martes, 3 de mayo de 2011

Ruta de Darwin

El naturalista conoció las tortugas gigantes.
Por Moisés Pinchevsky 
La sociedad científica mundial fue sacudida en 1859 cuando el naturalista inglés Charles Darwin (1809-1882) presentó su teoría para explicar el origen de las especies, que en resumen señala que los seres vivos de hoy no siempre lucieron así, sino que son el resultado de un largo periodo de cambios sufridos por sus antepasados en forma y comportamiento.
Volcán Cerro Azul, en el suroeste de la isla Isabela.
Darwin llegó a delinear sus ideas evolucionistas al quedar impresionado por las especies que observó en su viaje de cinco años en el HMS Beagle como miembro de una expedición dedicada a investigar lugares aislados difícilmente visitados, entre ellos, el Cabo de Hornos, Australia, Nueva Zelanda y Tahití.
Darwin  estudió las iguanas y otras especies.
Pero especial importancia tienen sus observaciones durante su paso por las islas Galápagos, a las cuales llegó el 15 septiembre de 1835, particularmente por las sutiles diferencias en los picos de los pinzones. A partir de tales observaciones, Darwin con el tiempo dedujo que esas diferencias podían estar conectadas con el hecho de que cada especie vivía en un medio natural distinto, con distinta alimentación y distintas necesidades para reproducirse y transmitir sus rasgos a su descendencia, según lo explica en El origen de las especies (1859).

El texto señala que al paso de las generaciones, los rasgos de los individuos que mejor se adaptan a las condiciones naturales se vuelven más comunes y la población evoluciona. Darwin llamó a este proceso “descendencia con modificación”, mientras que el proceso en que la naturaleza selecciona a las especies mejor adaptadas para sobrevivir y reproducirse se conoce como “selección natural”, que considera su raíz en un antepasado común.
Las diversas clases de pinzones  y sus picos  inspiraron la teoría de la evolución. Por ejemplo, las especies de pico corto y robusto comen semillas, y las de pico largo, insectos.
El naturalista vio al archipiélago como un inmenso laboratorio natural, “un lugar remoto y biológicamente no contaminado”, como escribió en sus registros del viaje, hoy recopilados junto con sus memorias en el libro The Voyage of Charles Darwin (1978).

Ese texto nos permite aquí realizar un homenaje fotográfico a las islas observadas por el naturalista inglés, junto con citas de su registro científico sobre tales lugares. (M.P.)
Lobos marinos en San Cristóbal.

Charles Darwin: Extractos de su diario de viajes, 1835

“En espacio y tiempo parecería que nos aproximáramos a ese gran momento –el misterio de misterios–: la primera aparición de nuevos seres sobre la Tierra…”.
Charles Darwin, 29 de septiembre de 1835, refiriéndose a las islas Galápagos.

Septiembre 17
San Cristóbal

El 17 por la mañana desembarcamos en la isla Chatham (se refiere a San Cristóbal, él usaba los nombres en inglés). Como todas las demás, es redondeada y no tiene más de particular que unas cuantas colinas, restos de antiguos cráteres… El Beagle rodeó la isla Chatham y ancló en varias bahías. Pasé una noche en tierra, en una parte donde había un gran número de conitos truncados negros y poco elevados; conté hasta sesenta y todos coronados por cráteres más o menos perfectos…

Hacía un calor horroroso; sentía increíble angustia arrastrándome sobre aquella superficie rugosa; pero el extraño aspecto de una escena ciclópea compensaba con exceso mis fatigas. Durante el paseo encontré dos tortugas, cada una de las cuales debería pesar 200 libras; una de ellas se comía un pedazo de cactus, y cuando me acerqué me miró con atención y se alejó lentamente; la otra dio un silbido formidable y escondió la cabeza bajo el caparazón. Estos reptiles inmensos, rodeados de lavas negras, de arbustos sin hojas y de colosales cactus me parecieron verdaderos animales antidiluvianos. Los pocos pájaros, de colores oscuros, que encontré no se ocuparon de mí más que de las grandes tortugas.
Sinsonte en Floreana.
Septiembre 23
Floreana
Desde hace mucho tiempo es bastante frecuentado este archipiélago; primero, por los bucaneros y ahora por los balleneros; pero casi no hace más que seis años que se ha establecido una pequeña colonia. Hay doscientos o trescientos habitantes.

La colonia se ha instalado a 4,5 millas (7,2 kilómetros) tierra adentro y a unos 1.000 pies (305 metros) de elevación. La primera parte del camino que conduce a ella está entre arbustos sin hojas, parecidos a los que hemos visto en la isla Chatham (San Cristóbal). Un poco más arriba se presentan más verdes, y al llegar a la cumbre o vértice de la isla se disfruta una fresca brisa del sur y descansa la vista una hermosa vegetación verde. 

Aunque los habitantes se quejan sin cesar de la pobreza, se proporcionan sin gran trabajo todos los alimentos que necesitan. En los bosques encuentran muchos jabalíes y cabras monteses; pero su principal alimento son las tortugas. 
Paisaje de la isla Isabela, quizás muy similar al que el naturalista observó al llegar a ese escenario.
Septiembre 29
Isabela

Doblamos la extremidad sur occidental de la isla Albemarle (Isabela), y al siguiente día estaba calmado entre esta y la isla Narborough (Fernandina). Las dos están cubiertas por inmensos diluvios de lava negra, que han fluido desde los bordes de las enormes calderas, como cuando una olla desborda su contenido cuando esta es hervida o ha salido expulsado desde pequeños orificios en los flancos...

En las dos islas se conoce que ha habido erupciones, y en Albemarle vimos una pequeña fumarola saliendo desde la cumbre de uno de los grandes cráteres. Por la noche anclamos en Bank’s Cove, en la isla Albemarle. A la siguiente mañana me fui a caminar.

Las rocas en la costa estaban invadidas de grandes iguanas negras, de entre 3 y 4 pies de largo (0,90 m y 1,2 m) y en las montañas, una especie similar, fea de color café-amarillento era también muy común. Vimos muchas de estas últimas especies, algunas corriendo fuera del camino y otras escondiéndose en sus madrigueras.
Restos de lava  volcánica en la costa de Santiago.
Octubre 8
Santiago

Como en todas las demás islas de este archipiélago, la región inferior de James (Santiago) está cubierta de arbustos que casi no tienen hojas; pero los árboles crecen aquí mejor que en las otras... En la parte superior, conservan las nubes la humedad y por eso la vegetación es muy hermosa.

La mayoría de las producciones orgánicas son esencialmente nativas, y no se las encuentra en ninguna otra parte; hasta entre los habitantes de las diferentes islas se encuentra cierta diversidad. Todos los organismos tienen, sin embargo, cierto grado de parentesco más o menos marcado con los de América. En una palabra, este archipiélago forma por sí solo un pequeño mundo, o más bien un satélite adjunto a América, de donde ha sacado algunos habitantes y de donde procede el carácter general de sus producciones nativas.

No hay cosa tan sorprendente como verse rodeado de pájaros nuevos, nuevos reptiles, conchas nuevas y nuevos insectos, lo mismo que de plantas también nuevas, y sentirse, sin embargo, transportado, por decirlo así, a las templadas llanuras de la Patagonia o a los muy cálidos desiertos del norte de Chile por innumerables pequeños detalles de conformación y hasta por la voz y el plumaje de los pájaros.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

lunes, 25 de abril de 2011

Yasuní sorprende con un nuevo género vegetal en sus territorios

El nuevo género se denominó Yasunia, por encontrarse dentro del Parque Nacional Yasuní.
“Encontrar una nueva especie es relativamente fácil, encontrar un nuevo género es un fenómeno poco frecuente”, asegura Henk van der Werff, científico del Jardín Botánico de Missouri, Estados Unidos, que se encargó de realizar la descripción y publicación del nuevo género vegetal identificado dentro del Parque Nacional Yasuní (PNY), ubicado en la Amazonía, entre las provincias de Orellana y Pastaza

Yasunia, el nuevo género, es un árbol que puede medir entre 25 y 30 metros de altura, con flores muy pequeñas en grupos de hasta cuatro, explica el ecólogo Renato Valencia, director del proyecto Dinámica del Bosque Yasuní, de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), que trabaja en la investigación de una parcela dentro del Parque, donde se halló el árbol del ahora ya identificado género Yasunia. 

Los investigadores del proyecto Dinámica del Bosque Yasuní, iniciado en 1995, se encargan de monitorear, explorar y recolectar muestras de árboles y arbustos de una parcela asignada de 50 hectáreas, al noroccidente del PNY. Valencia comenta que desde que comenzaron el proyecto se encontraron vestigios de este nuevo género; sin embargo, no se conseguía una muestra completa porque el árbol es muy raro de hallar (uno por cada hectárea, aproximadamente) y no siempre mostraba sus flores.

Cada nueva muestra se envió al Jardín Botánico de Missouri, pero fue en noviembre del 2010 cuando se logró comprobar y oficializar el hallazgo, publicando la descripción del género, con dos especies, una en Ecuador y otra en Perú, en el volumen 20 de la revista científica Novon. 

Henk van der Werff, responsable de la publicación científica, explica la diferencia entre género y especie con un ejemplo: Si decimos que el género es balón, las especies serían balón de fútbol, balón de básquet... Por eso la importancia y rareza de confirmar que Yasunia es un nuevo género”, asegura. 
Bocetos elaborados por el Jardín Botánico de Missouri (EE.UU) describiendo a Yasunia.

A esta explicación, Valencia añade que es más raro aún el hallazgo en árboles medianos o grandes. “En la naturaleza hay mucho por descubrir todavía, deben existir cientos de especies de insectos por identificar, pero encontrar un nuevo género del tamaño de Yasunia es realmente raro”, resalta.

El proyecto Dinámica del Bosque Yasuní se inició monitoreando la mitad de las 50 hectáreas que forman la parcela, pero actualmente abarca todo el territorio designado, donde hasta la fecha se han censado 298 mil individuos, entre árboles y arbustos, cuyos troncos miden al menos un centímetro de diámetro.

El proyecto de la PUCE es parte de la red de grandes parcelas permanentes en todo el mundo (unas 20), cuyo objetivo principal es describir la demografía de miles de especies de plantas a largo plazo y explicar esta dinámica mediante teorías ecológicas. Las parcelas están establecidas en el Centro de Estudios de los Bosques Tropicales, el Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales y la Universidad de Aarhus, de Dinamarca. 

En la parcela del PNY, los 298 mil individuos de árboles y arbustos censados corresponden a 1.200 especies, 28 de ellas identificadas por el proyecto de la PUCE. 

Estas cifras confirman y resaltan las decenas de reconocimientos que ha recibido el PNY: es la región de mayor diversidad biológica del mundo y reserva mundial de biosfera, tiene el récord mundial para tierras bajas en el número de epífitas (plantas que crecen sobre otro vegetal usándolo como soporte) por parcela estudiada, donde por lo menos el 10% de las especies es endémico de la región alta de la provincia de Napo, y más. 
Pero la biodiversidad del Yasuní no solo es vegetal, este Parque Nacional protege cerca del 40% de todas las especies de mamíferos de la cuenca amazónica, un alto porcentaje considerando que los 9.820 kilómetros cuadrados de extensión de esta área protegida son una miniatura frente a los 6’683.926 kilómetros cuadrados que tiene esta zona, según el sitio web amazoniaporlavida.com.

El mismo portal añade que el PNY es también el área con el número de herpetofauna (anfibios y reptiles) más alto registrado en Sudamérica, con 105 especies de anfibios y 83 clases de reptiles documentadas, así como también posee una inmensa diversidad de peces de agua dulce, 382 especies, y alberga más de 100 mil tipos de insectos por cada hectárea.

Biodiversidad ejemplificada en las 50 hectáreas estudiadas por la PUCE, señala Valencia, quien además dice que el terreno estudiado en la Amazonía ecuatoriana puede ser considerado la parcela con más biodiversidad de los bosques tropicales del planeta. Pues, por ejemplo, en la isla Barro Colorado, Panamá, donde existe otra parcela parecida, se han identificado apenas 300 especies, una gran diferencia con las cifras de la fracción cerca del río Tiputini. 

“Probablemente en otras parcelas que se están estableciendo en la Amazonía se encuentre un número de especies vegetales similar a la que ahora estudiamos en el PNY, pero hasta el momento hemos comprobado una vez más la biodiversidad de esta área”, dice el director del proyecto Dinámica del Bosque Yasuní.

Ante los datos, Henk van der Werff destaca la importancia de preservar bosques amazónicos como el comprendido dentro del Parque Nacional Yasuní. Él afirma que cada vez es más difícil encontrar grandes áreas de bosque no perturbado o modificado por los seres humanos. “La importancia de conservar la vegetación radica en que los árboles de la selva tropical solo germinan en la sombra; es decir, si los árboles de mayor tamaño son talados, los medianos ya no podrán reproducirse y el deterioro se incrementará, o incluso aunque los árboles continúen produciendo semillas, estas no podrán germinar a la luz del sol”, explica.

A esto, Valencia añade que el PNY es un gran reservorio de carbono y que si se lo destruye devolvería a la atmósfera gases contaminantes, además de ser un área que no deja de sorprender a la ciencia.
Fuente:  Diario eluniverso.com

jueves, 21 de abril de 2011

Seis para explorar

El Salto del Armadillo  (30 m) atrae a los visitantes al cantón El Empalme. La cascada está en el límite de las provincias Guayas, Manabí y Los Ríos.

El Gobierno Provincial del Guayas promociona seis recorridos por sus 25 cantones. Tal iniciativa incluyó la actualización del inventario de atractivos salpicados en toda la provincia.

Ruta de la Aventura
El punto de inicio de este corredor turístico es la parroquia Virgen de Fátima, en el cantón Yaguachi, a 26 kilómetros de Guayaquil, donde los viajeros pueden tomar la carretera que lleva al cantón El Triunfo, que cautiva con sus verdes paisajes y plantaciones bananeras. 
Por el desvío a la población de Huigra se encuentra el sector de Dos Bocas, cuyo bosque permite la realización de paseos de ecoturismo en senderos naturales que invitan al visitante, entre otras actividades, a conocer el proceso de elaboración del tradicional licor ‘puro’ en viejos trapiches. 

Otra opción en esta ruta parte desde El Triunfo hasta el cantón Bucay (a una hora y 45 minutos de Guayaquil), destacado destino de naturaleza para los viajeros aventureros. Állí opera Mundo San Rafael, emprendimiento turístico que invita a disfrutar del campo, los deportes de aventura y los animales en un ambiente acogedor y con instalaciones de primer orden para servicio de restaurante y actividades recreativas, como cabalgatas y ciclismo de montaña.

En las proximidades está el bosque húmedo tropical La Esperanza, el cual es hábitat de variedad de especies de flora y fauna, dibujando el escenario ideal para la práctica de deportes de aventura. 

Otro punto destacado está en el cantón El Empalme, cuya principal atracción es la presa Daule-Peripa, lago artificial formado por la unión de los ríos Daule y Peripa. En esa zona el recinto El Paraíso le ofrece un hermoso paisaje natural que invita a tomar un baño en las bellas cascadas llamadas El Salto del Armadillo y La Chorrera del Pintado.
Cristo Negro de Daule.
Ruta de la Fe
Este corredor turístico posee dos extremos: el sector norte comienza en Guayaquil por la vía a Daule, pasando por sitios, como el zoológico El Pantanal, hasta llegar al cantón Nobol, cuna de la santa Narcisa de Jesús. En Nobol se puede visitar la hacienda San José (donde se crió Narcisa), el santuario de Narcisa de Jesús y el museo, además de disfrutar de variedad de comida típica. Luego llegamos a Daule, ciudad de actividad agrocomercial y en la que se venera al Cristo Negro, especialmente los días 13 y 14 de septiembre, con una procesión, misas campales, bailes y juegos artificiales.

El sector este de la ruta lleva a Durán, cantón donde se destaca el santuario del Divino Niño. Cada 25 de diciembre ese templo realiza una importante procesión que congrega a fieles de todo el país. 

Avanzando por la vía se llega al cantón Yaguachi, en donde está la segunda catedral de la provincia, en honor a San Jacinto de Yaguachi. La ciudad celebra sus fiestas patronales todos los 15 de agosto. Este destino ha cobrado nueva vida con la reciente apertura de la ruta férrea desde Durán.
Daule, capital arrocera del país
Tres rutas alimentarias
La extensa gama de productos agrícolas del Guayas dibujan hermosos paisajes para viajes de aprendizaje cultural y diversión.

Ruta del Arroz
Sale desde Guayaquil por la vía a Samborondón en una carretera flanqueada por los matices de las plantaciones arroceras. El cantón Samborondón permite observar sus típicas labores de alfarería, construcción de canoas y producción de rosquitas artesanales a leña. 
Salitre, capital montubia del Ecuador, ofrece manifestaciones de la cultura local, como los amorfinos, los bailes típicos y su gastronomía criolla. Siguiendo con la ruta están Santa Lucía y más allá Palestina, cantones privilegiados por sus balnearios de río y su variada cocina tradicional. 

Continuando hacia el norte están los cantones Colimes y Balzar, lugares de producción pecuaria ideales para degustar productos lácteos como la chucula y la cuajada con patacones. 

Al sur de esas jurisdicciones, Daule, capital arrocera del Ecuador, deslumbra con sus haciendas a lo largo del camino. Finalmente, el tramo hacia el oeste lleva a los cantones Pedro Carbo, Isidro Ayora y Lomas de Sargentillo, sectores donde se puede apreciar la industria arrocera, comprar artesanías de paja mocora y toquilla y degustar exóticos platillos como el arroz con gandul.

Ruta del Cacao
Comienza en Guayaquil por la vía Durán-Tambo, hacia la parroquia Virgen de Fátima (Yaguachi), donde existen paraderos de venta de comidas típicas y frutas tropicales. Siguiendo hacia el sur por la vía a Machala se ubica la Reserva Ecológica Manglares Churute, que deslumbra con sus paseos a canoa, manglares, cerros y monos aulladores. 

Los cultivos de cacao comienzan a asomarse rumbo a la parroquia Puerto Inca, donde la hacienda Las Cañas ofrece servicios turísticos. Al llegar al cantón Naranjal un desvío se dirige hacia el Camino Real del Inca, sitio histórico en cuyas cercanías se disfruta de la atención de una comunidad shuar y de baños con aguas termales abrigados por bosques húmedos. 

La ruta lleva luego al cantón Balao. Recomendable realizar una escala en la hacienda agroturística Jambelí y, en la población, disfrutar de sus playas de agua dulce y de una variada gama de platillos a base de cangrejo.

Ruta del Azúcar
Por la vía Durán-Boliche se llega al desvío que apunta a la ciudad de Milagro, en un recorrido embellecido por las grandes extensiones de cultivos de caña de azúcar. Milagro, hogar del tradicional Ingenio Azucarero Valdez, es el punto de partida hacia el noreste para llegar a los cantones Simón Bolívar y Jujan con su exquisita fritada y atractivas haciendas.

Desde Milagro, la vía a Naranjito está repleta de viveros de flores. Naranjito es tierra de la panela y la melcocha (derivados del azúcar). Al sureste está el camino a Marcelino Maridueña, pequeño poblado relacionado con la empresa azucarera San Carlos. Allí es posible aprender sobre el cultivo de caña de azúcar desde su siembra hasta su cosecha.

Finalmente, el paseo llega a Bucay, destino en donde, además de realizar actividades de ecoturismo, se pueden visitar los trapiches, en donde procesan artesanalmente la caña de azúcar para transformarla en aguardiente, panela, confites, entre otros productos.
Los delfines nariz de botella se asoman en los paseos náuticos.
Ruta del Pescador
Saliendo desde Guayaquil, la vía a la costa es abundante en lugares turísticos, como Puerto Hondo, Bosque protector Cerro Blanco, Parque El Lago, Club del Valle y Finca La Gloria, hasta llegar a la parroquia Progreso, en donde opera el paradero gastronómico de la Prefectura. 

Siguiendo por la ruta se llega al cantón General Villamil, Playas, y sus 14 kilómetros de arena y océano para realizar diversos deportes acuáticos. 

La vía a Data pasa por la playa Varadero rumbo a Posorja, en cuyo muelle se toman botes a motor hacia la isla Puná, en un paseo náutico de media hora que incluye observación de delfines y aves marinas. Esta hermosa isla brinda kilómetros de playas, manglares, ecocampamentos, bosques y pueblos encantadores, como Bellavista, Estero de Boca, Cauchiche y Subida Alta.

Otra visita partiendo de General Villamil lleva al turista a Puerto del Morro, desde cuyo muelle salen tours para observar delfines y aves marinas en la isla Manglecito.

Otro ramal de esta ruta lleva al norte de General Villamil, siguiendo por el perfil costero hacia Puerto Engabao, destino de surf en sus extensas playas.

Fuente e informes: Gobierno Provincial del Guayas, Dirección de Turismo, 228-3258, www.guayas.gob.ec/turismo. Estas rutas están disponibles para viajeros independientes, aunque la entidad invita a las operadoras de turismo a crear programas para tales zonas.

Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

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