martes, 10 de agosto de 2010

Agricultura sostenible

Patricio Román, trabajador galapagueño, y Scott Henderson en la finca de café en la isla Santa Cruz.
Desde Las Encantadas
Paula Tagle
nalutagle@eluniverso.com

Scott Henderson

“Lo que empezó como una afición se ha convertido en ejemplo de trabajo sostenible, donde la intención es reforestar con plantas que pertenecen a las islas y a la vez lograr una producción que financie el proyecto”.
Scott Henderson nos recibe para conducirnos con la mayor cordialidad por sus ocho hectáreas de finca cafetera. Cuando él y su esposa quiteña, María Elena Guerra, compraron la propiedad en el 2003, buscaban un lugar grato donde vivir y poder empezar su propio programa de recuperación de plantas nativas.

La vieja construcción de madera, apolillada y roída, se ha convertido hoy en una preciosa casita que mira desde 180 metros de altura a Bahía Academia; además, las tierras que poco a poco fueron trabajando les revelaron un escondido secreto.

Scott, originario de Ohio, EE.UU., y residente por muchos años en Galápagos, encontró 1.600 plantitas de café entre los árboles de su propiedad; estaban abandonadas y maltrechas, pero decidió conservarlas para experimentar con una producción que alcanzara para el café de las mañanas y las tertulias con amigos.

Lo que empezó como una afición se ha convertido en ejemplo de trabajo sostenible, donde la intención es reforestar con plantas que pertenecen a las islas y a la vez lograr una producción que financie el proyecto.

Las matas, espaciadas a cuatro metros, crecen a la sombra de una especie endémica, Scalesia pedunculata, y producen en estos momentos café de alta calidad.

Scott nos muestra los sembríos, los frutos lucen rojos y tienen un sabor dulce, a garúa fresca. Luego de “pepetear” el café, es decir, de colectar uno a uno los óptimos, se los lleva al “despulpe”, donde un molinillo manual separa la cáscara del grano. Todo se aprovecha, así que la cáscara pasa luego a un depósito donde anaeróbicamente se convierte en humus, que servirá como abono para la siguiente cosecha. Porque la producción es 100% orgánica, no se utilizan herbicidas ni pesticidas.

Con un rozador se mantiene a raya cualquier maleza y el resto queda en manos de la naturaleza.

“Siempre he trabajado en conservación, y la experiencia de mi finca me ha permitido entender lo difícil que es lograr una producción óptima dentro de los parámetros de la conservación. No es fácil, pero es definitivamente posible y sobre todo necesario”.

El café se flota (boyada) para separar los granos que no sirven. Vienen entonces la fermentación, el lavado y el secado. De ahí se obtiene café en pergamino, que luego se tuesta para ser envasado como el famoso Lava Java, de la finca de Scott. Este café ha sido calificado como de excelente sabor y aroma en Mariscal, Pereira (Colombia), y como producto de 1.300 metros de altura (lo óptimo es entre 1.300 y 1.600).

Esta es la maravilla de un ecosistema insular donde las zonas de vegetación están a diferentes niveles que en el continente.

Scott cuenta hoy con 5.000 plantas de café tipo arábiga, de tres variedades. Los réditos le sirven básicamente para mantener la finca y continuar con su proyecto de brindar oxígeno al planeta a través de especies que pertenecen al lugar.

De guía naturalista del Parque Nacional Galápagos a buzo de la reserva marina y a representante de Conservación Internacional para Galápagos, ahora Scott es también cafetero, y junto con su esposa, directora de WWF para Galápagos, aspira a que su finca sea ejemplo de producción sostenible para las islas y, por qué no, para el mundo.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

domingo, 8 de agosto de 2010

Tiburón martillo, en estado de peligro, elige como casa al Ecuador

Es una especie migratoria, sin embargo el monitoreo de la Fundación Charles Darwin registra que la mayoría vuelve a la Reserva Marina de Galápagos.
Gabriela Jiménez
De las ocho especies de tiburón martillo que existen en el mundo, seis se encuentran en Ecuador. El tiburón cachuda roja (Sphyrna lewini), como también se lo conoce, es el más común en nuestras aguas y la especie insigne del escudo del Parque Nacional Galápagos.

Ni los cinco metros de largo que alcanza en su etapa adulta, ni su lomo azul oscuro se destacan tanto como la forma particular de su cabeza, similar a la de un martillo. De esta particularidad viene su nombre, que aunque parezca un apodo de secundaria ha sido un resultado evolutivo.

César Peñaherrera, biólogo especialista en tiburones de la Fundación Charles Darwin (FCD), en Galápagos, resalta que Ecuador es uno de los pocos lugares del mundo donde aún se puede observar a estas especies en centenas, y que la forma de su cabeza responde a sus capacidades geomagnetistas (reconoce cuerpos a través de la electricidad generada por el movimiento).

Son depredadores tope y tienen las limitantes de las especies que se ubican en la cima de la pirámide alimenticia: larga vida, madurez sexual tardía y baja tasa reproductiva.

Estar en la cumbre no siempre les garantiza la inmunidad. Tal vez puedan defenderse de otros gigantes como ellos, pero no han evolucionado para desatarse de las redes de pescadores, ni esconder sus aletas cuando son apetecidas en la industria gastronómica. Pero sí han logrado fascinar a científicos, ecologistas, buzos, turistas, entre otros interesados que luchan por proteger su hábitat y formas de vida.

Dentro de los más de 130.000 km² de aguas protegidas que rodean el Archipiélago de Galápagos se muestran resultados. Fundación Charles Darwin, el Parque Nacional Galápagos y la Universidad Davis de California iniciaron en el 2006 el proyecto Marcaje de tiburones en la
Reserva Marina de Galápagos, con el fin de generar información sobre la biología y ecología de los tiburones que permita mejorar su manejo y conservación.

La investigación estudia cinco especies de tiburones: martillo, galápagos, ballena, punta negra y blanca de arrecife. En este momento se enfoca en el tiburón martillo (S. lewini) como objetivo principal.

Hasta la fecha han marcado alrededor de 130 tiburones martillo, en la zona norte del Archipiélago (islas Darwin y Wolf), y han encontrado que estas especies registran tres tipos de comportamiento, análogos al de los humanos: mañana a la escuela o al trabajo, almuerzo al mediodía y de regreso a casa en la noche.

Estos peces pesados navegan a baja velocidad por las mañanas, manteniéndose en zonas cercanas a los arrecifes rocosos de la isla Wolf; mientras que al mediodía se movilizan, ya sea a aguas abiertas o de regreso a la isla, la navegación más larga registrada hasta entonces es de 40 kilómetros; y por las noches producen movimientos erráticos, principalmente lejos de las costas, por ello presumen los científicos que aprovechan la navegación de los calamares en la noche para alimentarse.

César Peñaherrera, especialista en tiburones de la FCD, explica que la importancia de estos tiburones radica en el control del equilibrio del ecosistema marino, que impide la sobrepoblación de otras especies más pequeñas, y con el monitoreo se identifican corredores marinos que deben ser protegidos.

En el ámbito internacional, en marzo del año pasado, en Qatar, se realizó un intento de protección cuando organizaciones ecológicas solicitaron a la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de flora y fauna silvestres (Cites) que se prohíba todo tipo de caza del tiburón martillo. La petición fue negada, pero la organización Unión Internacional por la Conservación y la Naturaleza (UICN), que maneja su propia lista roja de especies a escala mundial, la colocó en la categoría “en peligro”, solo por debajo de “peligro crítico” y “extinta”.

Arturo Mora, oficial de programa de la UICN a cargo de la lista roja y especialista en conservación de la biodiversidad, explica que la institución colocó la especie en esta categoría basada en las cifras de comercialización de sus aletas.

Mora explica que del 4 al 5% de las aletas comercializadas en Hong Kong, el mercado más grande de aletas de tiburón, pertenecen a las especies martillo (S. Lewini) y martillo gigante (S. Zygaena), este último también existente en Ecuador. Además refiere que de 1,3 a 2,7 millones de aletas están en el mercado mundial cada año. Cifras recopiladas hasta el 2007.

En Ecuador, las reglas están especificadas en decretos ejecutivos (DE). Primero en el DE 2130, de octubre del 2004, donde se prohibía la exportación y comercialización de aletas. Luego, en el 2007, el DE 486 deroga al anterior mencionado y permite la comercialización de todas las partes del pez, pero bajo la rótula “pesca incidental”, y prohíbe el aleteo. Después se expidió el DE 902, en el 2008, donde se añadió que Ecuador tiene como política de Estado la conservación y manejo del recurso tiburón a través del Plan de Acción Nacional para la Conservación y el Manejo de Tiburones de Ecuador.

Sin embargo, Deborah Chiriboga, representante y fundadora en Ecuador de la red global Shark Cualition, que comparte información e intenta generar cambios sobre la conservación de tiburones, protesta ante la fragilidad de los controles para preservar los recursos.

“Ecuador tiene una institucionalidad muy débil y un estado de derecho frágil, donde la seguridad jurídica es cuestionada, y hay dificultad con el respeto y la aplicación de las leyes. Por esto es un lugar proclive para violar las normativas que protegen a la naturaleza”, refiere Chiriboga. Añade que los sistemas de control sobre el uso de artículos de pesca apropiados no tienen el monitoreo suficiente.

Mientras tanto, la población de tiburones martillo se reduce a escala global y una porción simbólica de la especie encuentra casa en las Encantadas.

viernes, 6 de agosto de 2010

En dos ruedas

Un relajado paseo a orillas del río Tomebamba, en Cuenca.
Por Moisés Pinchevsky
¡Agárrese fuerte al manubrio! Las bicicletas son un vehículo especialmente entretenido para disfrutar de paisajísticos recorridos en distintos puntos del país. A continuación los detalles de algunos programas.
Cuenca
La capital azuaya se abre al visitante en esta experiencia que se acerca de manera profunda a los paisajes, idiosincrasia y vida cotidiana de los locales.

El recorrido, que tiene una dificultad de fácil a moderada, abarca 30 kilómetros para visitar zonas como los históricos barrios de Todos Santos y Las Herrerías, las ruinas de Pumapungo, el parque El Paraíso, la línea férrea, el museo de la Quinta Bolívar, la zona de San Joaquín, Puertas del Sol, sector de El Vado, el Puente Roto y El Barranco, junto al río Tomebamba. Para este tour de cuatro horas el excursionista debe llevar una pequeña mochila con protector solar, gafas, agua y una fuente de calorías (como chocolates). Tarifa: $ 29.
La hacienda Mundo San Rafael, del Grupo Pronobis, ofrece un entretenido paseo en medio del bosque nublado de Bucay
Bucay
La hacienda Mundo San Rafael, del Grupo Pronobis, ofrece un entretenido paseo en medio del bosque nublado de Bucay, cantón que se caracteriza por su naturaleza y clima privilegiado, en plena zona de transición entre la Costa y la Sierra. Los riachuelos serpenteantes, las colinas de verde intenso y erguidas plantaciones de plátano acompañan en muchos tramos a los ciclistas en este paseo de dos horas que cumple estaciones en una finquita con un trapiche para moler caña de azúcar y otras en las límpidas vertientes para probar moras silvestres. Tarifa: $ 39,60.

Descender durante casi tres horas por los panoramas más impactantes del Parque Nacional Cotopaxi

Baños-Puyo
Las operadoras turísticas de Baños de Agua Santa comercializan lo que puede ser el tour en bicicleta más popular del país. Se inicia en esa población de Tungurahua para volcarse a los escenarios de la carretera que apunta hacia la Amazonía, que en gran parte se estira a un costado del río Pastaza y de montañas salpicadas de cascadas.

Dos horas de viaje, mayormente en descenso, llevan a los ciclistas hasta Río Verde, donde pueden caminar por un sendero cuesta abajo hasta la impresionante cascada del Pailón del Diablo. El resto del trayecto hasta Puyo puede durar unas tres horas más, para luego volver en carro a Baños. Tarifa: Desde $ 20.

Cotopaxi

Descender durante casi tres horas por los panoramas más impactantes del Parque Nacional Cotopaxi es la propuesta de este paseo que lleva a los turistas en un vehículo todoterreno al refugio del volcán Cotopaxi para, allí, prepararlos con guantes, casco, coderas, rodilleras y bicicletas.
La primera recomendación es seguir las instrucciones del guía para llevar una velocidad adecuada que permitirá una experiencia segura y emocionante a través de una vía de tierra flanqueada por arenales, lagunas y colinas, y como fondo el monumental volcán Cotopaxi (foto derecha). Tarifa: Desde $ 45.

Nono-Tandayapa
El paseo comienza en el vehículo de apoyo para dirigirse hacia el noroccidente de Quito en dirección a Nono. Cuando los turistas alcanzan los 3.800 metros de altura sobre el nivel del mar se detienen para saborear una taza de fortificante té de jengibre. Luego de una breve charla de seguridad se entregan las bicicletas y los equipos de protección, para desde allí comenzar el descenso a través del bosque nublado localizado en las faldas del volcán Pichincha.

El trayecto en bicicleta es de 25 kilómetros para llegar al colorido poblado de Tandayapa, localizado a 2.200 m de altura, en donde disfrutan de un picnic en medio de esa zona famosa por su amplia variedad de pájaros y mariposas. Tarifa: Desde $ 45.

Informes: Cuenca: Terra Diversa (07) 282-3782; Bucay: Mundo San Rafael 215-8555,lavellan@pronobis.com.ec ; Baños: Operadoras locales. Resto de programas: Arie’s Bike Company (02) 238-0802; Biking Dutchman (02) 256-8323. También hay programas de más días en estos y otros destinos. Hacer reserva previa.

Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

LinkWithin

Blog Widget by LinkWithin