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viernes, 4 de diciembre de 2009

Un proyecto con la cascarilla de arroz ayuda al ambiente

Quemarla no es la solución, porque significa, aparte del costo económico, la emisión masiva de contaminantes al ambiente. Arrojarla al río tampoco, porque además de aumentar la sedimentación bloquea los canales de riego, y utilizarla como abono mucho menos, ya que arruina los terrenos de cultivos porque contiene gran cantidad de químicos y fertilizantes.

El problema representa más de 600 toneladas que cada año quedan como desperdicio en las piladoras de arroz del cantón Samborondón tras la extracción de la gramínea. En efecto, se trata del cereal, al que finalmente un proyecto le encontró una alternativa útil, económica y accesible que satisface a todos los afectados, sobre todo al medio ambiente. Se trata de la elaboración de bloques utilizando como materia prima esa cascarilla.

Para la naturaleza el proyecto representa un doble beneficio, porque además de la eliminación de la emisión de contaminantes al ser quemada, al reemplazar la arena por la cascarilla en la elaboración del bloque también se frena la extracción de este material de los ríos.

Más de un año de pruebas hidrófugas (sustancia que evita la humedad o las filtraciones) y de resistencia en laboratorios lograron convertir la mezcla de la cascarilla de arroz con  cemento y piedra en bloques para construir casas, cuya calidad se ajusta a los estándares internacionales, asegura Urbano Caicedo, director de la Escuela de Ingeniería Civil de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), una de las áreas involucradas en  este proyecto.

Económico, liviano respecto del bloque común y de carácter ignífugo (no se quema fácilmente) hacen del material asequible, incluso menos peligroso frente a terremotos o incendios, refiere Caicedo.

El proceso está listo y ahora los responsables se aprestan  a continuar con el plan para aplicarlo como una nueva alternativa de construcción de viviendas para familias de escasos recursos económicos. 

En el proyecto también interviene la Facultad de Arquitectura de ese centro de estudios superiores, donde ya se han elaborado maquetas con los prototipos de viviendas construidas utilizando cascarilla de arroz.

El proyecto surgió por iniciativa del Municipio de Samborondón, uno de los mayores productores de la gramínea.

Precisamente en ese cantón se planea la construcción de la primera villa modelo de 43 metros cuadrados, cuyo costo representa 6 mil dólares, incluidos los acabados. Pero ese valor puede bajar hasta en el 30% en la construcción de viviendas en serie, refiere Jorge Calderón, director del Centro de Investigaciones de la UEES.

El bloque, ligeramente más liviano que el común por el reemplazo de arena por la cascarilla, incluso puede fabricarlo el propio agricultor, a quien está orientado el proyecto y a quienes se capacitará para generar la autoconstrucción.

Además de bloques, la cascarilla de arroz también se utiliza en la fabricación de paneles que pueden ser utilizados como paredes o  para dividir ambientes. La resistencia está comprobada para soportar incluso casas de dos plantas, según indica el decano de Arquitectura.

En Samborondón ya está definido el lugar donde se construirá la primera villa modelo, proyecto que se concretará en los próximos días, indica el alcalde José Yúnez.

Cifras: Producción
20 mil Hectáreas. 
Es el área destinada a la producción de arroz en Samborondón.


viernes, 20 de noviembre de 2009

40 objetos surgen del reciclaje de plásticos

Guido Ramos impulsa la iniciativa de aprovechar los residuos plásticos en la elaboración de mangueras, recipientes, piletas... Procesa tres toneladas diarias.

Redacción Sociedad

sociedad@elcomercio.com

Solo las iniciativas individuales y aisladas como la de Guido Ramos intentan sacar provecho de la basura plástica que se produce en el país. Se calcula que en Quito y en Ecuador solo entre el 3% y 5% de estos desechos es reciclado.

Hace 27 años, Ramos decidió hacer de los cúmulos de basura su mina de oro. Con ayuda de técnicos extranjeros, armó un proyecto para volver útil a esa desagradable basura que contamina parques, ríos y el suelo en sí. De las 1 500 toneladas de basura que se generan a diario en Quito, el 14% corresponde a residuos plásticos.

Para ese propósito, armó su empresa Plástico Tortuga e importó máquinas trituradoras, fundidoras y amoldadoras que le permitan encaminar su propuesta a favor del medioambiente. Aunque también se ingenió en armar otras. Hoy tiene una fábrica, instalada en dos galpones grandes, en el sector El Inga, al este de Quito.

Pero Ramos advierte que solo le permite aprovechar los residuos plásticos de baja intensidad. Es decir, solo puede procesar el material usado en fundas y cubiertas de invernaderos.

En el país todavía no existe la posibilidad de reciclar las botellas elaboradas en material conocido como PET (en especial las descartables en las que vienen las gaseosas, agua o jugos). Hasta ahora únicamente hay quienes las recolectan para que sean enviadas desde el puerto de Guayaquil a China y a Japón, para que allá sean aprovechadas.

El proceso en Plásticos Tortuga se inicia con la recolección de los residuos en los botaderos y en otros sitios. Luego el material recolectado es trasladado hasta El Inga, en donde se hace el triturado y la fundición en hornos a más de 350 grados de temperatura.

Una especie de masa gelatinosa café oscura –el color se logra con pigmentos- cae de la fundidora. Enseguida, obreros como Xavier Catagña lo toma y lo coloca en una especie de rodillo y finalmente lo lleva hacia una amoldadora para dar forma al producto planificado. Se aprovecha para elaborar tuberías para desagües y de presión, mangueras, recipientes con capacidad desde 40 a 220 litros, moldes para construcción y hasta 5 000 rótulos o nomenclaturas de las calles de Quito.

En la entrada a la fábrica de Ramos, la calle está cubierta por una especie de moqueta o de adoquines. También se confecciona techos, sillas, mesas, balsas, maseteros y figuras decorativas como cascadas y piletas. Son alrededor de 40 productos que logra fabricar con las tres toneladas promedio de estos desperdicios que llegan a diario hasta este lugar.

Esta alternativa ha permitido a Ramos incluso crear fuentes de trabajo. En el proceso ocupa a 25 empleados y obreros, estos últimos la mayoría son de la zona. Norma Cumbal y Segundo Arce, por ejemplo, participan en retocar los objetos que salen con alguna falla en el amoldado; Bertha Catagña se dedica a depositar los residuos en la trituradora.

El mentalizador de la iniciativa está convencido de que “es muy importante reciclar para salvar al planeta y no habrá hueco donde depositar. Hay que hacer menos contaminación en el país…”.

En países como España el reciclaje está tan enraizado. Incluso hay leyes como aquella mediante la cual se multa a quienes no cumpla con las disposiciones.

Los buenos ejemplos a favor del medioambiente

Guido Ramos indicó que cuenta con licencia ambiental municipal para el funcionamiento y proceso en su fábrica.

En Ecuador, las iniciativas de Loja y Santa Cruz son las más avanzadas en cuanto a la clasificación de los residuos urbanos.

No somos plastificados, reciclemos se denomina la decimoquinta edición del Café Scientifique, impulsado por la Corporación Café Scientifique.

La cita para el debate se realizará el martes 24, 18:00, en Café Libro, en la calle Leonidas Plaza, 23-56, entre Wilson y Veintimilla.

Fuente:

miércoles, 7 de octubre de 2009

Algunas curiosidades sobre las bolsas de plástico

Por Raúl Abarca

Las bolsas de plástico son un objeto muy común en nuestra sociedad y son utilizadas de forma masiva por prácticamente todo el mundo. Fueron introducidas en la década 70 para transportar la compra y se hicieron muy populares ya que los supermercados las distribuían gratuitamente.

De esta forma las bolsas de plástico se han convertido en uno de los objetos más consumidos en el planeta, a continuación puedes ver una lista con varias curiosidades sobre ellas.



  • Cada año aproximadamente entre 500.000 millones y 1 billón de bolsas de plástico son consumidas alrededor del mundo, lo que representa que cada minuto se consumen 1 millón de estas bolsas. Además millones de ellas se convierten en basura cada año.

  • La producción de bolsas de plástico crea suficientes residuos sólidos por año como para llenar el Empire State Building dos veces y media.

  • Solo en los EEUU, se estima que se necesitan 12.000.000 de barriles de petróleo para producir 100.000 millones de bolsas de plástico. Esto representa un gasto de 500 millones de dólares que se podrían invertir en proyectos de energías renovables.

  • Cada cinco segundos se utilizan en EEUU 60.000 bolsas de plástico.

  • Con el petróleo necesario para producir 14 bolsas de plástico un coche podría recorrer 1,5 kilómetros.

  • Cerca de 100.000 animales marinos mueren cada año por culpa de las bolsas de plástico, entre ellos se encuentran animales tan emblemáticos como tortugas, ballenas y delfines.

  • En algunas partes del océano la concentración de plásticos es tan elevada que representa una proporción de seis partes de plástico por una de plancton.

  • Las bolsas de plástico pueden tardar en descomponerse entre 400 y 1.000 años, pero sus residuos químicos pueden durar bastante más.

Vía Planet Green
Fotografía 
Topsy at Waygood

Fuente:eco13 

jueves, 24 de septiembre de 2009

Como Reciclar Aceite


  Imagen: xip
Los aceites de freír suelen ser echados a la basura por los restaurantes mientras que podrían servir como verdadero combustible para motores diesel, por ejemplo. ¿Por qué no reciclarlos? ¿Cómo reciclar aceite

El aceite desechado es nefasto para la naturaleza y sobre todo para el medio ambiente acuático. Las estaciones de depuración tienen cada vez más y más dificultades para reprocesarlos.


Ya se trate de un gran restaurador o de un gran amante de las patatas fritas, debemos saber que reciclar aceite es posible. Es importante tener conciencia de que el aceite de las frituras es una mina de energía que jamás debe terminar en la basura. 


Una decantación y un filtrado son suficientes para transformar los desechos en carburante para un auto diesel. 


Nosotros mismos podemos reciclar los aceites de frituras recuperados en los restaurantes o en nuestros hogares. Con muy pocos recursos y un poco de imaginación se puede hacer una instalación propia fácilmente en nuestra casa. Los más motivados podremos ver una forma de ser energéticamente autosuficientes.


Existen diferentes formas de filtrar el aceite vegetal usado, desde la instalación artesanal en el hogar hasta una estación de filtración colectiva. 


El objetivo de la filtración de los aceites destinados a los motores diesel es la reducción bien fina de filtración de hasta 1 micrón mínimo, pasando por una o dos filtraciones previas. Una filtración de 5 micrones puede utilizarse con un aceite de alta calidad.
Antes de cualquier filtración, es indispensable que dejemos decantar los aceites 3 semanas con el fin de eliminar los residuos de alimentos; son llamados lodos de decantación. 
  • Primera etapa: Algunos comienzan con una tela gruesa o filtro de tela (muy eficaz en invierno) y después terminan con un cartucho de filtro de agua que se puede encontrar fácilmente en las tiendas de bricolaje.
  • Segunda etapa: Filtración en línea (serie) por gravedad, con filtro de cartuchos de 25 y/o de 5 micrones. Para filtrar una mayor cantidad de aceite (80 L/ h) es posible añadir a la instalación una bomba de las que sirven para regar el jardín. La energía eléctrica útil para filtrar sigue siendo muy débil, pero de origen nuclear. Es posible usar las bombas de baja potencia a partir de pilas alimentadas por paneles solares fotovoltaicos.
  • Tercera etapa: Llenar el tanque del vehículo (diesel) con 30%, 50% o 100% de su combustible de aceite.

Vía | Ecoleo.org
Texto tomado de: el blog Verde

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