jueves, 20 de enero de 2011

Destino: el campo

Siete cabañas combinan su estilo rústico con varias comodidades.
Por Moisés Pinchevsky 

Agroturismo

El ser humano y la tierra han mantenido una histórica relación que en estos dos destinos de la Costa y la Amazonía se mezcla con paisajes, hoteles y actividades.
Parque El Señor de los Caballos, Vinces, Los Ríos
Vida campesina con estilo ‘chic’

Su propósito es ambicioso: convertirse en el principal destino agroturístico del país. Este hotel se levanta a casi dos horas de Guayaquil, pasando por Nobol, Daule, Palestina y Vinces, para luego invitar al turista a avanzar 13 kilómetros por una vía que penetra en escenarios profundos de la Costa.

El visitante es recibido en la parroquia rural Vicente Sotomayor por un océano de plantaciones (se destacan el cacao, el arroz y el banano) que rodea el moderno complejo con siete cabañas que acogen cuatro habitaciones cada una. Las cabañas se lucen en medio del campo en una imponente hilera (como si también hubieran sido plantadas en la tierra) que halaga a la mirada por su arquitectura rústica ataviada por la caña guadúa, la madera y la abundante paja en los techos.
El montubio costeño exhibe sus habilidades en este destino.
Un espacio de jardines y áreas de juegos infantiles separa ese complejo de hospedaje de la casa principal, donde además de operar la recepción, un bar y un salón de juegos (ping-pong, billar y demás) alberga en sus pisos superiores seis suites para aquellos que deseen súper relajarse después de sus recorridos por las rutas preparadas para los visitantes.

El Parque del Señor de los Caballos, se divide en dos zonas: la Posada (conformada por las cabañas, piscinas y otras facilidades) y el Parque del Conocimiento Agropecuario. El propósito de esta segunda zona apunta a enseñar al visitante la vida campesina, indica Vicente Sotomayor, agroempresario y gestor de esta iniciativa.

“Los padres pueden llegar con sus hijos para que los pequeños aprendan cómo se elabora el chocolate, desde la siembra del cacao y la cosecha hasta la preparación final con todos los ingredientes. Para ello tenemos una estación destinada a enseñarles también cuántas variedades de cacao existen y cuál es la importancia de este producto para la economía del país”, indica Sotomayor.

El Parque del Conocimiento Agropecuario está salpicado de diversas estaciones que apuntan a fines educacionales. Por ejemplo, la estación de las maderas muestra el papel de la caña guadúa, la teca, el guayacán y el laurel como materia prima para la elaboración de muebles y diversidad de artesanías. 
Vicente Sotomayor  destaca que las familias podrán aprender sobre el cacao ecuatoriano.
La estación de los lácteos permite observar el proceso de elaboración del yogur, el queso y el dulce de leche, lo cual se vuelve más divertido cuando los niños y adultos tienen la oportunidad de ordeñar las vacas para obtener el preciado líquido blanco. 

En el transcurso del año, el complejo sumará las estaciones de los canes (mostrará diversas razas de perros), de reciclaje, de los campamentos, de avistamiento de aves y de lombricultura, y otras. Entre ellas sin duda se destacará la estación del caballo, porque exhibirá diversas razas de este animal tan fiel al campesino ecuatoriano, quien mostrará sus habilidades como jinete en un rodeo montubio. 

Esta red de puestos de enseñanza estará conectada a través de tres rutas: del caballo, diseñada para que las parejas paseen en un sendero flanqueado por árboles; del agua, con un lago artificial y canales para recorrer en botes, y la ruta de la bicicleta, que pedaleando abre los paisajes para el jinete de dos ruedas.

Y en pocos meses aspiran a inaugurar un moderno spa, para brindar tratamientos de belleza, salud y relajación en pleno escenario campestre de la provincia de Los Ríos. Para el turista, el campo ya nunca será lo que era antes.

Hospedaje varía desde los $ 35 a los $ 70, incluidas las comidas y actividades. Las actividades también están disponibles sin hospedaje. Informes: 283-3302/3357/3068.
La Ecoaldea Shandia  tiene capacidad para 32 personas.
Ecoaldea Shandia, Tena, Napo
Agroecología en plena selva amazónica
Desde hace dos años, la Amazonía abriga una iniciativa que combina la agroecología, el turismo comunitario y el perfeccionamiento de artesanías.
Danza de la chicha es uno de los shows que el grupo de danza local, compuesto por jóvenes y niños, expone a los visitantes.
Los gestores de ese proyecto son la Fundación Maquita Cushunchic Comercializando como Hermanos (MCCH) y las comunidades de Shandia y San Jorge, con el apoyo de entidades españolas; todos ellos trabajan para potenciar el desarrollo equilibrado de ese sector a través de la oferta de alojamiento, alimentación, entretenimiento y, sobre todo, experiencias con la cultura quichua local.

Tal iniciativa tiene como punto focal la Ecoaldea Shandia, situada en un hermoso sector entre los ríos Jatun Yacu y Tálag, a 20 minutos de la ciudad de Tena (Napo), que cuenta con ocho cabañas para alojamiento con una capacidad total para 32 personas y un restaurante que también funciona como sala de uso múltiple, bar y galería.
Huertos familiares muestran sus prácticas de agricultura ecológica.
Este lugar, que puede ser considerado una gran hacienda con pequeñas chacras de cultivos, aproxima a sus visitantes a la vida rural en la Amazonía, destacando la agricultura con enfoque ecológico.

Los turistas se aproximan a esa tendencia ingresando en huertos agroecológicos que fomentan las buenas prácticas traducidas en métodos de fertilización y abonos orgánicos, asociaciones y rotaciones de cultivos, recuperación y fomento de la biodiversidad. 

La producción de artesanías y el desarrollo de actividades culturales a través de un grupo de danza conformado mayormente por niños y jóvenes son parte del combo turístico que brinda esta localidad totalmente amigable con la naturaleza y el turismo.

Tarifa desde los $ 50, incluido hospedaje y comidas. Informes: (02) 223-0407.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

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