viernes, 5 de septiembre de 2014

Iguanas voladoras: ¿Es posible que lo hagan?

Las iguanas marinas de Galápagos son especies endémicas del Archipiélago.
Desde Las Encantadas 
Paula Tagle
nalutagle@eluniverso.com

“Son las únicas en el mundo que se alimentan en el océano. Como la mayoría de las demás iguanas, son también herbívoras, pero nutriéndose de plantas marinas, es decir, algas, en especial del genero ulva”.
Supe de ellas gracias a mi amigo Bolívar Sánchez. Él las había visto en Española, es más, solamente allí se han reportado. Pensaba yo que se trataba de un chiste de Don Bolo para ganarse el corazón de los turistas, pero en efecto un día, mientras observaba el hueco soplador de Punta Suárez la vi, una iguana voladora, a más de 5 metros de la roca, elevada por la fuerza del agua que pasa a través de una fisura. Siendo las criaturas que son, impávidas ante cualquier fenómeno, es obvio que a pesar de que la marea fuera creciendo, la iguana, inmutable, seguía en su misma locación, hasta que en cierto punto la presión de las olas fue tal que la lanzó a volar por los aires. Volvió a tierra en pocos segundos, y sin aparente sobresalto, retomó su posición sobre las rocas.
Para mí las iguanas marinas son especies fascinantes. Y también lo fueron para Darwin. Él descubrió que se alimentaban de algas marinas, y dedujo, por la poca cantidad visible en la zona litoral, que las iguanas seguramente buceaban para alimentarse. Así ocurre en efecto, las iguanas más pequeñas se sustentan en el área de entre mareas, mientras que los machos pueden llegar hasta a 15 metros bajo la superficie.
En su tenacidad y curiosidad imparables, Darwin decidió también probar si las iguanas se sentían más “cómodas” en tierra o en el mar. Tomó por la cola un ejemplar de tamaño significativo y lo lanzó al agua. La iguana retornó inmediatamente a la costa, en lugar de escapar de este joven obstinado, que otra vez la enviaría al mar. La iguana insistió en volver a las rocas, a pesar de la presencia de Darwin.
El naturalista anotó en su diario: “a lo mejor esta pieza singular de aparente estupidez se explique debido a las circunstancias, que este reptil no tiene ningún enemigo en tierra, mientras que en el océano seguramente es frecuente presa de los numerosos tiburones. Por tanto, probablemente urgida por un fijo y hereditario instinto de que las costas son un lugar seguro, cualquiera que sea la emergencia, toma refugio allí”.
Las iguanas marinas de Galápagos, Amblyrhynchus cristatus, son las únicas en el mundo que se alimentan en el océano. Como la mayoría de las demás iguanas, son también herbívoras, pero nutriéndose de plantas marinas, es decir, algas, en especial del genero ulva. Se ha determinado que esta es una adaptación más bien de comportamiento, y no enteramente fisiológica. Como ejemplo esta la iguana marina de Seymour norte que en años de El Niño, completa su dieta con una planta costera (Batis marítima).
Son pocos los lagartos que exploren el ambiente marino. En las Filipinas vive una especie de gecko que se ha reportado cazando cangrejos; en la isla de Cerralvo, fuera de las costas de California, hay un tipo de lagartija que ocasionalmente hace lo mismo. En la isla de Malpelo, Colombia, existe un escinco (o eslizón) que se alimenta de crustáceos en la zona de entre mareas, igual ocurre en una pequeña isla cerca de Madagascar, Nosy Bé. Pero nuestra iguana marina de Galápagos es la única que se clava en el mar para obtener su alimento. Y la iguana de Punta Suárez además, es la insólita iguana voladora de la que he escuchado hablar.
Fuente: La Revista Guayaquil, Ecuador

LinkWithin

Blog Widget by LinkWithin