domingo, 9 de octubre de 2011

El Quimsacocha, una reserva de agua amenazada por la minería

Una visitante entrega una ofrenda al pie de una de las tres lagunas que componen la zona conocida como Quimsacocha que se ubica entre los 3.600 y los 3.964 metros de altura en los cantones de Cuenca, Girón y San Fernando, en la provincia del Azuay.
Sandra Ochoa | CUENCA
Provistos de chompas, gorras, guantes y bufandas de lana, así como diversos tipos de impermeables y mochilas con alimentos, centenares de jóvenes artistas y estudiantes de medio ambiente se citaron para recorrer el cerro de Quimsacocha, que en lengua quichua significa tres lagunas.

Está ubicado en la cordillera Occidental del Ecuador, a 35 km al sur de Cuenca, a una altura que oscila entre los 3.600 y 3.964 metros sobre el nivel del mar, donde las temperaturas bajan de cero grados centígrados y en días despejados y hasta soleados sobrepasan los 10 grados centígrados.

El interés de los jóvenes de aquella visita fue el deseo de divulgar a la ciudadanía lo que significa el lugar para el ambiente, según Julián Estrella, director del colectivo Huella Verde, a cargo de la organización del recorrido. 

Esta causa motiva a quienes realizan este recorrido. Y, al llegar a la parte más alta, luego de transitar en carro por un sendero de tierra y caminar por un largo y destruido sendero de madera por poco menos de 30 minutos, tuvieron una amplia vista del lugar.

Rodeados de picos y cimas, de cerros y colinas de caprichosas formas, los caminantes se ubicaron sobre la boca misma de la caldera del volcán Quimsacocha, de donde brotan a la superficie de la tierra pequeños chorros de agua. Al continuar el recorrido pendiente abajo de la montaña estos forman varios ríos que llegan a los cantones Cuenca, Girón, San Fernando y en su recorrido son parte de otras cuencas hídricas de importancia para varias provincias del país. 

La zona de la Caldera del antiguo volcán es un reservorio natural de agua y a su alrededor predomina un paisaje de coloridos matices ocres, amarillentos y verdes, que van desde pequeñas almohadillas a ras del terreno, pasando por pequeños arbustos verdes, hasta bosques de mayor altura.
En toda su área, Quimsacocha está llena de lagunas, pantanos, ciénegas y vertientes de agua. Se encuentra en peligro, pues sobre ella se asienta el proyecto minero del mismo nombre.
Luego de escuchar a los jóvenes activistas sobre la importancia de las vertientes, el periplo continúa más al sur, y durante todo el recorrido se pueden observar varias lagunas, desde donde se originan arroyos, que según un estudio de la empresa minera I am Gold, con concesiones para exploración minera en el sector, se disponen alrededor de la cota 3.700 metros sobre el nivel del mar.

“El conjunto de ríos que se originan en el área forma una cuenca de drenaje radial. Esta forma se caracteriza por una red circular con canales que proceden de un punto elevado y corren hacia una corriente colectora principal que circula alrededor de la base de la elevación”, se explica en el estudio.

Dirigentes comunitarios opuestos a la explotación minera explican que esa red de drenaje está compuesta por las quebradas Sayacu y Gúlag que corren en dirección noreste para unirse con otros ríos y forman parte del Yanuncay. 

Las quebradas Aguaorongopamba, Quinuahuayco, que van del noroccidente; Colloancay, Río Falso, Zhurucay y Lluchir de norte a sur, son parte de las corrientes principales conformadas por el río Tarqui, Girón y Jubones, los dos primeros en Azuay y el tercero que llega a la provincia de El Oro.

También está la hondonada de la quebrada Aguaros, que corre hacia el norte, se une con el río Galag, de noroeste a noreste y el Quingoyacu de oeste a este, para formar el Bermejos, el que aguas abajo da lugar al río Yanuncay.

Es fácil observar en el sector de Quimsacocha características hídricas, típicas de arroyos de alta montaña, especialmente arroyos de cabecera, caracterizados por pequeños volúmenes de agua con caudales estacionales, donde la trucha es la especie característica.
En este humedal de altura el agua es el principal factor controlador del medio, de la vida vegetal y animal asociadas a este.
La cuenca del río Irquis, al sur, con sus afluentes Quinuahuayco y Collancay, es considerada hidrológicamente importante porque con sus ramales labra la tierra a lo largo de aparentes fallas geológicas de noroeste a sureste.

Esta cuenca presenta un alto nivel de caudales desde hace miles de años. Ahí está la huella de la tierra labrada en cañones profundos desde la zona media de su recorrido, hasta la convergencia del río Irquis y Portete, que forman el río Santiago, que también se recogen en el Estudio de I am Gold.

Las cabeceras de estos ríos están constituidas por zonas de pantanos y pequeñas lagunas que mantienen agua pluvial y confinada permanentemente.

Una potencial zona colectora de aguas de infiltración se localiza en las lagunas de la cabecera alta de la quebrada Quinuahuaycu y la caldera del volcán Quimsacocha, donde se generan aguas subterráneas que se mueven a lo largo de las grietas, fracturas o fallas geológicas hacia las laderas bajas.

La alta pluviosidad, resquebrajamiento de las rocas del subsuelo y la regular morfología del terreno alrededor de Quimsacocha favorecen la acumulación de grandes cantidades de aguas superficiales en forma de lagunas y cauces de lento caudal y aguas infiltradas en el subsuelo.

En 1970, luego de que se observaran algunos rasgos geológicos únicos en sedimentos en el área, se empezó a explorar el yacimiento Quimsacocha. En 1991, adquiere la propiedad Cogema, una compañía que se asoció con Newmont Mining and TVX Gold en 1994 y continuaron explorando sin resultados prometedores.

En el 2001, las autoridades del Ecuador otorgaron a I am Gold Ecuador el derecho para explorar las propiedades de Río Falso y Cerro Casco. El 11 de octubre del 2002, el Ministerio del Ambiente entregó la primera licencia ambiental de la historia minera del país a la compañía y argumentó esfuerzos de la empresa para proteger el medio ambiente, con el permiso para extender el programa de exploración y perforación.

“Los gobiernos, antes de pensar en las rentas económicas que puede generar con la explotación de minerales en este sector, debe considerarlo como un recurso de vida para la humanidad”, concluye Estrella.

Detalles: Lo encontrado
Recursos 
Se han identificado 8,52 millones de toneladas de roca mineralizada que contienen 1,8 millones onzas de oro, 10 millones onzas de plata, 79 millones de libras de cobre. 

Superficie
El cuerpo mineralizado tiene una dimensión de 1.200 m de largo por 400 m de ancho. Este material se extraerá con el uso del método subterráneo.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Identifican 21 nuevas especies dentro de la cordillera del Cóndor

Los Tepuyes, de 4.232 hectáreas, están ubicados dentro del Bosque Protector de la Cuenca Alta del río Nangaritza, en la Cordillera del Cóndor.
Diez nuevas especies de insectos “palo” y tres insectos “hoja”, de esos que se mimetizan entre los árboles; cuatro nuevos anfibios, tres plantas y un reptil, veintiuno en total. Esos son los últimos descubrimientos que acaba de presentar el Programa de Evaluación Rápida (RAP, por sus siglas en inglés), realizados por la Fundación Conservación Internacional en el área de conservación Los Tepuyes, dentro del Bosque Protector de la cuenca alta del río Nangaritza, en la cordillera del Cóndor.

El Programa de Evaluación Rápida consiste en que un grupo de científicos especializados en diferentes áreas se interne en el sitio a estudiar, realizar conteos de plantas, aves y demás elementos dentro del ecosistema; recoger la mayor cantidad de muestras de la flora y fauna para luego analizarla en un laboratorio y diagnosticar el estado de conservación del lugar. En el 2009, un equipo de 20 científicos se internó durante dos semanas consecutivas en Los Tepuyes, de 4.232 hectáreas, en la provincia de Zamora Chinchipe; y después de analizar las muestras extraídas, el 7 de septiembre pasado, se presentaron los resultados.

Se identificaron 17 especies de reptiles, una de ellas nueva.
“Afirmar que encontramos una nueva especie es una gran responsabilidad, por ello la aparente demora. Imagínese comparar todo lo que encontramos con todo lo que ya existe”, explica Juan Guayasamín, investigador y editor del RAP.

En el denso bosque que forma este sitio de la frontera suroeste del país se registraron 274 especies de plantas, 65 mamíferos, 205 aves, 27 anfibios, 17 reptiles, 51 hormigas, 27 insectos con apariencia de hoja y 15 insectos semejantes a un palo.


“La cordillera del Cóndor, por ser un área aislada, es una zona de alto endemismo (con especies únicas de ese hábitat), y el lograr identificar tal diversidad y más de 20 nuevas especies es una forma de revalorizar la zona con el objetivo de que sea protegida”, añade Guayasamín, doctor en Biología Evolutiva y parte del Centro de Investigación de la Biodiversidad y del Cambio Climático de la Universidad Indoamérica.

De 27 especies de anfibios encontradas en Los Tepuyes (Zamora Chinchipe), 4 son nuevas para la ciencia.
Las principales amenazas para la cuenca alta del río Nangaritza, administrada por la Asociación de Centros Shuar Tayunts y la Asociación de Trabajadores Autónomos San Miguel de las Orquídeas, que identificó este estudio, se relacionan con las actividades mineras que se desarrollan en los alrededores de la zona.


Alfonso Ortega, presidente de la Asociación de Trabajadores de la comunidad Las Orquídeas (ubicada a unos dos kilómetros del área de conservación), asegura que su agrupación, junto con el pueblo shuar, han impedido que empresas mineras ingresen a la zona.

Sin embargo, Ortega comenta que es muy difícil proteger el área sin recibir alguna retribución económica. Relata que su asociación ha solicitado, desde hace unos cinco años, al Ministerio del Ambiente (MAE) que se la reconozca como propietaria del área. “Nosotros no queremos trabajar (sembríos o ganadería) en el área protegida, sino conservarla. Pero con un papel de propietarios podríamos incluirnos en el programa Socio Bosque”, dice el presidente de la asociación, refiriéndose al proyecto impulsado por el Ministerio del Ambiente, que consiste en entregar un valor económico a los propietarios de bosques para los que se destina la conservación. Además, añade que su asociación incursionaría en el turismo comunitario.

Sobre este requerimiento, el documento resultante de la Evaluación Rápida recomienda que se implementen planes de reforestación y la inclusión en el Programa Socio Bosque.

Además, en las recomendaciones generales, el documento propone delimitar el área protegida, incluyendo zonas intangibles, científicas y turísticas. “Se deben establecer sanciones claras para aquellas personas que violenten la zona protegida”, enfatiza.

Los insectos palo llevan ese nombre porque se mimetizan entre las ramas. En Los Tepuyes se hallaron quince tipos.

Además propone la creación de un Parque Nacional que incluya las cordilleras del Cóndor y Cutucú. “Este proyecto permitiría la conservación de una de las zonas biológica y culturalmente más diversas de Sudamérica. Sin embargo, para que la creación de este parque realmente sea significativa, se debería prohibir la explotación de su subsuelo”, detalla el documento, refiriendo que en las proximidades del área existe extracción petrolera, además de la minería artesanal y a gran escala.

Mientras tanto, los datos expuestos por el Programa de Evaluación Rápida pretenden ejercer presión sobre las autoridades locales para proteger de mejor manera esta área, expresa Guayasamín, quien resalta la importancia biológica del lugar, pues Los Tepuyes, de la cuenca alta del río Nangaritza, según el informe científico, se conserva intacto en el 98%.

“En nuestros bosques pueden estar las curas para muchas enfermedades, existentes o futuras. Su conservación es esencial”, expone Guayasamín.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Playas ecológicas

Las playas de arena blanca son un atractivo turístico en el mundo.
Desde Las Encantadas 
Paula Tagle
nalutagle@eluniverso.com

Otras maravillas 

“Si me preguntan, Galápagos tiene litorales hermosos. Unos de arena roja, otros de arena blanca, o inclusive verde y negra, pero sobre todo, son playas limpias. Inimaginable encontrarse con una colilla de cigarrillo, ni escarbando”. profundo”.

¿Dónde están las playas de arena blanca? ¿Las que se promocionan en propagandas de cigarrillos y cervezas, idílicas y perfectas? ¿Existen en Galápagos? ¿Largas, nítidas, de granos cristalinos?

Pues no, no es precisamente eso lo que prima en las islas. Son contadas, y sí, son muy bellas. Como el estereotipo caribeño, tal vez playa Gardner, en la isla Española, o Tortuga Bay en Santa Cruz, y como olvidar Puerto Villamil, en Isabela, con olas largas reventando en límpidas arenas color espuma, con manglares y flujos de lava en sus linderos.

Pero me pregunto, por qué nos dejamos influenciar por ideas preconcebidas, que nuestros gustos también se “globalicen”, sin permitirnos apreciar que en cada geografía, con morfología y texturas únicas, existen maravillas para embelesarnos.

Yo prefiero mil veces un balneario con rocas llenas de vida marina que una aburrida, interminable playa de arena uniforme. Que haya colores, muchos, mangles de raíces rojas, basaltos negro azabache, verdes montes salados, y en el agua, damiselas de labios naranja, peces ángeles con bandas blancas de cuerpos azulados, de vez en cuando una alegre tintorera. Y sobre todo, cero basura, ni una funda plástica, ni una colilla de cigarrillo, ningún vestigio de visitación humana irrespetuosa, sin sensibilidad ni buenas costumbres.

Eso vale para mí mucho más que cien litorales de sílice transparente, que en nuestra costa continental existen, y ciertamente admirables, pero inundados de basura. Por todos lados, botellas de cerveza, envolturas de “tangos”, que ni a los niños se les enseña desde pequeños a respetar y cuidar lo que debería ser tesoro nacional.

En las noches las playas se convierten en discotecas, que está bien divertirse, sin embargo, el estruendo espanta e igualmente contamina; y luego de la fiesta quedan todavía más pilas de desperdicios indescriptibles.

Muy romántico hacer fogatas, cantar a todo pulmón junto a algún amigo guitarrista con talento. Pero hay que percatarse de si estamos en sitio de anidación de tortugas, que no solamente Galápagos es rico en vida silvestre, y hay que cuidar que las rastreras no se quemen, que ellas evitan la erosión y justamente se encargan de la construcción misma de las playas.

Me encanta mi país, y amo Canoa, antes tan aislada y tan fresca, hoy cubierta de carpas coloridas, y con quioscos ruidosos y en desorden. Punta Carnero, mi sitio encantado desde que era niña, y ya quedándose sin arena porque o se la llevan o cortan sus Ipomeas para hacer canchas de vóley o “malles” de temporada que duran apenas meses, cuando su impacto se siente por lustros. Salango, que podría ser grandiosa, tiene una fábrica de harina de pescado en sus orillas que por décadas ha emanado gases con ácido sulfhídrico y trimetilamina. No es agradable, ni estéticamente ni para el olfato, que la pestilencia cubre millas cuadradas a la redonda. 

Sí, si me preguntan, Galápagos tiene litorales hermosos. Unos de arena roja, otros de arena blanca, o inclusive verde y negra, pero sobre todo, son playas limpias. Inimaginable encontrarse con una colilla de cigarrillo, ni escarbando profundo. ¿Por qué no pueden ser así todos los balnearios de nuestro país?
 
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

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