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sábado, 4 de mayo de 2013

El pulso de Baños


Moisés Pinchevsky - Fotos : Victor Álvarez
Benoit Schumacher, Naoko Yamabe y Tetsuo Mitamura en el mirador Ojos del Volcán.
El volcán ya no espanta a los turistas en este poblado andino. Ahora se ha convertido en imán de aventureros.
El velo de nubes blancas no se disipa. Se mantiene cubriendo el volcán como si fuera un paño de seda fina dedicado a proteger un tesoro.
Pero eso no desanima a Benoit Schumacher, viajero nacido en Bruselas (Bélgica) hace 38 años, quien junto con su novia, la japonesa Naoko Yamabe, de 35 años, caminó durante dos horas montaña arriba, siguiendo el zigzag de una vía carrozable de adoquines y piedras, hasta llegar al elevado mirador Ojos del Volcán, en el sector conocido como las Antenas.
“En Bélgica no tenemos montañas. Un país con montañas tiene paisaje muy especial”, indica exhausto y sentado en una rústica banca de madera, esperando que los minutos despejen las nubes para admirar un Tungurahua humeante que considera un premio inapreciable de su visita a Baños. “¿En qué otro país puedes tener tan cerca un volcán activo?”.
A esa espera se suma el japonés Tetsuo Mitamura, de 43 años de edad y siete de recorrer el mundo. “En Colombia, un viajero francés me dijo del volcán. Tenía que venir a verlo”, indica en un español que aprendió en Guatemala, y sin temor a que una erupción violenta encienda su curiosidad con cenizas y lava. “No se siente peligro, solo admiración”.
El europeo y el asiático no se conocían, pero el camino los junta en ese mirador para compartir esa magnífica espera.

Visitas volcánicas

María del Carmen Freire, propietaria del hotel La Floresta, en el centro de Baños, indica que el volcán ha dejado de ser considerado una amenaza. “Casi todos mis huéspedes llegan preguntando cómo ver mejor el volcán. ¿Dónde vamos, qué hacemos?, me dicen siempre”.
Y ella les explica la ubicación de los miradores y que la mejor hora para verlo es entre 06:00 y 07:00, y al atardecer. “Aunque también les advierto que muchas veces pasa tapado (con nubes)”.
Este momento del turismo baneño es considerado una recuperación a la crisis que nació en 1999 con el inicio del proceso eruptivo del volcán y que provocó la evacuación obligatoria del poblado desde el 17 de octubre de ese año, hasta el retorno a la fuerza motivado por los pobladores el 5 de enero del 2000.
Los meses y años posteriores fueron de picada para el turismo de Baños, hasta que una nueva erupción producida en el 2006 generó otro fenómeno: “los turistas comenzaron a darse cuenta de que el volcán es un atractivo. Y llegaron más viajeros, sobre todo extranjeros”, señala Freire, cuyo hotel mantiene un 50% de ocupación, especialmente los fines de semana. Esa cifra se reporta en la mayoría de hospedajes, que suman unas 4.000 camas, con tarifas que van entre $ 8 y $ 20 por persona en el 90% de la oferta hotelera, indica Guido Calderón, propietario del hotel Monteselva.

Más recursos

El volcán Tungurahua (5.016 m) inició su proceso eruptivo en 1999. Este mes se han reportado “cañonazos”. Foto de noviembre anterior.
Calderón considera que Baños debería aprovechar mejor la presencia del Tungurahua. “Los pobladores hemos aprendido a convivir con el volcán activo, y lo mismo está ocurriendo ahora con los turistas, que deberían vernos como un paraíso geológico y destino científico. Baños debería tener un centro de interpretación del volcán, un museo relacionado al volcán, con geólogos que expliquen este fenómeno”, dice el empresario, que aplaude la iniciativa del Gobierno de proponer a Baños como Geoparque Turístico de la Unesco.
Este programa internacional busca integrar territorios que tengan patrimonios geológicos en una estrategia de conservación y desarrollo sostenible socioeconómico y cultural. En Sudamérica ya existe uno: Araripe en Brasil, y Baños apunta a convertirse en el segundo. La Red Mundial, hasta septiembre del 2011, sumaba 87 geoparques en 27 países.
Esa declaratoria elevaría la imagen turística de Baños, afianzado hoy exclusivamente como destino de aventura y deportes extremos.
Esa fama atrajo a la española Itxaro Solar, maestra de 32 años que a las 09:10 del viernes anterior desayunaba en una cafetería en la calle principal del poblado. “Muchos amigos me dijeron que venga por las caminatas y los paisajes”. A pocos metros cruza la calle el argentino Yair López, agente de seguros de 24 años, acompañado de cuatro compatriotas. “Con mis amigos vinimos desde Buenos Aires por los deportes extremos. Luego iremos a Montañita y Quito”.
Ninguno de ellos conocía sobre la erupción del volcán Tungurahua. Pero es distinto con Luis Aguirre, guayaquileño de 48 años, que llegó a Baños con su esposa, tres hijos y suegros. A eso de las 10:00 contrataban un tour en chiva que por $ 5 por persona los llevaría por la Ruta de las Cascadas (vía a Puyo) para pasar por túneles en la montaña, cruzar por sobre el río Pastaza en tarabita ($ 1,50, opcional), volar en los cables de las tirolinas ($ 10) o realizar un salto de péndulo desde el puente del río Blanco ($ 10). Ellos eran unos de los pasajeros de las diez chivas diarias que transitan con unos 20 pasajeros en promedio. Y los fines de semana la cifra se duplica.
Y por la noche Aguirre y su familia pensaban tomar el tour nocturno hacia el mirador de Bellavista, que sale cada noche desde varias operadoras del centro para brindar a los turistas la posibilidad de contemplar la cumbre encendida del volcán, además de observar espectáculos con comediantes. Pero puede ocurrir que las nubes impidan ver el volcán. “Estamos muy entusiasmados con verlo. Que salga, que salga, que salga”.
Pocas horas después, igual llamado hacían Benoit Schumacher, Naoko Yamabe y Tetsuo Mitamura en el mirador Ojos del Volcán. Aquel día no salió el Tungurahua. El manto de nubes lo cubrió durante todo el día. Pero prometieron regresar al día siguiente en una mañana transparente en que las nubes –¡entonces sí!– se apartaron de la montaña para mostrar su humeante y monumental tesoro.

EL VIGÍA DEL VOLCÁN

Carlos Sánchez
Baños de Agua Santa (1.820 msnm) cuenta con cinco miradores empleados por los turistas para contemplar el volcán. En el lado norte está el mirador Ojos del Volcán (2.708 msnm), donde el Municipio de Baños espera construir más facilidades para el turista.
En el lado oeste está el ubicado en el caserío de Pondoa (2.497 msnm), donde opera una hostería de turismo comunitario, en las faldas del propio volcán.
Al suroeste de la urbe está el mirador de la Virgen, que exige subir más de 400 escalones.
Por el sureste está el mirador más popular: el de Bellavista (2.100 msnm), adonde enrumban las chivas nocturnas. Más arriba en la zona de Runtún está el conocido como la Casa del Árbol (2.630 msnm), que tiene efectivamente una pequeña casa levantada sobre un árbol de unos 20 m de altura.
Pero lo más característico de ese sitio es la presencia de don Carlos Sánchez, propietario de ese terreno, donde el Instituto Geofísico ha instalado sensores para medir la actividad del volcán. Sánchez es conocido como el vigía del Tungurahua, actividad que realiza como voluntario.
“Cuando regresé de la evacuación de 1999 le agradecí a Dios y le prometí que me dedicaría a servir a Baños y al turismo”, indica este exmilitar y campesino que se dedica a vigilar la actividad del volcán, “ya que los equipos técnicos registran cierta información, pero es necesario tener a alguien que observe el volumen de material descargado o las explosiones”.
Sánchez considera que es su responsabilidad estar pendiente de la actividad del volcán para alertar oportunamente a los baneños si existe alguna explosión.
El mayor experto en volcanes en el país es Hugo Yepes, director del Instituto Geofísico, quien no observa cambios drásticos en el volcán a corto o mediano plazo, por lo que propone manejar el turismo con prevención.
El presidente Rafael Correa pasó con su familia en este cantón con motivo de su cumpleaños, el 6 de abril.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

jueves, 13 de septiembre de 2012

HOY.com.ec presenta un especial turístico sobre San Pedro, en Baños

Sin duda alguna disfrutar de la naturaleza es una experiencia que en el Ecuador se puede vivir en distintos rincones, sea en la Costa, la Sierra, el Oriente y en Galápagos.

En esta ocasión HOY.com.ec presenta un especial sobre un lugar natural a tres horas y media de Quito, en donde el turista podrá disfrutar de la vegetación, la armonía con la naturaleza, el fluir de un río de aguas cristalinas, descender a una cascada, bañarse en ella y llenarse de energía. Observar aves en su entorno natural, cruzar en la primera tarabita motorizada del país, degustar de exquisitos frutos, hospedarse en una hostería en medio de la montaña, entre otras actividades. 

Toda esta experiencia llena de vida podrá disfrutarla en la comunidad de San Pedro a escasos 15 minutos del cantón Baños de Agua Santa, en la provincia de Tungurahua. 

"San Pedro, un rincón natural en Baños", es un especial que muestra la belleza natural de esta zona del país, que alberga una extensa vegetación, flora y fauna que el turista podrá descubrir al cruzar sobre el río Pastaza en un tarabita que recorre una extensión de 400 metros de largo, y a 180 de altura. Mientras se transporta en ella se pueden observar otras vertientes, así como el cañón del río. 

Una vez que se llega al otro lado de la carretera Baños - Puyo, un camino de piedras y de flores le invitan al turista a sumergirse en un entorno natural, a visitar el caserío San Pedro, a descubrir el sonido del agua mientras recorre el río, a bañarse en el agua cristalina de la cascada, a pescar truchas en las distintas piscinas que los moradores han construido, o si prefiere degustar de platos gourmet y hospedarse en medio de la montaña y rodeado de la naturaleza, la hostería Shuglaya le ofrece unas acogedoras cabañas. 

San Pedro está ubicada en el kilómetro 12,7 de la vía Baños Puyo, en medio de las parroquias de Ulba y Río Verde. (CIGS)


Fuente: HOY.com.ec Quito, Ecuador

jueves, 24 de marzo de 2011

Aguas calientes

Piscinas de la Virgen (Baños, Tungurahua) opera en el día y en las noches.

Regalo de la tierra

El territorio ecuatoriano está salpicado de diversos manantiales de aguas termales que proporcionan salud y entretenimiento. Aquí algunas opciones.

Baños, Tungurahua
A tres horas al sur de Quito, Baños de Agua Santa cuenta con cinco complejos municipales: piscinas de la Virgen (en el centro, junto a la cascada de la Virgen, operan también en la noche), Modernas (junto a la anterior, en la calle Martínez), El Salado (zona de El Salado), Santa Ana (a la salida de Baños hacia Puyo) y Santa Clara (de agua mineral, llamada El Cangrejo, al final de la calle Santa Clara), las cuales reciben a nacionales (fines de semana) y extranjeros (especialmente entre semana, en las tardes y noches).
Informes: (03) 274-0483.

Hostería Durán
Baños, AZUAY
Ubicada a 8 kilómetros al suroeste de la capital azuaya, la parroquia de Baños posee vertientes subterráneas ubicadas a lo largo de una falla volcánica de más de 10 kilómetros de longitud. El agua en estado natural es de tipo “hipotermal” y emerge a la superficie a una temperatura de 78 °C (la temperatura más alta en el Ecuador). Balnearios y hosterías locales someten al agua a un proceso de enfriamiento (hasta los 38 °C o 40 °C) y canalización para llevarla hasta sus termas, piscinas y baños turcos.
Informes: Hostería Durán (07) 289-2485; H. Rodas (07) 289-2161.

Termas de Papallacta.
Papallacta, NAPO
Termas de Papallacta está a orillas del río Papallacta, donde opera con nueve piscinas termales y tres de agua fría, un hotel, un spa y un dispensario médico especializado en termalismo. La riqueza hidrotermal de Papallacta se debe a su ubicación entre los volcanes Cayambe y Antisana. La temperatura de las piscinas fluctúa entre 36 °C y 40 °C. Sus aguas son sulfatadas, sódicas, cálcicas, cloruradas y ligeramente magnésicas, las cuales tienen fama por sus cualidades para mejorar la función intestinal, también como desinflamatorias, diuréticas, antirreumáticas y sedantes.
Informes: (02) 256-8989, 250-4787.

Chachimbiro, Imbabura
Termas Hostería Chachimbiro, a 50 minutos de Ibarra u Otavalo, es una empresa comunitaria que beneficia a poblaciones del cantón Urcuquí. Posee cinco piscinas termales para adultos con toboganes, área infantil con piscina, restaurante, bar con karaoke y sala de juegos. El área termo-spa cuenta con sauna, baños turcos naturales, jacuzzi natural, tinas de hidroterapia e hidromasajes con chorros de agua termal y dos piscinas termales.
Informes: (06) 292-3633, 264-8064.

Baños de San Vicente está a una hora y media de Guayaquil.
San Vicente, Santa Elena
Sus tres piscinas de aguas termales y una poza natural con lodo volcánico componen el principal atractivo de este centro turístico ubicado en el kilómetro 119 de la vía a Salinas.
El complejo promociona sus propiedades medicinales y terapéuticas para el reumatismo, lesiones musculares afecciones respiratorias y del oído, arteriosclerosis y perturbaciones del sistema nervioso.
Informes: (04) 253-5100.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

viernes, 4 de marzo de 2011

5 Lugares para el ecoturismo

Estudiantes de la Escuela Superior Politécnica visitaron la Reserva Faunística Cuyabeno, en la provincia de Sucumbíos.

Recorridos por ríos armonizados con el trinar de millares de aves, de ruidosas colonias de loros multicolores, del eco de manadas de monos; acompañados de la presencia de delfines rosados, manatíes, caimanes en medio de árboles gigantes.

La zona es una de las áreas protegidas ecoturísticas más visitadas del país, en sus 603.380 kilómetros cuadrados de superficie. Alberga más de 550 especies diferentes de aves: 60 especies de orquídeas; más de 350 especies de peces; una gran variedad de reptiles como las anacondas, caimanes y tortugas de río. Además de 12.000 especies de plantas. Y muchas especies de mamíferos, incluyendo el increíble tapir.

Se trata de la Reserva Faunística Cuyabeno creada como zona protegida el 20 de noviembre 1979. De clima tropical, la zona cubre la mayor parte oriental de la provincia de Sucumbíos hasta la frontera con el Perú y es una de las opciones de destino ecoturístico para los amantes de la naturaleza durante el próximo feriado.

El sistema lacustre más visitado son las 14 lagunas de Cuyabeno, interconectadas entre sí y fáciles de confundir cuando se inunda la zona. Los sitios de mayor flujo turístico son las lagunas Grande, Caimancocha, Patococha y la Quebrada de la Hormiga. 

Al sitio se puede llegar a través de Lago Agrio en buses desde Quito que tardan entre 6 y 8 horas, o media de hora de vuelo si es vía aérea. Aquí es necesario coordinar con una operadora de turismo para el traslado a Tarapoa y al puente Cuyabeno, unas dos horas en carro.
La cascada La Chismosa, a 900 metros sobre el nivel del mar, es uno de los múltiples atractivos de Podocarpus, Zamora.
Desde el puente Cuyabeno a la Laguna Grande en canoa se necesitan también unos dos horas y media. El costo de acceso al área protegida es de 2 dólares para mayores de 16 años y 50 centavos para menores a esa edad, personas de la tercera edad y discapacitados, según las tarifas dispuestas por el Ministerio de Ambiente. Aparte, las empresas de turismo fijan costos por recorridos y guías.

Si el deseo es recorrer la montaña, en el Parque Nacional Llanganates la ropa abrigada es necesaria para recorrer las rutas de las 219.707 hectáreas, del área protegida que registra temperaturas según la altitud. 

La zona alberga aproximadamente el 12% de las aves existentes en la parte continental del país; en los páramos y bosques altos andinos se ha identificado el 47,8% de las especies de mamíferos presentes en la zona norte del Ecuador. Además de observación de especies como el oso de anteojos, venado, cervicabra, mono machín, tapir, jaguar, puma, puerco espín, guanta y oso hormiguero.

Un recorrido silencioso es necesario para que sea posible el avistamiento de especies de patos, la gaviota andina, curiquingue, cóndor, congos, pilco real o pollito; y, los colibríes, real, bunga y pico espada.

Declarado como Parque Nacional el 18 de enero de 1996, el área está localizada entre las provincias de Tungurahua, Cotopaxi, Napo y Pastaza.
Para recorrer las rutas de las 219.707 hectáreas del Parque Nacional Llanganates es necesario llevar ropa abrigada.
Otro de los senderos ecológicos es el corredor Llanganates-Sangay que se extiende a lo largo de la cuenca del río Pastaza, desde Baños en un tramo de unos 47 km, donde se encuentra una variedad de flora y fauna endémicas de la zona, además de atractivos turísticos como cascadas y tarabitas.
Esta ruta, también es conocida como el hogar del oso de anteojos y es parte del primer corredor ecológico oficialmente nominado en Ecuador: Llanganates-Sangay, que en el 2005 fue declarado Regalo de la Tierra por la organización internacional World Wildlife Fund.

La zona asimismo posee un sistema lacustre con más de 40 lagunas. A la reserva natural se llega a través de varias rutas de ingreso que parten desde Patate, principalmente desde el sector El Triunfo.

Más lagunas también se encuentran en el Parque Nacional El Cajas, que está ubicado en la provincia del Azuay. 

En sus 28.544 hectáreas alberga más de 235 lagunas, entre las más importantes están Lagartococha, Osohuaycu, Mamamag o Taitachungo, Quinoascocha y La Toreadora.

Las principales zonas de visita son Llaviucu y la de recreación Toreadora, donde existen senderos autoguiados y un refugio de montaña para pernoctar.
Lagunas de Lagartococha, Osohuaycu, Mamamag o Taitachungo, Quinoascocha y La Toreadora, atracciones del Parque El Cajas.
En el sitio se pueden observar con facilidad conejos, patos y truchas. Además existen venados de cola blanca, venados del páramo, curiquingues, tapir andino, gaviotas andinas y otras aves del páramo.

Para quienes prefieren rutas especificas para la observación de aves, reptiles o plantas de la zona es necesario coordinar la visita con un guía a través de las empresa de turismo.

Además del costo de ingreso al área protegida, quienes opten por dormir en el refugio deben cancelar dos dólares adicionales, en el caso de turistas nacionales, y $ 4 para extranjeros. Es necesario llevar una bolsa para dormir. En el lugar también hay restaurante desde las 10:00 hasta las 15:00. 

El clima oscila entre los 2 y 20 grados centígrados por lo tanto, además de ropa abrigada, zapatos deportivos, es necesario bloqueador solar y una gorra. El lugar es de fácil acceso a través de la vía Cuenca Molleturo y el horarios de ingreso es de 8:00 a 16:00 de lunes a domingo.

Si la opción es la zona costera, el Parque Nacional Machalilla, el área protegida más extensa de la costa ecuatoriana, incluye atractivos terrestres y marinos. Senderos dentro del Parque conducen a sitios como Los Frailes o el bosque húmedo de San Sebastián. Para visitar este último lugar son necesarios dos días, lo que implica pernoctar en carpas. Para llegar a este lugar, además de los dos dólares por el ingreso al Parque, el guía cobra $ 30 diarios y otros $ 10 si el traslado es en caballo.
Parque Nacional Machalilla, en Manabí, el área protegida más extensa de la costa, incluye atractivos terrestres y marinos.
En estos bosques es posible observar al mono machín colorado, venado encerado, puercos sahinos, armadillos, cusumbo o cuchucho. Mientras en el área marina está representada principalmente de cetáceos (ballenas y delfines).

Explorar el mar con el buceo y el snorkel es otra de las opciones en el PNM. La Isla de la Plata es una de esas rutas. Operadores turísticos en Puerto López ofrecen el servicio desde $ 30 a $ 40 por visitas que incluyen además del lunch y recorridos por senderos donde se puede observar aves marinas. 

En el área se han registrado 270 especies de aves.

Más aves y en un sitio también cálido se pueden observar en el bosque Bombuscaro del Parque Nacional Podocarpus (PNP), uno de los mayores atractivos del área por la abundante vegetación que lo rodea y entre cuyos senderos están los loros de cuello blanco. 

A este lugar se llega tras una caminata de unos 800 metros, previo un recorrido en vehículo de 6 kilómetros desde la ciudad de Zamora. 

Esa es una de las rutas más visitadas en el PNP, ubicado entre las provincias de Loja y Zamora Chinchipe y con 146.280 hectáreas. Es el área más diversa en avifauna con 629 especies, acogiendo entre su vegetación al 37,5% de plumíferos del país. Mientras, entre los mamíferos se destacan el oso de anteojos, puma, tigrillo, entre otros. 

Por su especial biodiversidad el PNP es parte de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera, que integran los principales espacios naturales del planeta.

sábado, 26 de febrero de 2011

El ‘jardinero de los bosques’, captado en imágenes inéditas

Se le llama también danta de montaña porque vive en los páramos y bosques montanos de los Andes de Colombia, Ecuador y norte de Perú.
Imágenes inéditas, captadas a través de trampas cámara colocadas en San Antonio de Puntzán, norte del Parque Nacional Sangay (parte oriental del volcán Tungurahua) muestran a diferentes tapires andinos en actividad, en el que podría ser uno de sus últimos refugios de esta especie en Ecuador.

Las fotos son el resultado del Proyecto de Conservación del Tapir Andino (PCTA), que con apoyo del Grupo Especialista de Tapires de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), Finding Species, Centro Ecológico Shanca Arajuno y la Fundación Óscar Efrén Reyes, se enfocan en el estudio y cuidado de las poblaciones de esta especie en las estribaciones orientales de los Andes centrales. 

El plan, que se ejecuta desde junio del 2007, se concentra en unas 24 mil hectáreas y además del Sangay incluye al Parque Nacional Llanganates.

El tapir andino (Tapirus pinchaque) es un tímido y mítico herbívoro, al que también se llama danta de montaña porque reside en los páramos y bosques de los Andes de Colombia, Ecuador y el norte de Perú. Sin embargo, por la extensa colonización humana ha visto reducido su hábitat hasta el punto de estar confinado a zonas de difícil acceso.

Según datos de la UICN, el tapir está en la lista roja de especies amenazadas del planeta y otros estudios estiman que no quedan más de 2.500 en los Andes de los tres países, por lo que se lo ha catalogado en peligro de extinción.

Hugo Mogollón, director ejecutivo de Finding Species, explica que los parques Sangay y Llanganates, y el corredor que existe entre ellos desde la ciudad de Baños (Tungurahua), representa uno de los remanentes más grandes de hábitat del tapir. Las fotografías con trampas cámara, en total 14 instaladas por ahora en Sangay, son las primeras logradas en el país con esta investigación.
Desde diciembre del 2010 se colocaron en un área del Parque Nacional Sangay cámaras con un sensor de movimiento. Aquí aprecia un tapir adulto con una cría (suelen ser animales solitarios, según estudios).
Una experiencia similar y con esa tecnología se dio en Perú, en julio del 2010, con las primeras fotos de tapires captadas en el Santuario Nacional Tabaconas Namballe (SNTN), un área natural protegida.

Luis Sandoval, experto del Grupo de Especialistas en Tapires de la UICN, cuenta que los equipos son colocados en sitios estratégicos del bosque, de manera que pasan desapercibidos para el animal. Funcionan mediante un censor infrarrojo que dispara cuando algo pasa frente a ellos. Una vez captadas las imágenes, se analizan características como manchas o cicatrices para reconocer diferentes individuos y estimar la cantidad de tapires que están en ese sitio, así como sus patrones de comportamiento y actividad.

Andrés Tapia, uno de los investigadores que dirige la Estrategia Nacional de Conservación de los Tapires, añade que gracias a las fotografías los datos sobre la presencia de la especie dejaron de ser anecdóticos, es decir, basados en entrevistas o encuestas a la población; e indirectos (con la observación de huellas o rastros), por lo que el estudio adquiere mayor valor científico.

De hecho, los análisis preliminares basados en lo captado por las cámaras revelan que en las tardes y madrugadas los tapires tienen mayor actividad. Adicionalmente, se han ido trazando los lugares en donde los tapires pueden estar con la búsqueda de huellas, heces, rastros de plantas comidas, proceso conocido como “ramoneo”, y poco a poco construyendo la historia natural de este animal.

La danta cumple una función vital en el funcionamiento de los bosques. Además de ser el alimento de carnívoros como los pumas y osos, se encarga de dispersar especies vegetales de las que se alimenta. Las semillas pasan por su sistema digestivo y salen listas para germinar. Por eso también se le conoce como “el jardinero de los bosques”.

Diana Bermúdez, bióloga asociada a Finding Species, cuenta que este herbívoro se alimenta de más de 300 especies vegetales, por lo que su desaparición significaría una pérdida del equilibrio para otras especies. La danta sufrió una intensa cacería en décadas pasadas, pues su carne, según creencias locales, es apetecida porque se cree que tiene propiedades curativas, “mágicas” e incluso afrodisiacas.
Desde diciembre del 2010 se colocaron en un área del Parque Nacional Sangay cámaras con un sensor de movimiento. Aquí otra especie alimentándose.
Segundo Rodríguez, habitante de la parroquia El Triunfo, cantón Patate, zona de influencia del Parque Llanganates, comenta que cuando llegaron los primeros comuneros a esta zona había tantos tapires que pudieron vivir mucho tiempo de su carne mientras sus tierras estaban listas para producir y sus potreros aptos para el ganado.

Hoy, él es uno de los principales conservacionistas locales de la especie y quien impulsó junto a otros comuneros la creación del bosque protector que en 1996 se convirtió en el Parque Llanganates. Nelson Palacios, habitante de San Antonio de Puntzán y de unos 60 años, es otro conocedor del bosque. Guía a los científicos por las montañas y protege a la especie de cacerías.

Aunque para Juan Pablo Reyes, de la Fundación Óscar Efrén Reyes, hay amenazas más peligrosas, como la construcción de carreteras, proyectos hidroeléctricos, la minería y la ampliación de monocultivos agrícolas y forestales, lo cual debería considerarse antes de otorgar licencias ambientales.

Conscientes de que las comunidades situadas en el área de influencia de los parques son actores determinantes en la conservación, el PCTA ejecuta programas educativos para orientar a la población, dirigidos a niños y adultos.

Sin embargo, a criterio de Verónica Quitigüiña, analista de Políticas de Finding Species, las autoridades también deben involucrarse. Mogollón afirma que se ha trabajado en coordinación con el Ministerio del Ambiente y las administraciones de los Parques Nacionales involucrados, así como con algunas entidades extranjeras y locales que hacen posible el financiamiento de este estudio.

“Los datos científicos y las fotografías refuerzan nuestro trabajo, pero esta especie será protegida donde las comunidades la aprecien. El PCTA trabaja para crear ese aprecio”, expresa.

martes, 1 de febrero de 2011

Humedales andinos, delicados defensores de la contaminación

La Laguna de Cube, dentro de la Reserva Ecológica Mache Chindul, es considerada un Humedal Ramsar desde el 2002.

Extensiones de marismas cuya profundidad en marea baja no exceda los seis metros, pantanos, superficies cubiertas de agua natural o artificial, permanente o temporal, estancada o corriente, dulce o salada, estos son los humedales. Así lo define el Convenio sobre Humedales o Ramsar, firmado el 2 de febrero de 1971 a orillas del Mar Caspio, en la ciudad iraní de Ramsar.

Desde entonces, el 2 de febrero de cada año se recuerda como el Día Internacional de los Humedales. Ecosistemas que actúan como reguladores de agua, fuente de suministro para grandes poblaciones y actividades agrícolas; como regulación del cambio climático global, a través del almacenamiento de una gran proporción del carbono fijado en la biosfera, gracias a que la vegetación predominante, los bofedales, actúan como almohadillas absorbentes, entre otras funciones primordiales en la estabilidad ecosistémica del planeta.

A fines de diciembre pasado, Fundación Eco Ciencia publicó el informe final de su Proyecto de valoración económica de humedales altoandinos, una investigación de siete meses en la que se establece la función de los humedales como un servicio ambiental, y a este se le atribuye un valor económico.

Adriana Flachier, responsable del proyecto, explica que es bastante difícil asignarles una cifra a los “servicios” que presta la naturaleza, pero lo hicieron para concienciar sobre el importante trabajo que estos ecosistemas brindan.

En esa investigación se toman como puntos de estudio el sistema Oña-Nabón-Saraguro- Yacuambi, entre Azuay, Loja y Zamora Chinchipe, y el frente suroccidental de Tungurahua. 

En la primera zona de estudio, de 218 hectáreas, ¿cuánto costaría una construcción artificial (reservorio) que regule el agua de los ríos? El documento informa que el costo sería de $ 696,9 miles por año, es decir, $ 3.196,8 por hectárea. Pero este es un trabajo que los humedales de páramo lo brindan gratis.

En el mismo espacio, ¿cuánto costaría atrapar la misma cantidad de carbono que atrapan los suelos de almohadillas? Costaría $ 13.340,62 por hectárea, es decir, $ 2,9 millones. Servicio ambiental que estas sábanas verdes proporcionan también sin costos. 
El musgo es una de las especies predominantes en los humedales de páramo, así como las almohadillas que se forman en las superficies de suelos y pantanos.
En la segunda área de estudio, de 1.971 hectáreas, en la provincia de Tungurahua, el valor económico del servicio ambiental de provisión de agua asciende a $ 196,4 miles por año; mientras que el servicio de almacenamiento del líquido llega a $ 6,5 millones, es decir, a $ 3.299,2 por hectárea.

En casi 2.000 hectáreas de bofedales, ¿cuánto costaría igualar la retención de carbono? Ese servicio hasta ahora brindado por la naturaleza costaría $ 7.787,3 por hectárea. Un total de $ 15,3 millones, según el Proyecto de Fundación Eco Ciencia, que también realizó la comparación de la capacidad de absorción de agua y carbono de los humedales intervenidos y no intervenidos.

En las 11 provincias de la región Sierra se ubican 59 humedales altoandinos, 36 grandes sistemas y 23 asilados. Entre todos suman 661.309 hectáreas, considerando sus microcuencas de alimentación de agua. 

Con tal cantidad de humedales y las óptimas funciones que poseen podría decirse que la cantidad de agua en los ríos es la indicada y que los niveles de dióxido de carbono son bastante bajos; sin embargo, estos ecosistemas altamente sensibles son más vulnerables a la degradación ambiental y a los efectos del cambio climático.

Flachier explica que estos ambientes sufren presiones a través de actividades invasivas como la ganadería, que compacta el suelo; la expansión de la frontera agrícola, que incluye drenajes, contaminación por químicos y la eliminación de desechos; la construcción de carreteras y represas, que influye en las funciones ecosistémicas y sociales de los humedales, entre otros factores.

La investigación también compara la eficiencia de los entornos intervenidos y no intervenidos. El sistema no intervenido de Oña-Nabón-Saraguro- Yacuambi, en Loja, reflejó retener el 87,45% de humedad, en promedio. Mientras, un sitio intervenido por la ganadería, del frente suroccidental de Tungurahua, solo mantiene el 60,8% de humedad, en promedio, perdiéndose la capacidad de almacenamiento de agua.

Con la intención de llegar a las autoridades, reflejando el valor ambiental en dólares, Fundación Eco Ciencia, con el apoyo del Ministerio del Ambiente, la Universidad Técnica Particular de Loja y la Fundación Wetland International, exaltan estos complejos, diversos e importantes ecosistemas húmedos.
Reconocimiento
Según el sitio web del Ministerio del Ambiente, Ecuador tiene trece humedales reconocidos como Ramsar, es decir, de importancia internacional, entre estos están el Parque Nacional Cajas, en Azuay; el Parque Nacional Machalilla, en Manabí; la isla Santay, en Guayas; la Laguna de Cube, en Esmeraldas, entre otros.

Esta última, ubicada dentro de la Reserva Ecológica Mache Chindul, recibió el Premio Internacional de Humedales 2010 en la categoría Globo Verde: por mejores prácticas de restauración de humedales.

Este premio es un reconocimiento a la gestión de la Laguna de Cube y a sus pobladores, quienes llevan a cabo varias iniciativas para conservar este lugar tanto por sus características ecológicas como por sus valores hidrológicos. 

La Laguna de Cube fue declarada como Sitio Ramsar en el año 2002, en el marco de la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional, y en sus alrededores habita una gran diversidad de plantas, aves, anfibios y reptiles. Además, en el área se constituye un reservorio natural de agua que permite controlar las inundaciones en tierras bajas. 

En el sitio, las fundaciones Conservación Internacional, El Kaimán y Jatun Sacha, mediante la ejecución de varios proyectos de reforestación, educación, saneamiento ambiental y actividades de ecoturismo comunitario, intentan fortalecer la capacidad de organización de los habitantes de la zona.

Fuente: eluniverso.com

viernes, 14 de enero de 2011

Riqueza biológica e histórica dividida en cuatro provincias

El sistema lacustre Anteojos, uno de los sitios representativos del área, está ubicado en la zona norte del Parque Nacional, en el cantón Salcedo, Cotopaxi.
Áreas protegidas
Cerro Hermoso, traducción de la palabra Llanganates, que da nombre a esta cordillera andina, es uno de los puntos más emblemáticos del pueblo inca, según cuenta la historia tradicional, pues era el lugar donde se realizaban los diferentes ritos ancestrales. Hoy, ese cúmulo de tierra está dentro del Parque Nacional Llanganates (PNLL) y continúa atrayendo a turistas e investigadores que quieren sentirse cerca del sitio donde, supuestamente, el guerrero Rumiñahui escondió el tesoro de Atahualpa.

Pero esta formación geológica es solo uno de los atractivos del Parque, su riqueza biológica se destaca también en forma líquida. El PNLL, creado en 1996 y que ocupa parte de las provincias Cotopaxi, Tungurahua, Napo y Pastaza, está destinado a proteger el sistema lacustre de Pisayambo, por el extremo occidental, desde donde se puede llegar a miradores que permiten apreciar en toda su extensión las lagunas de Quilopaccha, hacia el norte, y Conchas Negras, Aucacocha, de los Leones y Yanacocha, hacia el sureste, entre otras formaciones rodeadas vegetación de páramo, almohadillas que absorben la humedad.

Sin embargo, pese a las riquezas ecológicas, a la presencia de cóndores, halcones y tucanes, todos en peligro de extinción, no existen investigaciones científicas actualizadas. El Plan de Manejo del área, elaborado en 1998, refiere la presencia de 231 especies de aves, 46 de mamíferos y 23 de anfibios y reptiles. Sobre esta base, la Unidad Internacional para la Conservación de la Naturaleza registra en el 2006 siete tipos de aves amenazadas, entre ellas están la pava carunculada y la tangara montana enmascarada. 
Las 184 especies de flora atraen a diferentes tipos de colibríes que se nutren del néctar de las flores.

El hogar del oso de anteojos es parte del primer corredor ecológico oficialmente nominado en Ecuador: Llanganates-Sangay, que en el 2005 fue declarado Regalo de la Tierra por la organización internacional World Wildlife Fund, máximo galardón que entrega esta entidad, en reconocimiento a la diversidad natural de la zona.

Sin embargo, durante un recorrido de este Diario, efectuado a mediados de diciembre en la parroquia San José de Poaló, del cantón Píllaro, Tungurahua, en uno de los ingresos controlados al Parque, moradores de la zona que prefieren mantener su nombre en reserva por temor a represalias comentan que comuneros ingresan a caballo por los senderos del área protegida para pescar y cazar. 

Comentan incluso que hace unos años a través de la Junta Parroquial se denunció a funcionarios del Ministerio del Ambiente para que hagan el control, pero que recibieron amenazas para que no se revele a los infractores. Los pobladores coinciden que no pasó nada después de su aviso y que las actividades irregulares siguen. 
La historia narra que Cerro Hermoso, de 4.638 metros de altura, era el punto central de los rituales incas.
El director de la Regional 3 del Ministerio del Ambiente, Hugo Paredes, admite que los ocho guardaparques que ahí laboran son insuficientes para realizar un control adecuado, cuando, según él, se necesitan 16. Añade que si, al menos, cuentan con ese número, es gracias a convenios con los municipios de Salcedo y Píllaro, y por el fondo de páramos del Gobierno Provincial de Tungurahua, instituciones que aportan con seis guardaparques que se suman a los dos contratados por el Ministerio de Ambiente.

Las 219.707 hectáreas del Parque se dividen en ocho tipos de vegetación: páramo herbáceo, de frailejones y de almohadillas, herbazal lacustre montano alto, bosque siempre verde montano alto, bosque de neblina montano, bosque siempre verde montano bajo y páramo pantanoso, cuyos suelos son extremadamente sensibles. 

El Plan de Manejo del área refiere la quema de pasto y la pesquería ilegal como las principales amenazas. Paredes explica que los habitantes de las zonas aledañas propician la quema de pasto para generar el crecimiento de hierba fresca, alimento para el ganado. Mientras, la pesca furtiva, según el funcionario, representa una amenaza debido al tipo de captura que se realiza, por ejemplo, el uso de redes industriales, que arrasan con las especies en etapa juvenil, causa desequilibrio en las poblaciones de estos nadadores. 
El tapir de montaña forma parte de las 46 especies de mamíferos registradas en el Plan de Manejo.
Pero Orley Ochoa, responsable del área, niega la recurrencia de actividades ilícitas dentro del área. Él refiere que aunque la presencia de ganado continúa deteriorando la frágil vegetación de los páramos, la cantidad de individuos ha disminuido gracias a la delimitación parcial de la zona, la presencia de guardaparques en sitios estratégicos y los programas de concienciación ejecutados.

Además destaca la reducción de la quema de bosque, indicando que solo entre agosto y septiembre del 2009 se dieron, en promedio, tres incendios semanales; mientras que en el 2010 se registraron cinco. Los incendios suelen ser provocados por los moradores, que buscan capturar conejos o generar nuevo pasto para el ganado. 

Los logros que mencionan Paredes y Ochoa se deben, según coinciden, a los controles y decomisos de redes para pesca, y de especies capturadas, como loros, tortugas, boas, culebras, serpientes y monos, que cuando no han sido maltratados en forma severa ingresan al plan de reintroducción.
La belleza y riqueza de los lagos en zona del Llanganates.
Ante las irregularidades en el control, el responsable del área, Orley Ochoa, pone el primer trimestre del 2011 como fecha tentativa para la presentación de un Plan de Manejo actualizado, donde se identificarán ejes de trabajo y acción que permitan reducir las amenazas, establecer límites con respecto al turismo, fomentar la conservación y estrategias para que el Parque siga siendo un humedal para la vida, por albergar más de 60 lagunas. 

Mientras, Paredes explica que con respecto al avance de la frontera agrícola, otra de las amenazas, el próximo Plan de Manejo colocará como meta la delimitación física del área, que evite el ingreso de reses. Así como también incrementar los puestos de control y motivar la colaboración de la población aledaña para que dé aviso de la tala de madera en la zona de amortiguamiento, otro peligro reconocido que afecta sobre todo a las parroquias Río Negro y Río Verde del cantón Baños. 

Además aclaró que los planes de manejo requieren una inversión mínima de $ 50.000, monto superior al presupuesto asignado el año anterior, que osciló entre los $ 19.000 y $ 22.000.
Acuerdos
A través de convenios con el fondo de páramos del Gobierno Provincial y la empresa Hidroagoyán, generadora de la central hidroeléctrica Pucará, que está dentro del Parque, se ejecutará un monitoreo del volumen de líquido que se extrae, para evitar sacar más agua de la que ingresa, para mantener el equilibrio hídrico.

Paredes reveló que si bien se tiene que monitorear por lo menos dos años el flujo de agua para tomar una decisión final, los resultados preliminares señalarán si se excede o no en la extracción del agua. Esta investigación es necesaria porque la laguna de Pisayambo “bajó demasiado”, según los datos de las estaciones que se instalaron a mediados de este año.
Fuente: eluniverso.com

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