccinus, el mono aullador o la guanta con cola o pacarana.

En aves sobresale el zamarrito pechinegro, de los bosques de neblina del Pichincha. Es el ave emblemática de Quito, único en el mundo, endémico del Ecuador y en peligro crítico por la deforestación. Hay 540 variedades de aves.

En anfibios y reptiles está la rana Centrolene helodermata. Se la consideraba extinta en el país, pero sobrevive en el bosque protector Verdecocha. Se registraron 124 tipos de herpetofauna (77 anfibios y 47 reptiles). En cuanto a peces hay 22 especímenes, la mayoría está en los ríos de la cuenca del río Esmeraldas.

Los lugares que se han determinado con mayor riqueza biológica y con gran potencial de turismo ecológico son Mashpi, Yanacocha, Verdecocha, Maquipucuna , Pahuma, Saguangal, Lloa, Bosque de polilepys La Virgen, entre otros. En la exposición usted podrá conocer más detalles de este hallazgo ecológico en Quito.

Tenga en cuenta
Quito se asienta en el callejón interandino, entre los ramales occidental y oriental de la Cordillera de los Andes ecuatorianos y entre las estribaciones de la hoya de Guayllabamba.

Fuente:

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